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viernes, 31 de julio de 2020

”LA DEBILIDAD DE LA CARNE”

“Somos primates, y los primates son todos vegetarianos, con sólo algún consumo de carne muy excepcional en ciertas especies. Todas las proteínas, minerales y vitaminas que el cuerpo humano necesita se obtienen fácilmente a partir de fuentes vegetales”.-D.r Neal Barnard, presidente del PCRM (Comité de Médicos para una Medicina Responsable)



(Publicado originalmente en el foro Todo "Pueplo" Supervivencia el Jue 29 Ago 2013).

 
Aunque esta cita anterior pueda parecer un tanto exagerada, salvo en contadas excepciones que luego veremos, es cierta. No obstante no asustaros, no voy a daros una clase de vegetarianismo ni ninguna de sus variantes, pero gracias a mis más de veinte años de experiencia como tal, lo que si puedo es ayudaros en esta cuestión que por increíble que parezca todavía y ya en el siglo XXI se sustenta en varios mitos. Aunque primeramente es inevitable que aclaremos algunas cosas.

 Es cierto que anatómicamente no somos como los herbívoros, y evidentemente no podemos vivir comiendo hierba. Pero lejos de tener un parentesco con los carnívoros naturales, la estructura de los órganos de nuestro cuerpo y la composición de nuestra sangre es muy similar a la de los grandes simios, es decir, oragutanes, chimpancés y gorilas. De hecho se sabe que compartimos entorno a un 98% de nuestro código genético (-.1 ver al final). Lo que si está claro es que no estamos adaptados adecuadamente al consumo de carnes, ni tampoco de leche de otros animales.


Nuestro sonriente pariente...

 En lo que respecta a los orígenes de la humanidad, es bastante probable que en nuestros comienzos fuéramos frugívoros y cambiásemos hacia el consumo de carnes como resultado de migraciones hacia regiones inhóspitas, o a causa de una escasez de vegetales debida por ejemplo a los cambios climáticos. Nos autocalificamos como omnívoros, pero esto es resultado de nuestra elección, no de nuestra fisiología. Históricamente se han ido creando una serie de mitos alrededor de esto, como el de la proteína, que “obligan” al consumo de carne, lácteos, etc.


 Pero estos mitos, no son más que eso, mitos infundados. Lo cierto es que los estudios médicos han demostrado que una dieta vegana equilibrada es completa y más saludable que una dieta convencional. No existe ningún nutriente en los productos animales que no se pueda obtener de una fuente vegetal. Por lo tanto, no hay razón objetiva para que se dé ninguna carencia. Una dieta de carne, queso, patatas fritas, cereales azucarados, tabletas de chocolate, snacks y bebidas gaseosas constituye, sin lugar a dudas, una amenaza mucho mayor de lo que pudieran serlo las dietas veganas y vegetarianas, pero por costumbre nos parece lo más normal del mundo.


Si, "son vegetarianas", pero...
 El PCRM en respuesta a quienes les preocupa que una dieta vegetariana no pueda cumplir con los requisitos nutricionales del cuerpo humano, afirma que es fácil mantener una nutrición adecuada através de una dieta vegetariana, que garantiza una cantidad más que suficiente de proteínas. Es cierto que la dieta vegetariana tiene menor contenido de estas, pero esto constituye una ventaja. El exceso de proteínas se asocia con la formación de cálculos renales, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Una dieta basada en legumbres, cereales, frutas y hortalizas, contiene la cantidad necesaria de proteínas, además de que las principales fuentes de proteína tienden a ser productos animales que son también ricos en grasas saturadas. El asunto de los productos lácteos es otro de los mitos actuales. Se nos ha hecho creer que son imprescindibles. Pero lo cierto es que no son necesarios en la dieta y pueden, de hecho, ser peligrosos para la salud, pues se ha demostrado su relación con, entre otras dolencias, las osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres, diabetes tipo I. obesidad y alergias. Por ejemplo, una ración de brécol aporta el mismo calcio utilizable que un vaso de leche.

 El único punto que todavía se presta a discusión en la actualidad es el de la vitamina B12. Esta tampoco la producen los animales, sino ciertas bacterias, y puede provocar carencias en algunos vegetarianos estrictos en los que una ingestión muy baja de B12 puede provocar anemia y deterioro del sistema nervioso. Aunque clínicamente se ha observado que los veganos no padecen mayores índices de carencia que los omnívoros. No obstante en caso de necesitarse se tienen disponibles alimentos fortificados con esta vitamina, que cubren las necesidades, y así poder asegurarse no tener ningún problema. Las únicas fuentes veganas fiables de B12 (o sea para los que renuncian por completo a todo derivado de animal) son los alimentos enriquecidos con B12 (como ciertas leches vegetales, ciertos productos de soja y algunos cereales para desayuno) y los suplementos de B12. La vitamina B12, tanto la de los suplementos, la de los alimentos enriquecidos o la de los productos animales, procede de microorganismos. La mayoría de los veganos consumen suficiente B12 para evitar la anemia y el deterioro del sistema nervioso, pero muchos no obtienen la suficiente para minimizar el riesgo potencial de enfermedades cardíacas o complicaciones en el embarazo (-.2 ver al final)


Ejemplo de algunos alimentos enriquecidos con vitamina B12.

 Para desterrar cualquier duda sobre estos mitos podemos recurrir a estudios médicos oficiales como el aparecido en la American Journal of Clinical Nutrition (Revista Americana de Nutrición Clínica) donde se publicaron una serie de documentos que describen las ventajas de basar la dieta en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales o sitios especializados como la Unión Vegetariana Española (-.3 ver al final)

 Y ahora a lo nuestro, esto es un blog con contenido sobre supervivencia. ¿A dónde quiero llegar? A que en caso de vernos impedidos en una situación de supervivencia de la posibilidad de encontrar carne "no entremos en pánico" pensando que vamos a caer desmayados si debemos alimentarnos durante bastante tiempo a base de sólo alimentos de origen vegetal. Por mi propia experiencia puedo deciros que a lo largo de estos más de veinte años en que no he consumido nunca carne para nada me he visto privado de llevar una vida normal como cualquiera que la consume, he podido subir puertos de primera categoría en bicicleta y he subido tirando de grandes mochilas importantes desniveles, además de una vez más la impagable experiencia de nueve días en la Fase de Supervivencia en OEs donde prácticamente no probamos la carne (de aquella aún no era vegetariano). Una anécdota que ya he contado en alguna ocasión es que con motivo de una rotura de un dedo de un pie trabajando hace unos años, mi médico en la consulta al enterarse que era vegetariano me mandó unos análisis de sangre exhaustivos, análisis que cuando volví a la semana siguiente no se acordaba porqué me había pedido y no lo entendía porque estaba todo bien, dijo "¡Ah!" lo rompió y a la papelera. Los últimos que he hecho hace menos de un año igualmente correctos.


Si en una situación de supervivencia nos alimentamos exclusivamente de ciertas carnes durante largo tiempo, como por ejemplo la de estos inocentes y peludos pequeñajos, "la vamos a palmar igual de hambre". ¿No te lo crees? Pues sigue leyendo...

 Otra cosa bien distinta sería hacerse vegetariano y que explicara el proceso, porque así como os digo esto también os puedo decir que para hacerse vegetariano y ya no digo vegano, hay que saber muy bien lo que se está haciendo porque el dejar de comer carne radicalmente si puede traer consecuencias para la salud, y en función de la dependencia que tenga cada persona (hoy día en general ya nacemos dependientes de la carne porque hay una trasmisión genética de muchas generaciones a través de nuestros padres) hay que hacer una adaptación progresiva que puede llevar desde unos meses a más de un año, pero eso como ya dije no es el propósito de este trabajo, sino el concienciaros de una realidad desconocida por la fuerza de la costumbre para una gran mayoría que puede llevar por inercia a planificaciones  o decisiones poco afortunadas. Más bien al contrario se sabe de sobra que el hecho de haber consumido solamente carne en algunos momentos en situaciones de supervivencia ha traído a quienes lo hicieron funestas consecuencias, como en algunos casos de expedicionarios (un ejemplo de ello ocurrió a algunos miembros de la expedición de Adolphus Greely), 
o a los tramperos (por ejemplo en la época de la conquista del Oeste) que en los largos inviernos se alimentaban exclusivamente a base de conejos (la conocida como inanición cunicular o mal del Caribú, que curiosamente produce un envenenamiento por exceso de proteína -.5 ver al final), o las tripulaciones de marineros que caían por el escorbuto al subsistir con dietas en las que no figuraba igualmente vegetal alguno en las mismas.

Saludos.
  1. La dieta ética. David Román y Estrella Villaplana  
  2. http://www.elmundo.es/magazine/m96/textos/mono1.html
  3. http://www.ivu.org/ave/b12sheet.html
  4. Unión Vegetariana Española http://www.unionvegetariana.org/
  5. https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20190912/peligro-magra-inanicion-cunicular-hambre-puede-matar/428207772_0.html





martes, 30 de junio de 2020

LO QUE NO TE MATA... ¿TE HACE MAS FUERTE?

"Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos".-James Carrol

(Publicado originalmente en el foro Todo "Pueplo" Supervivencia el Vie 4 Abr 2014).

 
Aunque es muy bonita la conocida frase "Lo que no te mata te hace más fuerte", sé que en muchas ocasiones no es verdad y el resultado es este "Lo que no te mata te deja tonto para el resto de tu vida". De ahí mi prudencia en general al abordar ciertos temas tanto en el aspecto teórico como práctico. En el aspecto teórico el mayor problema no es tanto el fondo de lo que se discute si no la manera de hacerlo, por muy dura que sea la supervivencia no debemos caer en la bestialidad, no nos debemos revolcar en lo desagradable como fin en si mismo. Lo desagradable se debe saber usar como un camino para abrir los ojos a la realidad y es que no sabemos quien puede estar detrás del ordenador leyendo lo que escribimos y el efecto que pueden tener nuestros comentarios, fotos o vídeos en quienes lo están leyendo, y creerme, los resultados pueden ser muy dispares y en algunos casos nada apetecibles. En el aspecto práctico, lo que ocurre a personas que se han visto envueltas en circunstancias de supervivencia, de gran estrés, la cuestión es mucho más clara y contundente. Hay que saber medir, con el mismo tratamiento de choque a unas personas las endureces y a otras las destruyes para toda la vida. Es el caso por ejemplo del "soldado patoso" en la "Chaqueta Metálica" (Cuando fui Boina Verde y estuve en la COE uno de mis compañeros, soldado de reemplazo, se cortó las venas...). Por supuesto uso los vídeos de ejemplo porque son de una película creo que de casi todos conocida y como digo lo desagradable se debe saber usar como ejemplo para enseñar y concienciar.

El tratamiento de choque:


La consecuencia:



 Sigamos trabajando en lo que nos ocupa. Las consecuencias prácticas de "lo que no te mata..." para ver si es verdad que nos hace siempre más fuertes. Y vamos para ello a servirnos de una relativamente reciente experiencia, la Guerra de las Malvinas. Resulta que después de la guerra son ya más los soldados que se han suicidado que los que murieron en combate. Según un informe del diario LA NACION, la cantidad de suicidios de ex combatientes argentinos e ingleses de la Guerra de las Malvinas ya es superior al número de los que cayeron durante el combate en las islas. En la guerra murieron 649 argentinos: 323 durante el hundimiento del crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago. Aunque no hay cifras oficiales, en el caso argentino, ya se habla de una suma de entre 350 y 454 casos. La tasa anual de suicidios en la Argentina es de 8,2 cada 100.000 habitantes, en el caso de los ex combatientes ascendería a 108,7, casi 14 veces más que entre el resto de la población. Y eso que estas cifras ya son de hace unos años. Lo curioso del tema es que alguien podría pensar que en el caso de los argentinos es porque perdieron la guerra, pero... ¿y los ingleses?


"Tenemos indicios de que ha habido más veteranos que se quitaron la vida que los que murieron durante el conflicto", dijo a LA NACION Colin Waite, cofundador de la Falklands Veterans Foundation (Fundación de Veteranos de Malvinas), una asociación que funciona desde abril de 1997, con el fin de "mantener y promover un sentido de orgullo y de compañerismo entre todos los veteranos de la campaña del Atlántico Sur".

Waite, ex combatiente inglés, aclaró que no hay datos precisos sobre el número de suicidios, pero explicó que los reportes que ellos han acumulado durante los últimos años indican esa situación.

La cantidad de soldados británicos que murieron en la Guerra de Malvinas es 255. Ya en 2002, al cumplirse 20 años del conflicto, la South Atlantic Medal Association (otra organización de veteranos) había calculado en más de 250 el número de suicidios desde el fin del enfrentamiento.

Y había reclamado a su gobierno que hiciera un relevamiento de este tema, ya que también allí, como en la Argentina, no hay números oficiales sobre la cantidad de suicidios de ex combatientes.

"He hablado en extenso con una gran cantidad de veteranos de todos los servicios [de las fuerzas armadas británicas] y el dato más chocante es que dudo de que haya alguien que habiendo servido en 1982 hoy no sufra de alguna forma del síndrome de estrés postraumático (SEPT)", completó Waite.

Añadió que estaba viendo esos mismos "estragos" en las tropas de su país que participaron de la guerra en Irak.

Según señaló Waite, el gobierno británico "ha hecho muy poco" por ayudar a los veteranos: "Si te diagnostican el SEPT, quedas en condiciones de pedir una pensión de guerra, pero eso no compensa lo que uno perdió de su vida".

Soldados brítánicos capturados por tropas argentinas durante la Guerra de las Malvinas.

 ¿Cómo explicar esto? La Licenciada María Teresa Reyes (directora de la carrera de Psicología de la Universidad de Belgrano) expresa en el artículo “Guerra: Consecuencias en una sociedad” que, una vivencia se torna traumática cuando frente a un acontecimiento los sujetos no cuentan con los recursos de mediación simbólica que les permitan elaborar y resolver el hecho. Lo traumático es la incapacidad de interpretar lo que sucede, y esto hace que los efectos sean muy diferentes de acuerdo al individuo que los percibe. La participación en guerra es una experiencia traumática, por lo que entre las secuelas de índole psicológica que deja, se pueden enumerar ansiedad, depresión, angustia, fobias, stress y ataques de pánico. Un trastorno habitualmente asociado a ex combatientes, es el de Stress PostTraumático, que anteriormente se denominaba “neurosis o fatiga de guerra”. Esta secuela, en general es causada por un trauma psicológico severo o una situación en la que la salud (del individuo afectado o de terceros) puede verse en peligro o bien ante un riesgo de muerte. Los síntomas del Síndrome suelen comenzar después de 3 meses del acontecimiento que lo generó, pero depende mucho de la persona, pudiendo llegar a manifestarse años más tarde.


 Pienso que a estas alturas ya iréis viendo claro lo que estoy planteando, y es que no todo el mundo está capacitado para aguantar y soportar según que cosas, el límite hasta el que se puede "estirar la goma" sin que rompa en cada persona es muy distinto dependiendo de su personalidad y por eso hay que tener prudencia a la hora de plantear a los demás ciertas cuestiones y a la hora de nosotros mismos afrontar nuestros "retos". No todo el mundo está capacitado para ser un "férreo hombre de Operaciones Especiales" por decirlo con un ejemplo que todos entenderéis, aunque no se trate exclusivamente de eso, pero eso explica porqué las pruebas de selección a las que se les somete a los candidatos son tan duras y porqué abandonan la mayoría en el intento. Espero que este trabajo os sirva de ayuda para poder entender aún más estas cuestiones de la psicología enfocada a la supervivencia y lo que supone la exposición de las personas a hechos traumáticos.


Saludos. 



lunes, 11 de marzo de 2019

BAJO CERO: MILAGRO EN LA MONTAÑA

"Cualquier persona puede influir en su propia supervivencia. El problema estriba en que el individuo no cree que una cosa así, catastrófica, pueda pasarle a él".- Amanda Ripley(1)

"Este no es lugar para un humano, estaba caminando
    entre las sombras del valle de la muerte".-Eric Lemarque



 El snowboard o snowboarding en general está considerado un deporte extremo de invierno, y esto es así porque son muchos los peligros que acechan en cuestiones relacionadas con la supervivencia a sus practicantes. Aunque curiosamente aún a día de hoy este aspecto se sigue "ignorando u obviando" por un gran número de sus practicantes con demasiada facilidad y parecería que eso de subirse a una tabla e internarse en montañas nevadas como divertimento no suponga para ellos nada que requiera especial preocupación más allá del buen estado de la nieve para deslizarse sobre ella velozmente... Pero el detalle que en modo alguno se debe obviar es que cuando hablamos de modalidades tan en auge entre los aficionados como el "freeride" o fuera de pista (al igual que por supuesto el esquí de montaña), el snowboarding requiere de un enfoque y tratamiento nada convencional, sobre manera si es en la especialidad de "backcountry", es decir, aquella que se realiza en áreas no próximas a un centro de esquí, donde entre otras cosas como "el no dejarse los piños" contra un peñasco o un árbol "que se cruce en el camino" (sobran los ejemplos como podemos ver en el enlace), las posibilidades de ser sorprendidos por aludes o inclemencias del tiempo que nos puedan poner en situaciones muy comprometidas, aumentan considerablemente. Y como además veremos dada su localización ya en buena medida distante, con el agravante de poder encontrarnos sin la posibilidad de un pronto auxilio o rescate.


Si, los chicos del freeride se divierten bajando por sitios así como vemos hace nuestro protagonista...
 (fotograma de la película).

 La película hoy reseñada nos cuenta como 
Eric Lemarque, ex jugador de hockey olímpico de 34 años, cogió su tabla de snowboard allá por el 6 de febrero de 2004 y se fue solo a buscar diversión a la zona de esquí de Mammoth Mountain, una gran estación de esquí sita en el oeste de los Estados Unidos, en California, a lo largo del lado este de la cordillera de Sierra Nevada en el Bosque Nacional Inyo. Tiene una altitud máxima de 3,371 m. y un desnivel de 940 m., siendo un destino muy popular y frecuentado principalmente por esquiadores y practicantes de snowboard del sur de California dada su larga temporada de nieve. Y como había hecho ya otras tantas veces en ocasiones anteriores, fue realizando algunos descensos por las pistas convencionales sin mayor novedad, hasta ese momento clave entorno a las 15:30 que viendo que se aproximaba una previamente anunciada tormenta, decide antes de retirarse aprovechar y hacer un último descenso bajando una pista, la Dragon's Back, por la que nunca anteriormente había descendido. Ya se sabe, Eric Lemarque, hizo aquello de "pararse, tomar aire, pensar, actuar y... meter la pata" (momento que vemos en el film en la imagen a continuación), algo por otra parte dicho sea de paso, del todo frecuente, y sobre en lo que en su momento entraré a fondo para explicar el porqué ese tipo de "soluciones universales" que como vemos por el anterior enlace se supone son la panacea en todo tipo de situación de supervivencia, son una recomendación muy errónea a la hora de tomar decisiones que afectan a la supervivencia cuando se aplican fueran de situaciones concretas y de un determinado contexto, porque depende, siempre depende...

Tomando decisiones excepcionales, "de modo rutinario".
 Pista además de tipo restringido puesto que estaba destinada dada sus características sólo para el descenso por ella de aquellos usuarios más experimentados, y no sólo por su posible dificultad, era una pista en una zona aislada y alejada de la estación y sin remontes... Es decir, en un momento concreto en que como el propio Lemarque veía estaba entrando una gran tormenta, y sin más que "con lo puesto" (llevaba un muy escaso equipo de seguridad "para aventuras", apenas el mínimo necesario para la actividad, o sea, un teléfono, unos chicles, un reproductor MP3 con radio FM, "una caja de cerillas", esta por supuesto entre comillas por algo, y la tabla), decide descender "para retirarse" una pista extrema que no conocía carente de todo tipo de referencia o señalización en condiciones muy adversas con niebla y un gran temporal de nieve ya en curso, pese a que todos estos datos citados en ese momento los conocía, "y se lo pensó" (de modo equivocado, pero se lo pensó).


Área de esquí de Mammoth Mountain, he señalado con una flecha el punto desde donde parte la Dragon's Back.

 Siempre nos podemos preguntar que puede llevar a una persona a tomar decisiones de este tipo que a costumbran a traer resultados tan nefastos, "de modo tan superficial" (evidentemente para él no era así), digo yo vamos... ¿O lo dejaremos otra vez en que es una mera casualidad fruto de la mala suerte que le puede pasar a cualquiera y simplemente le tocó a él? Aproximadamente un mes antes se perdió también en la zona en otra salida esquiando en solitario Chris Foley, de 63 años (ya no era ningún chaval como vemos casi doblaba la edad de Lemarque), quien fue encontrado dos semanas después por un equipo S.A.R. (Búsqueda y Rescate) de la zona, y todo lo que quedaba de él eran sus esquís, los bastones, el forfait, algunas partes de su ropa y las botas de esquiar, con sus pies dentro... Evidentemente algo se había comido por completo al esquiador Chris Foley, aunque probablemente ya después de no haber sobrevivido previamente "a su desafortunada aventura".


Vale, hemos descendido "y lo hemos flipado", pero "no se ve un burro a dos pasos" ¿y ahora qué?

 Lo cierto es que perderse en las proximidades de las estaciones de esquí por quienes van a ellas a disfrutar de los deportes de invierno no es algo tan inusual como se podría creer. Precisamente es relativamente fácil confiarse porque se está en la proximidad de un lugar conocido y desorientarse, y más cuando además de estar todo cubierto de nieve las condiciones de visibilidad son reducidas si está nevando con fuerza, hay niebla o ventisca... ¡O incluso todo ello a la vez! Vamos, que no, que no son sólo cosas de película, aquí en el enlace podemos ver un reciente caso en el entorno de la estación de esquí de Valdezcaray. El sheriff y el equipo S.A.R. del condado de Mono (donde está la estación de Mammoth Mountain), llaman la atención frecuentemente sobre este aspecto a quienes van a la zona, incluso con artículos en la prensa donde además de dar recomendaciones en la forma de actuar, hacen hincapié sobre la importancia de llevar un equipo mínimo (que no minimalista, ojo al detalle que no es lo mismo) para poder hacer frente con ciertas garantías a cualquier imprevisto o adversidad, como a continuación vemos:


“Cosas esenciales que salvan vidas, sin importar en qué época del año 
 Estos "Elementos esenciales" son artículos altamente recomendados que deben llevarse en cualquier salida de la civilización, incluso en los más cortos, dice Búsqueda y Rescate (SAR) del condado de Mono. Lleve un mapa y una brújula, agua, ropa extra, comida extra, linterna (con bombilla y baterías adicionales), fósforos o encendedor, cuchillo, botiquín de primeros auxilios, paleta de plástico y papel higiénico, silbato y un teléfono móvil con batería completamente cargada.

 Aquí hay algunas cosas que puede hacer para mejorar sus posibilidades de supervivencia si se pierde mientras esquía o hace snowboard:


  • Asegúrese de que alguien notifique que ha desaparecido si no se registra antes de cierta hora
  • Deje una nota en su automóvil que indique a dónde va y cuándo regresará.
  • Siempre tenga estas cosas en su chaqueta de esquí o pantalones:
  • Un encendedor para encender un fuego.
  • Un silbato para atraer a los rescatadores.
  • Un pequeño espejo para hacer señales a los aviones.
  • Algunas barritas energéticas para comer.
  • Un gorro de lana.
  • Pequeños artículos de primeros auxilios en una bolsa con cierre hermético.
  • Y una navaja de bolsillo
  • No olvide el agua si sabe que está dejando los límites de la estación de esquí y la civilización."

 Aunque lo ahí propuesto no deja de ser un kit de supervivencia muy elemental que puede marcar y mucho la diferencia "para no verse tan sólo con lo puesto" como le ocurre a tantos en estas situaciones, y le ocurrió al propio Lemarque  (ese artículo citado es del 2004, el año en que desaparecieron Chris Foley y Eric) hoy día lo podemos mejorar considerablemente, por ejemplo con un GPS, y hay un claro consenso entre especialistas en que se deberían llevar también al menos estos tres elementos:


Kit de rescate para avalanchas, compuesto por dispositivo DVA (Detector de Víctimas de Avalancha), sonda y pala.

  Y es que aunque se ha mejorado sustancialmente en los últimos tiempos en la disciplina que se ocupa de la predicción de aludes (Nivología), en la práctica sobre el terreno sigue siendo una disciplina muy compleja y no carente de errores por las numerosas variables técnicas y psicológicas a que está sometida, incluso para especialistas. La media en los Alpes suizos suele estar entre 23 y 28 muertes por aludes(2), aunque en la temporada 2015-2016 en el conjunto de los Alpes hubo 67(3), y la pasada temporada 2017-2018 tuvimos 11 muertes en los Pirineos.  Y varios de estos aludes no siempre se desencadenaron con una predicción de riesgo extremo, a veces esta era relativamente baja o casi nula, y entre los implicados y fallecidos como podemos ver por el anterior enlace, hubo tanto aficionados como guías profesionales.

LeMarque en 2004 a la salida del hospital después de ser rescatado e intervenido de sus lesiones ,
 y si, es lo que parece, sin buena parte de sus piernas.../ EFE

 Y no, no fue este el caso de nuestro protagonista en esta ocasión (el de verse involucrado en un alud), pero su caso no fue menos dramático. Eric Lemarque cuando quedó detenido sin poder finalizar su descenso por Dragon's Back al haber tenido que reducir su velocidad a causa de la casi total falta de visibilidad, y posteriormente caminar durante 45 minutos para volver al mismo sitio cuando creía estar haciéndolo en la dirección correcta, se sintió ridículo y estúpido (para una persona con su experiencia aquello como el mismo luego reconocería, le resultaba inconcebible), y tuvo que acabar aceptando que se encontraba desorientado en un entorno salvaje e implacable, donde tendría que soportar unas temperaturas extremadamente bajas que en algunos momentos serían de varios grados bajo cero, y se dispuso a pasar la noche intentando hacer un fuego con las cerillas que llevaba en su caja de cartón, para descubrir horrorizado otro grave error que había cometido (estaban mojadas, aunque las llevaba envueltas en un plástico no las había aislado adecuadamente), y por tanto no podía conseguirlo...


Pues no, no le iba a ser posible hacer fuego...
 Frustrado ante este nuevo revés, empapado, congelado, sin batería en el móvil (nunca pudo llamar mientras aún tuvo batería porque en aquella zona no había cobertura), y ya consciente de que podía estar en un grave aprieto, "se paró, respiró, pensó y actuó" (o lo que viene a ser lo mismo S.T.O.P. Stop, Think, Observe, Plan), y metió la pata de nuevo (alguno a estas alturas del relato lo mismo hasta ya se ha dado cuenta sin necesidad de explicarlo que esas maneras de proceder no son garantía de nada, son herramientas de pensamiento ciertamente útiles, pero muy sobrevaloradas). Y es que tomó la decisión de ponerse en marcha de nuevo, para él no era una opción quedarse allí sin más esperando a ser rescatado, era incapaz de permanecer allí y de contemplar dicha posibilidad, lo que como ya he abordado en este otro trabajo es algo del todo frecuente en estas situaciones CUANDO LA LINEA RECTA "NO ES EL CAMINO MÁS CORTO, y como igualmente ahí comento, a consecuencia de ello estuvo igualmente a punto de despeñarse con su nuevo plan. En realidad lo único que estaba consiguiendo era alejarse más y más de seguir una ruta correcta para volver a la estación de esquí.


Este hombre "parece que anda un poco perdido".

 Con todo ello y reconociendo los
 numerosos y graves errores previamente cometidos (el factor fundamental que nunca se debe perder de vista en estas cuestiones de la supervivencia para no verse en situaciones insalvables) lo cierto es que su odisea de supervivencia no está exenta de mérito, porque dadas las circunstancias lo tenía todo en contra, "y lo contó". Y fue así porque hubo algunos buenos detalles por su parte que le permitieron resistir, aunque ya al límite de sus fuerzas, lo suficiente hasta ser finalmente rescatado, empezando porque su forma física al haber sido atleta olímpico era bastante superior a la media, y continuando porque tenía algunos conocimientos sobre supervivencia, que aunque escasos, resultaron decisivos, en lo tocante al poder alimentarse algo con piñones y cortezas, aguantar en buena medida sin beber nieve (en su caso hubiera aumentado su nivel de hipotermia lo que le hubiera llevado a colapsar mucho primero), y particularmente el usarla como refugio (en las circunstancias en que se encontraba es mejor recurrir a un refugio de nieve que a un refugio de madera, supone un mayor ahorro de energía y aísla mucho mejor térmicamente), así como desnudarse cuando salió del agua totalmente empapado y hacer ejercicio.


A ver, que si, que en determinadas circunstancias puede ser hasta recomendable andar por las montañas nevadas "con el culo al aire", pero mejor no tomarlo como costumbre...

 D
esde el punto de vista cinematográfico el filme es correcto sin más (para mi si acaso es notable la actuación de Mira Sorvino como la madre de Eric), pero en definitiva en lo que nos interesa es una historia muy recomendable por instructiva (los cambios que se han hecho "por exigencia del guión" no afectan en esencia a lo ocurrido) ya que al ser en base a un hecho real tiene muchos y buenos detalles relacionados con la supervivencia y la toma de decisiones que podemos apreciar, y entre ellos particularmente en este último aspecto como he destacado intencionadamente, el que aún tratándose de un deportista de alto nivel con amplia experiencia en trabajar bajo gran presión y estrés, y que por tanto Eric Lemarque no era una persona que entrara en pánico ni se viniera abajo con facilidad, tampoco por ello tomaba de modo natural las mejores decisiones, aún haciendo aquello de S.T.O.P. y "pararse a pensarlo" (al igual que expliqué ocurre con la LA REGLA DEL TRES EN LA SUPERVIVENCIA, habitualmente esta regla se mal interpreta y no se enseña adecuadamente), y es que incluso ser deportista de alto nivel no necesariamente garantiza que por ello se tomen las mejores decisiones desde el punto de vista de la supervivencia si no se ha trabajado este aspecto de modo específico, y muy al contrario en demasiadas ocasiones lleva a un exceso de confianza que puede resultar fatal, aunque nos paremos a pensarlo...


"Salvado por la campana"

Saludos.



martes, 20 de marzo de 2018

 EN EL CORAZÓN DEL MAR (II)

"La historia real que el escritor de Moby-Dick
 Herman Melville no se atrevió a contar" 
(y un liderazgo mal entendido)

 En la primer parte dejábamos al Essex hundiéndose mientras toda la tripulación "se ponía a salvo" en los botes balleneros. Pero encontrándose aquellos hombres a dos mil millas náuticas de tierra y en una zona del océano donde habitualmente no había rutas comerciales, y menos en aquella época, creo que no es necesario explicar mucho que la cosa no pintaba bien. Y aunque decidieron con buen criterio racionar las escasas provisiones que pudieron salvar en el naufragio, consistentes en poco más de doscientos setenta kilos de una especie de galleta, algunas tortugas, y varios toneles de agua, debido ello no ta sólo a que la mayor parte de las provisiones estaban en la bodega inferior que anegada por las vías de agua era inaccesible, sino al limitado espacio con que contaban en los pequeños botes, con el racionamiento calcularon que tendrían para dos meses a razón de un cuarto de kilo de galleta, y litro y medio de agua, por hombre y día, lo que dado la enorme distancia a la que estaban, podía aún no ser suficiente garantía, aunque como veremos en breve aún quedaba otro importante y fundamental detalle a considerar...


   En cuanto a herramientas contaban con casi un kilo de clavos, dos pistolas, un mosquete y un barril de pólvora, además de los arpones, y con las vergas de los mástiles y las velas del barco naufragado, armaron velas para las balleneras. A cada una de ellas le añadieron dos palos cortos, dos velas tarquinas, y un foque, y a última hora comprendieron que necesitaban además modificar los botes dotándoles de más resistencia y altura para resistir durante tantos días los envites del océano, para lo que utilizaron de los restos del naufragio tablones de cedro elevando los costados, lo que como posteriormente se vio resultó todo un acierto para en los días venideros evitar una mayor entrada de agua. Así mismo decidieron colocar la comida en la popa envuelta en varias capas de lona para preservarla lo más lejos posible de las olas que rompían en la proa y así evitar que se estropeara con el agua salada.



  Y una vez acondicionados los botes, llegó el momento de trazar un plan y decidir hacia donde dirigirse. La última comprobación que habían efectuado les indicó que las corrientes les habían situado a diecinueve millas más hacia el norte y que durante la anterior noche habían sobrepasado el ecuador. Los dos oficiales reunidos conjuntamente en un bote, Pollard y Chase, ante sus dos ejemplares del Navigator de Bowditch(1), debatieron sobre sus opciones, muy limitadas por las pequeñas velas de sus igualmente pequeñas embarcaciones ¿Retroceder más de dos mil millas hacia las Galápagos y el sur de América y enfrentarse a los vientos alisisos del sureste, además de la fuerte corriente del oeste? ¿O hacia el oeste entorno a mil doscientas millas donde estaban las islas Marquesas? Pero en aquellos tiempos en estas últimas aún eran muchos los que consideraban que sus pobladores nativos practicaban el canibalismo, Georg H. von Langsdorff(2), que arribó a las islas en 1804 contó que sus nativos encontraban la carne humana tan deliciosa que a quienes la habían probado ya les costaba abstenerse de su consumo, aunque los antropólogos de nuestros tiempos tal hecho nunca lo han podido confirmar. Varios cientos de millas al sur de las Marquesas se encontraba el archipiélago de Tuamotú, que igualmente por los mismos motivos no gozaba de buena reputación entre los marinos norteamericanos, y más al oeste, a unas dos mil millas, las islas de la Sociedad, que Pollard consideraba una posibilidad más segura que las Marquesas, y a las que con algo de suerte en un mes podrían arribar. Y por último quedaba la opción de las islas Hawái, más de dos mil millas al noroeste, a las que Pollard temía porque hacia finales del otoño se suponían frecuentes las tormentas en esa región del Pacífico, por lo que para él lo mejor era que navegaran hacia las islas de la Sociedad. 


The New American Practical Navigator de Nathaniel Bowditch

 Pero tanto Chase, como Joy consideraban que sobre ellas la información era escasa, y que del mismo modo que en las Marquesas, lo habitual sería que sus pobladores nativos gustaran de la costumbre del canibalismo, y proponían aún con el inconveniente de los vientos alisios navegar hacia el sur hasta los 26º de latitud para buscando otros vientos ir posteriormente hacia Chile o Perú, lo que estimaban les llevaría unos dos meses, para lo que tenían provisiones, añadiendo además la posibilidad de cruzarse con algún barco ballenero que si eran más frecuentes en esa zona. Pollard pese a no estar muy conforme con este plan, finalmente cedió a sus pretensiones (eran dos contra uno), lo que sin que todos los supieran en aquel momento, fue un grave error. 

 Puede resultar difícil de creer que los marineros de Nanctucket en realidad desconocieran el Océano Pacífico hasta ese extremo después de décadas de navegación por él. Desde primeros de siglo los mercantes que cruzaban el océano a China desde los puertos de Nueva York, Salem y Boston, hacían frecuentes escalas tanto en Hawái, como en las Marquesas cuando lo cruzaban hacia Cantón, y pese a los continuos rumores de canibalismo que por entonces había, era igualmente fácil encontrar fuentes fiables que los desmentían. El capitán Townsend, del Lion, meses antes de que el Essex zarpara, regresó con tres nativos de la isla de Nuku Hiva,  la más grande de las islas Marquesas, y contó que la tranquilidad reinaba en las islas desde la visita del capitán David Porter durante la guerra de 1812, todo ello en detalle se publicó en un artículo en el periódico New Bedford Mercury de Bristol (Massachusetts), artículo que todo parece indicar los oficiales desconocían. Pero es que su ignorancia de las islas Sociedad, es aún más sorprendente, desde 1979 existía en la isla de Tahití una próspera misión inglesa, con incluso una enorme capilla mayor que cualquiera de las de Nantucket.


  La explicación más plausible de este modo de proceder está en el tremendo conservadurismo de los marinos de Nantucket de por aquél entonces, que tendían a rechazar todo aquello que no viniera de su propia experiencia y tradiciones, además de su ciega confianza en sus propias capacidades como curtidos hombres de la mar, aspectos que los habían encumbrado en la industria ballenera, y cierto es que las tripulaciones de estos balleneros estaba considerado que iban dotadas con algunos de los hombres más reputados que alguien podía contar, para además de enfrentarse a la mar durante muchos meses o incluso años, acometer las exigentes tareas que se demandaban en aquellos barcos. Sólo así se puede entender, en esa mezcla "de ignorancia" y de bravura que rayaba la insolencia, que decidieran aventurarse a pasar el doble de tiempo en sus apreciadas balleneras escogiendo la ruta más larga y difícil, e intentar volver a lo que para ellos era "terreno conocido", considerando que si bien era un enorme reto, para nada era inasumible. Los grandes desafios de la pesca del cachalote habían dotado a los marinos de Nantucket con una gran capacidad de resistencia al peligro y al sufrimiento, y sus balleneras aún estando muy lejos de las capacidades del Essex, no eran meros botes salvavidas, eran embarcaciones concebidas para navegar eficazmente en alta mar, construidas con finos tablones de cedro y muy ligeras, que tenían una destacada flotabilidad.


   Pero además de todo ello, la personalidad del joven capitán y de sus aún más jóvenes oficiales, resultaron decisivas en las decisiones finalmente adoptadas, Pollard para nada era inconsciente de su posible error, pero en lugar de imponer su autoridad para según su buen criterio tomar la ruta de las islas de la Sociedad, optó por ejercer un tipo de liderazgo conocido en el ámbito psicológico social como "liderazgo democrático", permitiendo a sus subordinados tomar decisiones vinculantes para el grupo, en vez de ejercer un tipo de liderazgo conocido como "liderazgo autocrático" (mucho más propio de su cargo y función y algo del todo aceptado y exigido por los armadores al buscar un capitán con las dotes aconsejables de mando para el barco) y que según los psicólogos especializados en supervivencia es mucho más apropiado en los primeros instantes que tienen lugar después de un desastre en los que las decisiones deben tomarse con rapidez y firmeza.

 Y es que es un error frecuente y muy extendido, creer entre los aficionados al estudio de la supervivencia, que el tipo de liderazgo más apropiado en las situaciones de supervivencia grupal es el del "liderazgo democrático", aquél en el que de forma común todo el grupo participa y de cuyo resultado por ejemplo se toma una decisión mayoritaria o consensuada, lo que no pocas veces ha tenido consecuencias nefastas para sus miembros. Generalmente es a posteriori cuando las situaciones de supervivencia se prolongan sin una finalización inminente, cuando adquieren suma importancia las habilidades de liderazgo social y cuando se debe integrar a todos los miembros para así poder mantener la moral. Por eso siempre se ha de mantener una actitud flexible y nunca previamente condicionada, abierta a estudiar de modo conveniente cada situación en concreto, si ya la psicología de la supervivencia es mal comprendida e interpretada a nivel individual aún a día de hoy, a nivel grupal es todavía muchísimo más complicada y mas desconocida, y lo que debe siempre primar en los modos de actuación es el bienestar y la supervivencia del grupo, incluso como es lógico, independientemente de lo políticamente incorrectos que estos modos puedan parecer.


 Así que como consecuencia de todo ello, los hombres del Essex se dirigieron hacia América del Sur, pero lo que presumían una empresa razonable, con el paso de los días y de navegar en aquellas condiciones, comenzó a convertirse poco a poco en una cada vez más cruenta situación de supervivencia, cuando ya hacía varias semanas del naufrágio y sin ver tierra, y los hombres se encontraban ya atormentados por el hambre y la sed, además de medio ciegos debido al sol y su reflejo en el mar. El 19 de diciembre, al punto de cumplirse un mes a bordo de las balleneras, varios de los hombres ya se estaban dando por derrotados y su deplorable aspecto físico y mental no hacía presagiar nada bueno, pudiendo ya incluso fallecer alguno de ellos en unos pocos días, cuando uno de ellos se levantó para estirar un poco las agarrotadas piernas, y mirando a sotavento exclamó "Tierra a la vista", lo que hizo que automáticamente todos despertaran de su letargo, ante sus ojos por fin aparecía algo más que mar. Como luego estimaron al llegar a la playa y hacer los cálculos pertinentes, al parecer se encontraban en la isla de Ducie, después de un mes y unas mil quinientas millas, estaban más lejos de las ansiadas costas del sur de América, que antes de la partida, y como luego también descubrirían, aquella isla tampoco resultaría ser lo que la mayoría deseaban...




Continuará...

Saludos.
  1. Nathaniel Bowditch ( / b aʊ d ɪ tʃ / ; 26 marzo 1773 hasta 16 marzo 1838) fue un matemático recordado por sus trabajos sobre la navegación el océano. A menudo se le acredita como el fundador de la navegación marítima moderna; su libro The New American Practical Navigator, publicado por primera vez en 1802, de publicación continua y ampliada desde entonces, todavía se lleva a bordo de todos los buques de la Marina estadounidense. 
  2. Georg Heinrich von Langsdorff, barón de Langsdorff; (Wollstein, Alemania, 8 de abril 1774 - Friburgo de Brisgovia, 29 de junio 1852) fue un aristócrata prusiano, médico, político y naturalista. Vivió en Rusia yf ue miembro correspondiente de la Academia Imperial Rusa de Ciencias y un respetado físico, graduado en medicina e historia natural en la Universidad de Göttingen, Alemania. Langsdorff, primero participó como naturalista y médico en la mayor expedición rusa que circunnavegó el globo comandada por Ivan Fedorovich Kruzenshtern, entre 1803 y 1805. Dejó la expedición en Kamchatka y exploró las islas Aleutianas, isla Kodiak e isla Sitka y llegó a San Francisco, desde donde regresó en barco a Siberia y desde allí, por tierra, hasta San Petersburgo, llegando en 1808.
Bibliografía: 
En el corazón del mar - Nathaniel Philbrick (Seix Barral Colección: Biblioteca Formentor)
Wikipedia