jueves, 16 de febrero de 2017

ESCUELA DE SUPERVIVENCIA ANACONDA I

ESCUELA DE SUPERVIVENCIA ANACONDA I 

"Yo sólo intento aportar mi granito de arena en un mundo que va demasiado rápido y que nos hace olvidarnos de los valores humanos" Jose Miguel Ogalla



 A más de uno podrá resultarle chocante que encabece con la anterior cita un trabajo que versa sobre una escuela de supervivencia, pero dejarme que os cuente una historia.

 Hace bastantes años, allá por el 1986, hacía ya varios días que un hombre joven iba solo remando en su canoa mientras subía el río Orinoco. Su objetivo era contactar con alguna de las tribus que aún escondidas en la amazonía de la civilización permanecían vírgenes en sus costumbres, y así poder compartir con ellos su modo de vida, además de ayudarles a cambio en todo lo que en su mano estuviera. Pese a su juventud era una persona ya bastante preparada "en el modo de sobrevivir", puesto que habiendo pertenecido a las Compañías de Operaciones Especiales del ejército español, los conocidos popularmente como guerrilleros o Boinas Verdes, tenía en su haber un entrenamiento "avanzado" en técnicas de supervivencia si lo comparábamos con el de la gran mayoría de sus congéneres urbanitas.


El gran río Orinoco

 Además se había equipado y preparado concienzudamente, había contactado con algunas autoridades en la materia, como el famoso antropólogo Jacques Lizot, para adquirir todo el conocimiento previo que le fuera posible, y había ido a estudiar el supuesto idioma que se encontraría al contactar con los nativos ¡Y contaba en su equipo con la inestimable ayuda de una flauta, y un loro! En base a lo que había estudiado había llegado a la conclusión, de que además de los consabidos medicamentos, esos dos elementos eran los que mejor le podrían servir de salvoconducto para poder contactar con los nativos de la intrincada selva de la amazonía, puesto que se suponía que estos consideraban un "hombre bueno" a quien amaba la música y los animales. Como tampoco era cuestión de hacer el loco adentrándose sólo en sitios tan remotos y salvajes, llevaba además un revolver del calibre .38 oculto de forma conveniente...




 Así, el protagonista de nuestra historia, seguía remando siguiendo curso río arriba mientras de vez en cuando iba charlando con su loro "Pepe" o tocaba la flauta, infatigable sin perder la esperanza de hacer contacto, pues intuía que aunque no viera a nadie, estaba ya siendo seguido y observado. Y con la llegada de la noche acampó una vez más, hizo fuego y estableció su pequeño campamento, cenó algo y se acostó en su hamaca para descansar para una nueva jornada, mientras en sus oídos todo un coro de inacostumbrados sonidos lo iban arruyando lentamente.

 Amanecía... Abrió los ojos... Una figura desnuda apoyada en su arco lo miraba fijamente desde no muchos metros de distancia. Después de la sorpresa inicial, se levantó lentamente y comenzó a preparar un buen desayuno de café y beicon mientras por el rabillo del ojo observaba a su visitante. Era evidente que este no le quería causar daño alguno, porque de querer hacerlo ya le hubiera quitado la vida sin mayor dificultad mientras dormía plácidamente. Y como no, todo ello mientras charlaba con Pepe, su loro, que no se dijera...

- ¡Buenos días Pepe! ¿Has pasado buena noche? ¿Comemos algo?
 
¿Sería como este "Pepe"?

 Aunque provocando algo de recelo y haciendo retroceder algún paso al indio, comenzó su letanía según el idioma que había estudiado debía este hablar:

- ¡Shori Noje! ¡Shori Noje! - (Amigo bueno)

Mientras se acercó ofreciéndole un recipiente de café y unas tiras de beicon, depositándo las viandas con cuidado a sus pies. 

- ¡Shori Noje! ¡Shori Noje!

Pero el visitante lo miraba extrañado y no decía nada... Este intentó beber el café sin demasiado éxito, pues estaba demasiado caliente para él, pero luego si hizo buen provecho de las lonchas de beicon que de modo evidente le resultaron un delicioso manjar engullendo una tras otra.

- ¡Shori Noje! ¡Shori Noje!

Viendo que no recibía respuesta alguna, volvió a su rutina y a la charla con Pepe, sin duda todo un espectáculo de tintes surrealistas y no poco disparatado, incluso para su "salvaje" visitante, pero ¿y qué hacer si su visitante no contestaba? 

- ¿Qué tal Pepe? ¿Ya has desayunado? ¿Estaba bueno, verdad que si?

 El hombre entonces no sabía que el idioma por él estudiado "equivocadamente", era el de otra tribu y no tenía parecido alguno con el de la que su visitante formababa parte como luego descubriría, y es que si algo abundaba entonces por la zona, eran distintas, tribus, simplemente por el Alto Orinoco Venezolano estaban los Maquiritares, Yanoamas, Ayateri, Jasubueteri, Ijiributeri, Patanueteri, Mocahuromoteri, Porepoiteri y Guaicas, además de los que aún sin saberlo había contactado, los Guarocoaueteri. A consecuencia de un desafortunado mal entendido había estudiado un lenguaje allí inútil, perteneciente a otra zona alejada de la que entonces se encontraba.


Foto de nuestro protagonista de un viaje posterior con un joven cazador Yanomami.

 De improviso, el indio desapareció... Nuestro hombre recogió sus cosas e inició su marcha río arriba, sin dejar de sentirse observado, ahora ya sabía que no era sólo una suposición. Volvió a su rutina, navegó tranquilamente durante el día y al atardecer acampó.

 Con el nuevo amanecer el indio estaba otra vez allí, pero esta vez venía acompañado de una mujer y dos niños, uno de ellos muy pequeño que llevaba en sus brazos. Mientras el hombre preparaba otra vez su desayuno el nativo se acercó entregándoselo. Para nuestro hombre fue evidente que aquel niño, un bebé de quizá poco más que un año, estaba muy enfermo, desprendía mucho calor debido a la fiebre y tenía el vientre muy hinchado. Y lo que era peor, ahora se encontraba de improviso en una situación muy complicada, los medicamentos que llevaba eran para adultos, no para bebés y sabía que de que resolviera satisfactoriamente aquella situación dependía todo, incluso quizá no sólo la vida del pequeño, sino su propia vida, y el tenía conocimientos de medicina general, no de una especialidad como es la pediatría. Primero lo refrescó en el agua del río, para tratar de bajar la excesiva temperatura. Luego tocó hacer cálculos para poder dar dosis adecuadas de los medicamentos al pequeño enfermo, cortar el analgésico y el antibiótico en función de su peso para que surtieran el efecto deseado ante lo que parecían evidentes sintomas de una infección que lo consumía.

 Mientras, la familia indígena instaló también a no muchos metros un improvisado campamento de la forma que acostumbraban con unos pocos palos y grandes hojas, para como es evidente esperar la salvación de su pequeño. El hombre les acercó unas brasas para que pudieran hacer fácilmente fuego, sabedor de que el fuego es quizá el mejor presente que un hombre puede hacer a otro en la selva. Con el paso de las horas y la llegada del nuevo día, el niño mejoró y nuestro hombre comenzó a sentirse también más aliviado, la medicación estaba haciendo efecto. Dado el problema de no poder entenderse con ellos preparó unas dosis del antibiótico y las envolvió en papel con los dibujos del Sol y la Luna, dibujando previamente en el suelo la trayectoria del Sol describiendo un arco desde que sale pasando por el medio día y hasta que se pone con la salida de la Luna para explicar al indígena sus tiempos de aplicación, una al manecer, otra al medio día y una última por la noche.


Un original e inteligente modo de hacer entender a quien no habla nuestro lenguaje cuando tomar unos medicamentos en el momento oportuno.
 Luego se fueron al atardecer y con el nuevo día los nuevos visitantes fueron un montón de niños, que venían acompañados con el que luego supo era el chaman de la tribu, expectantes por ver al hombre vestido de extraño modo que tocaba la flauta y estaba loco porque hablaba con un loro, pero que era bueno... Los niños lo tocaban y tiraban de sus ropas mientras reían jugando alborozados con aquella extraña novedad mientras el chamán lo contemplaba a una distancia prudencial. Con el fin del nuevo día se fueron, pero nuestro hombre esta vez salió presuroso detrás siguiéndolos, abandonando casi todos sus pertrechos. De tanto en tanto el chamán se volvía y le gritaba levantando los brazos, como haciendo ademán de que se detuviera, pero el siguió insistiendo hasta que finalmente llegaron a su poblado. Buscó un lugar donde situarse procurando no interferir y esperó paciente. En un momento dado, se le acercó un nativo con unos palos y se los dió. Ante su mirada interrogadora entonces el indígena cogió los palos y delante de él le mostró como hacer fuego por fricción... ¡Definitivamente, había comenzado todo!

Niños Yanomamis practicando el fuego por fricción manual con Jose Miguel Ogalla como espectador.


 Creo que ya os habréis dado cuenta de sobra a estas alturas que el protagonista de nuestra historia no es otro que Jose Miguel Ogalla, el director y fundador de la ESCUELA DE SUPERVIVENCIA ANACONDA I, además de ser también responsable directo de la Fundacion Xingú(1), que gestiona un hospital de atención primaria y una escuela en la selva del amazonas, que son quienes reciben prioritariamente los ingresos de la escuela de supervivencia de Ojén (Marbella).

 Es por tanto, como pude constatar con mi asistencia al curso, una persona profundamente comprometida con los valores humanos, que además tiene fruto de sus numerosísimas expediciones y por tanto su basta experiencia, unos inmensos conocimientos sobre los distintos modos de supervivencia en los más diversos medios, sean estos montaña, selva, desierto, isla o mar.


Jose Miguel Ogalla ofreciendo una charla sobre aspectos de la supervivencia al calor del fuego del campamento durante el curso

 En concreto el curso que yo realicé es el llamado básico, aunque de básico tiene más bien poco, porque puedo decir con conocimiento de causa que ya se enseñan algunas técnicas bastante avanzadas de supervivencia, si bien considero que es lo que Jose Ogalla debe ver como básico para poder sobrevivir, en al menos cuando como medio estamos inmersos en la montaña.


Y en el módulo de botánica. 


 Fue un curso de cuatro días donde se duerme poco, se come poco, y más bien se cansa uno bastante porque la actividad es continua. A mi me recordó, salvando las distancias por supuesto, a mi fase de supervivencia como Boina Verde en Operaciones Especiales. Digamos que sería como una versión más reducida de la misma en cuanto a dureza y tiempo, pero con la suficiente chicha como para poner en situación a quienes asisten al curso para que puedan hacerse una idea de lo que es estar inmersos en una situación de supervivencia, aunque como es natural y debe ser, de forma totalmente controlada.


El autor del artículo sentado con Jose Miguel Ogalla en una demostración durante el curso donde enseña como hacer un aparejo de pesca con materiales naturales, cuerda vegetal, pegamento confeccionado con entre otros elementos resina, y con un espino como anzuelo.
Realizaación de refugio improvisado con materiales naturales recogidos sobre el propio terreno.
 La idea es no sólo aportar las técnicas necesarias para sobrevivir en una situación en la que nuestra vida puede estar comprometida, como son el hacer fuego, potabilizar agua, construcción de refugio, construcción de herramientas con medios naturales (artes primitivas), obtención de comida, primeros auxilios, etc. Sino el ayudar a comprender los diversos estados mentales que se sufren en esas situaciones y que para la mayoría de las personas de nuestro tiempo les son prácticamente desconocidos al verse ajenos a este tipo de situaciones, lo que dicho sea de paso, mejor que sea así, pero que por contra tiene el gran inconveniente que de verse algún día en una verdadera situación de supervivencia puede hacer que se les complique aún más la cosa al verse sorprendidos por estos aspectos psicológicos tan desconocidos y sin embargo absolutamente vitales(2).

El instructor de trampeo y curtido de pieles Nacho Gallart entrando en materia.

Con el instructor Jordi Diaz en el módulo teórico de primeros auxilios.

Y en el práctico...
 Se toca también por tanto aspectos de la mentalización, del trabajo en equipo y de la toma de decisiones para ayudar a saber como actuar en las distintas situaciones que puedan surgir, lo que es una gran ayuda al poder afrontar estas diversas situaciones que podemos tener en nuestras aventuras en la montaña, o incluso en el día a día. Saber por ejemplo como abrigarse correctamente y porqué, como hacer un refugio de circunstancias y como prevenir una hipotermia en lo posible para evitar un desenlace fatal, dado que esta es una de las primeras causas de muerte en la montaña.



Atendiendo al subdirector de la Escuela e instructor de Tecnología Prehistórica Raúl Hurtado en el módulo de talla lítica.
Y un servidor a continuación poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en la materia.

 Le acompaña además para ello un gran equipo humano de colaboradores, especialistas así mismo de mucho nivel técnico en diversas materias, que hacen de la permanencia allí unos momentos emocionantes e inolvidables. Gracias a todos por los grandes momentos vividos, Raúl Hurtado, Jordi Diaz con su pareja y su perrita, Jonathan Montes de Oca , Antonio Lopez, Manuel Genisio (Chukaro), 
Pery Navarro y Nacho Gallart. Sin ninguna duda, una experiencia altamente recomendable para todo aquel que quiera dar un gran paso en su preparación en todos los sentidos en la tremendamente compleja materia de la supervivencia.



Saludos.

1.  http://www.fundacionxingu.com/


http://escueladesupervivencia.blogspot.com.es/

2. ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA

domingo, 12 de febrero de 2017

RIÑONERA "DE SUPERVIVENCIA"

RIÑONERA "DE SUPERVIVENCIA" SOLOGNAC

"No te sorprendas de descubrir que la suerte favorece a aquellos que están preparados"



 Lo de poner entre comillas "de supervivencia", es porque evidentemente si buscamos esta riñonera en el DECATHLON que es quien la comercializa, no aparecerá como tal, sino como "riñonera de caza de 7 litros verde" (osea que ya sabemos su capacidad). Otra cosa es que como en el caso que nos ocupa y para lo nuestro, le demos otra finalidad... El modelo actual creo que ha variado ligeramente, pero básicamente son 6 bolsillos principales con cremallera, otro secundario interior en la zona posterior también con cremallera (forma parte del más grande de los principales) y un bolso exterior con cierre por cordón que es en principio el más apropiado para llevar una botella o bidón de agua como se ve en la foto. Este es bastante amplio, yo tengo llevado en él perfectamente botellas de 750 ml. de plástico de las de zumo que habitualmente se venden en los supermercados y que pueden servir perfectamente para salir del paso si no tenemos un bidón apropiado. El modelo actual creo que también lleva una anilla porta equipo, cosa que la mía que como digo lleva ya unos años conmigo, no tiene.

 En mis habituales salidas a la naturaleza, particularmente en la práctica del senderismo y el trekking, esta riñonera es desde hace años parte imprescindible de mi equipo, como así han podido comprobar muchos de quienes han compartido esas actividades conmigo. Lo cierto es que ha dado un resultado excelente, haciendo gala de una gran robustez y calidad hasta el día de hoy. Ha resultado ser una herramienta estupenda de apoyo para llevar ese material que personalmente he considerado era esencial me acompañara en dichas actividades, una forma cómoda y eficaz de llevarlo siempre con uno, por aquello de lo que pueda ocurrir, y es que para mi su principal misión siempre ha sido y es la de "riñonera de supervivencia", una función "más amplia" por su concepto que el de mero "kit de supervivencia", 




 Incluso entre los aficionados que se dedican al estudio de las cuestiones que atañen a la supervivencia está hoy día ya bastante claro que los elementos que requieren más urgencia para sobrevivir y comunes a cualquier situación de este tipo son aquellos que nos ayudan principalmente al control de nuestra temperatura corporal y de nuestra hidratación, siendo sin embargo la alimentación de entrada menos apremiante aún siendo un elemento igualmente imprescindible a más largo plazo. Tres días, e incluso menos si las condiciones son muy adversas, bastan para que una persona fallezca por falta de hidratación, siendo el plazo de tres semanas (también generalmente) el considerado para un colapso total por falta de alimento. Pero en este asunto "la estrella del show" es la temperatura, sin las medidas adecuadas de protección pueden bastar unas horas para producir la muerte cuando nos vemos sometidos a extremos en este aspecto, tanto por defecto (hipotermia por enfriamiento excesivo), como por exceso (hipertermia por insolación o/y golpe de calor). Así que como veremos el contenido de esta riñonera de supervivencia va sobre todo enfocado a esos dos aspectos y en ese orden, temperatura e hidratación, aún habiendo apoyo para otras cuestiones para nada despreciables como pueden ser la orientación o la iluminación, puesto que la otra principal causa de muerte que encabeza estas actividades junto con la hipotermia, son las caídas. Veremos por tanto que llevo para atajar estas cuestiones, de arriba abajo y de izquierda a derecha según vemos están colocados en la foto de conjunto.





 En el compartimento superior izquierdo, según lo vemos en la foto de frente, llevo la mosquitera de cabeza (no me llevo demasiado bien con los mosquitos...) y la brújula junto con el saco de emergencia... Que decir de los mosquitos que ya no se sepa, y la brújula es fundamental incluso aunque no llevemos mapa (que deberíamos llevarlo, esa otra cuestión) para poder mantener un rumbo y no acabar dando vueltas sin sentido y desperdiciando unas energías que pueden acabar siendo fundamentales, y esto aún conociendo otras técnicas de orientación de circunstancias por su mayor precisión que estas, que si además no las conocemos...




 Siempre he considerado en el monte al saco de emergencia como el equivalente al flotador o chaleco salvavidas en el mar, como es evidente en el mar una de las urgencias que primero debemos atender es no morir ahogados y en la montaña como vemos suele ser no morir de hipotermia. Aunque debo decir que para muchos aficionados a salir a la naturaleza esto último aún no es tan evidente (no era el caso como decía de los aficionados al estudio de la supervivencia, lo uno no necesariamente implica lo otro, por ejemplo la mayoría de aficionados al senderismo no son a día de hoy estudiosos de estos asuntos "de la supervivencia").








 En el siguiente compartimento a la derecha, el superior central que es el de mayor tamaño, van la linterna frontal, el filtro y potabilizador de agua, los guantes y el poncho. El poncho es una de las partes del equipo más polivalentes que podemos llevar, nos sirve tanto como para su principal función de impermeable para la lluvia, como de toldo para hacer un refugio/vivac improvisado para pasar la noche o sombra para protegernos del sol, para recoger agua, como saco improvisado para recoger cosas, etc. Para mi tiene además otra gran ventaja con respecto al impermeable ligero y tradicional, "la ventilación", con un impermeable tradicional de tipo plástico aunque nos cubre totalmente es bastante fácil acabar bañados en nuestro propio sudor por falta de transpiración. Pero bueno, ya se sabe que para gustos, colores...






 Los guantes aparte de la función de protección contra golpes o rozaduras al manejar herramientas tienen la más importante de proteger nuestras manos contra el frío, es todo un problema que no podamos ni encender un fuego aunque tengamos con que por tener nuestras manos heladas y carezcamos de motricidad fina en ellas. El frontal pienso que no necesita mucha explicación, las manos quedan libres para lo que necesitemos y sobre todo ver por donde vamos en zonas complicadas al caer la noche.






 El filtro potabilizador de agua Lifestraw es ya todo un clásico para estas tareas, quien quiera saber más: https://es.wikipedia.org/wiki/LifeStraw Un bidón de agua en un verdadero apuro de muchas horas está claro que no da para mucho y necesitamos como ya comenté "mantener la maquina hidratada", ahí un elemento como este resulta una ayuda inestimable.

 Veamos ahora el compartimento superior derecho, donde van la manta térmica, la piedra de afilar y el kit de supervivencia.





 La manta térmica aparte de su función evidente y prioritaria igualmente puede servirnos entre otras cosas como techo de refugio o recipiente para coger agua, por su escaso precio, peso y espacio nunca debería faltar en nuestro equipamiento.








 Si llevamos una herramienta de corte, que deberíamos (en este caso en las fotos podemos ver como ejemplo una navaja Wenger RangerGrip 179 http://psychologysurvival.blogspot.com.es/2017/02/wenger-rangergrip-179-green-esta-navaja.html), puede ser interesante que llevemos también una pequeña piedra de afilar.






 El "kit de supervivencia estándar" propiamente dicho, como vemos seguimos incidiendo en cuestiones de temperatura  e hidratación, mecheros de gas, pastillas potabilizadoras, velas, y debajo una brújula de botón, un pequeño kit de fuego de ferrocerio con unos iniciadores, unos sobres de azucar, una pequeña linterna, un poco de alambre y un pequeño kit de pesca (sedal, plomillos y anzuelos). Hay quien dice que el kit de pesca no tiene mucho sentido por aquí en nuestros lares porque será difícil que en una emergencia necesites pescar, y no les falta mucha razón, pero total para lo que ocupa y pesa, por ejemplo el sedal siempre nos puede resultar útil para otras funciones por su resistencia como las de atar materiales a modo de cuerda.

 Y vamos con el compartimento central delantero, donde tenemos el hornillo de alcohol de emergencia y un botiquín básico.





 El botiquín para apaños menores creo que no necesita mayor explicación de su porqué, el hornillo de gel de alcohol de emergencia es otra cuestión, porque para muchos no aficionados "a la supervivencia" o que se estén iniciando puede ser algo desconocido. Este tipo de hornillo además de su función principal que es la de poder calentarnos algo de beber o comer llegado el caso, viene con unas cerillas y relleno de gel de alcohol, lo que dependiendo de las circunstancias puede ser también una gran ayuda a la hora de iniciar un fuego.

 Una de las últimas incorporaciones que he hecho (por aquello del BPA Free) es para el bolsillo exterior una Nalgene OTF de 750 ml. que tiene el tamaño ideal para él.








 Y en los dos pequeños bolsos frontales va una pequeña lata de atún en cada uno como se puede ver en la foto general, una cosa es que el tema de la alimentación no sea prioritario y otra es que se olvide por completo. Tengamos claro que en su mayoría el material que va en esta "riñonera de supervivencia" como indica su nombre no es para un uso habitual, estas latas, el filtro, los mecheros, el kit, el saco de EMERGENCIA, el hornillo DE EMERGENCIA, etc. van y vienen en todas las salidas sin hacer uso de ellos, en mis salidas el material que uso habitualmente en ellas va en la mochila, puedo usar acaso si es una salida corta y no llevo mochila, el poncho, el frontal o la brújula por poner unos ejemplos.

 Y por supuesto, aunque este es "el conjunto básico", puede haber alguna variación en él en función de alguna salida concreta, pero la intención de este artículo no es más que una vez más divulgar entre aquellos que salen habitualmente en sus salidas sin reparar en estas cuestiones lo cómodo y sencillo que puede ser garantizarnos unos márgenes de seguridad mínimos para el caso de que ocurra algún imprevisto, porque ocurren (no hay más que ver últimamente las noticias de una tendencia de accidentes por ejemplo en senderismo y trekking que está en auge) y deberíamos quitarnos de encima, esa por cuestiones psicológicas, confortable y falsa idea de que "esas cosas sólo les ocurren a los demás" y a nosotros nunca nos puede ocurrir. Seamos precavidos y trabajemos la prevención, en cuestiones de supervivencia siempre "mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo", y al menos en estos casos como son nuestras salidas a la naturaleza debemos procurar garantizarnos unos mínimos que nadie ya puede cuestionar ni poner en duda a tenor de los trabajos y avances que hoy por hoy tenemos en materia de gestión del riesgo y seguridad y que están ya sobradamente contrastados. 

Saludos.

NAVAJA WENGER R179

WENGER RANGERGRIP 179 GREEN



 Esta navaja la adquirí principalmente para ver la diferencia de corte de su hoja con la otra Wenger que poseo, la Hardwoods 55






 Las principales diferencias con esta son la facilidad de apertura a una mano, la hoja principal parcialmente serrada y "el grip" osea, el agarre (de ahí su nombre) , puesto que trae buena parte de su empuñadura en material "gomoso" para facilitar el agarre y evitar en mayor medida el que se nos pueda resbalar de la mano sobre todo en condiciones de humedad como pueden darse por el sudor o la lluvia, son las zonas que se ven en negro en las cachas, las partes verdes son en material plástico. Me llegó en un elegante estuche, buen detalle...












 Aquí en la anterior foto podemos ver las diferencias comentadas en la hoja con su hermana. Aprovechando mi salida habitual por la zona para dar una pateada cuando no puedo ir de montaña, me la llevé y aproveché para usarla, ya que necesitaba hacerme con unos palos para prácticas de fuego por fricción, y ver sobre todo lo que comentaba, la diferencia de corte de la hoja principal con el tipo de sierra perlada que trae en lugar del filo liso, que por cierto es distinto del que llevan sus primas la Victorinox New Soldier o Trailmaster.


Un auténtico tiburón "a la hora de morder..."











 Y debo decir que me quedé realmente sorprendido de la efectividad que tiene esta hoja cortando y "mordiendo" la madera, entra con mucha profundidad y arrancas unos trozos enormes, mejor incluso también que su prima las Vic New Soldier, y estas no es que sean precísamente "mancas".




 En la anterior foto las podemos ver comparadas las dos, la hoja de la Wenger tiene sobre 1 cm más de longitud total que la de la Vic (9,5 cm.), pero el caso, como podemos ver, es que su zona de corte real es proporcionalmente menor que en la Vic, resultando que en la practica la diferencia en este aspecto es ridícula, apenas unos tres milímetros sólo más, lo que me lleva a pensar que quizá el mayor culpable de la capacidad de corte sea el distinto tipo de filo perlado que trae la Wenger... Question  Otras diferencias comparadas con la Vic, puesto que con su hermana no las hay, son el tipo de abrelatas (para mi gusto mejor el de la Vic), el punzón que trae agujero, y que también lleva sacacorchos como la Hardwoods 55 en vez de destornillador Phillips como la Vic.




 Pero desde el punto de vista de "trabajo de campo", aparte de la hoja principal, la mayor diferencia con la Vic está en el tamaño de la sierra, aquí si que hay una diferencia en longitud notable...




 En definitiva y por lo comentado, para trabajo de campo, veo más funcional a esta Wenger sobre su prima la Vic, e incluso sobre su propia hermana la Hardwoods 55, aunque aquí la diferencia quizá no sea tan notable, y puedo recomendar sin riesgo de equivocarme este modelo a todo aquel que busque una auténtica navaja de calidad, con buen seguro, y que sea muy buena currante sin complejo de ningún tipo para sus salidas en la naturaleza, su hoja es tan tremenda cortando madera que para este tipo de tareas incluso no se echa en falta un cuchillo, con el plus añadido de la espectacular y eficiente sierra específica para madera que ningún cuchillo tiene.

Una vista en detalle del excelente seguro de estas Wenger, calidad y precisión suiza...

 Cosa distinta sería como bolsillera para el día a día en uso urbanita, ahí lo que en el campo es virtud se vuelve en su contra, es más pesada, aunque su peso tampoco es que sea particularmente excesivo, pero sobre todo más grande y no sólo en longitud, es muy gruesa, puede que sea de las navajas más gruesas y grandes que haya en el mercado si exceptuamos algunos modelos concretos ya muy especializados.





 Porque si no fuera eso, incluso en longitud no tendría nada que desmerecer con otros modelos superventas y bien conocidos como por ejemplo las Spyderco Endura, con la que curiosamente guarda más similitud en el diseño del filo perlado de la hoja principal que con su primas suizas de Victorinox.








 Y una última foto con una navaja bolsillera por excelencia de estilo tradicional, una Taramundi, dos estilos distintos, moderno y clásico, aunque perfectamente válidos para lo suyo...








 Una última actualización, suelo aprovechar cuando hago cursos de entrenamiento en supervivencia para testear a fondo algunas herramientas y de este modo tener una aproximación lo más cercana posible a cual sería su verdadero desempeño en una posible situación real de supervivencia. Hace un par de años, en el CBS (Curso Básico de Supervivencia) de la ESCUELA ANACONDA I utilicé como cuchillo un ONTARIO RAT 7  y la ya mencionada Hardwoods 55 (que para nada me defraudaron). En mi participación en el CAS (Curso Avanzado de Supervivencia) de la ESCUELA ANACONDA I esta Wenger RangerGrip 179 fue la navaja elegida por mi para complementar al cuchillo ONTARIO SP 43, con lo cual puedo decir con conocimiento de causa en base a mi experiencia, que su desempeño en una posible situación de supervivencia es muy eficiente y no nos defraudará en absoluto en aquellas tareas en que podamos necesitar su uso, su calidad y capacidades de corte son simplemente impresionantes.



La Wenger RangerGrip 179 en la práctica funda (Victorinox) en que me suele acompañar...






 Saludos, y espero que os haya sido útil para conocer un poco mejor este interesante "ejemplar".