sábado, 30 de junio de 2018

Heramientas de corte "DEL PUEPLO", "Bushcraft autóctono" del monte leonés

 
 
HERRAMIENTAS DE CORTE "DEL PUEPLO" 

 "Bushcraft autóctono" del monte leonés

Publicado originalmente en el foro Todo "Pueplo" Supervivencia el Dom 13 Abr , 2014 
  
 Ayer tarde, de la que subí a mi PUEPLO en la montaña de León, se me ocurrió hacer un reportaje fotográfico de algunas de las herramientas de corte que tradicionalmente se han usado en las labores típicas de la zona. Si tenemos en cuenta que el Bushcraft no es otra cosa que la habilidad en asuntos relativos a la vida en el monte (Diccionario Oxford de Inglés), y que el término tiene su origen en los primeros colonizadores de Australia y Sudáfrica, y en la forma en que estos se buscaban la vida en aquellas tierras a las que llegaban por primera vez, para progresivamente irse instalando en ellas y llegar a ser autosuficientes, podríamos decir sin mayor inconveniente que estas que voy a mostrar no son otra cosa que herramientas de Bushcraft autóctonas de mi tierra.

Empecemos por el cuchillo típico, con el que se realizaban la mayoría de las labores propias de esta herramienta como lo son la de preparación de alimentos. Bueno, en este caso mejor habría que decir por los cuchillos...

  
 El que está a la izquierda es un cuchillo tipo hacheta y el que está a la derecha es el típico cuchillo de matanza de toda la vida.


 Es evidente que esta herramienta ha conocido épocas mejores, tiene entre 50 y 60 años y parece ser en algún acero al carbono, que solía ser lo típico antiguamente. Hace tiempo que no se usa, ya que ya no se hacen matanzas en casa dado que la actual legislación pone muchas trabas como en este enlace podemos ver Matanza domiciliaria de cerdo . Tiene 17 cm de largo de hoja, algo que es fácilmente explicable si tenemos en cuenta cual era su función y es que los cuchillos de entorno a los 10 cm que tan de moda ha puesto el moderno Bushcraft anglosajón no sirven para esta tarea, ni para otras muchas...

 La realidad es que los cuchillos de pequeño tamaño se usaban para tareas específicas como el trabajar la madera en detalle o la preparación final de alimentos, para la mayoría de las otras tareas habituales se usaban cuchillos de gran tamaño o machetes, para cada tarea lo normal era usar la herramienta apropiada y específica diseñada para ello. Una cosa es "ir a practicar la supervivencia y el bushcraft" con un cuchillin y cortar palitos y otra es lo que toda la vida se ha hecho y lo que sería más apropiado en una situación de supervivencia real. 

Por ejemplo, para lo que es el despiece lo normal era y es usar cuchillos de gran tamaño o algo así:

 Este cuchillo lo encargó mi tío, minero ya jubilado pero que toda la vida trabajó también en tareas del campo, a un amigo carpintero también del pueblo. Si, lo sé, suena un poco raro, pero es que mi tío no entiende de modas ni de leyendas urbanas y el simplemente quería una herramienta que le realizara el trabajo adecuadamente cuando la necesitara. El encabado es de madera de encina y la hoja… La hoja tiene tela, está hecha aprovechando un tramo de una sierra de cinta industrial de cortar madera. Y lleva con él muchos años usándolo cuando lo necesita. Es un ejemplo claro de practicidad y autosuficiencia y de como la gente del campo resuelve sus necesidades.

¿Y la piedra de afilar? ¿Habrá que usar una de diamante y buena cerámica? Veamoslo afilando...



 Pues no, no le recomiendo a nadie que se lleve la piedra de afilar de mi tío en la mochila cuando se vaya de monte. Ahí lo vemos con su regadera echando agua a la piedra y afilando la navaja de injertar. Otro claro ejemplo de autosuficiencia.

Pero, ¡y qué bushcraft sería este de mi pueplo sin las hachas! A ver, ¿lo del "tomahawk" no era cosa de los indios?



  Una preciosa hacha en tamaño contenido y también con buena solera, aquí la vemos a continuación con otra de tamaño mediano.


 Y ahora un hacho de verdad de los que lleva un buen PAISANO DE PUEPLO, así con mayúsculas... Pensad que es el mismo tocón en que están clavados los dos cuchillos de la primera foto.


 Este tampoco es recomendable para llevar en la mochila y no sólo por el peso, si no porque aunque la mochila sea de 100 litros no coge en ella… 
Por cierto, ¿alguien sabe para que es esa tuerca que tiene ahí soldada?(1) 

 Y el típico "machete de pueplo" de la montaña empleado para limpiar y abrir caminos, conocido en general como tajamata y aquí en la montaña leonesa como hocil, que no Ozil el que fuera jugador del Madrid aunque fonéticamente sea igual. Este también conoció mejores épocas, y claro, así están los caminos que en muchos de ellos no eres ni a pasar como no lleves un machete o un cuchillo de buen tamaño que pueda hacer esa función…


  Aquí su pariente larguirucho, la podona, que se usa con una finalidad similar al hocil, con otro de mis tíos a su lado para que se aprecie el tamaño…



 Y nada más, espero que os agrade el reportaje que no tiene otra finalidad que el dar a conocer algunas de las herramientas típicas que toda la vida han usado nuestras gentes en las labores típicas del campo para subsistir (no por deporte como en el bushcraft tan de moda, importante dato...), algo que hoy día parece ser es más desconocido de lo que en un principio se pudiera pensar. De ahí que no es de extrañar, que a algunos les puedan vender cuestiones que toda la vida se han hecho, como si fuera un gran descubrimiento o que al ignorarlo se inventen otras en base a necesidades comerciales que se nos pretenden imponen con ciertas modas y maneras que no tienen en verdad un fundamento en las necesidades reales que toda la vida han tenido las gentes del campo.

Saludos.


  1. Al ser un hacho de mina,  algunos mineros usaban esa tuerca para dejar "bien amarrado" el hacho con una cadena y un candado y así evitar su robo, y de ese modo no tenían que estar en todo momento cargando con él, fueran, donde fueran...

lunes, 25 de junio de 2018

 EN EL CORAZÓN DEL MAR (V)

"La historia real que el escritor de Moby-Dick Herman Melville no se atrevió a contar"

(E incluso aún estando vivos, comer, o no comer a nuestros compañeros, o ser comidos por ellos... ¡He ahí la cuestión!)

 Y llegados ya a este punto, a dos meses de que decidieran no arribar en las islas de la Sociedad porque como Pollard contó temían que les devorasen los caníbales, y aún perdidos en medio del océano atormentados por el hambre, aquellos diez hombres estaban prestos para alimentarse con uno de sus malogrados compañeros y ser partícipes así irremediablemente de lo que previamente tanto les horrorizaba y a toda costa trataron de evitar, convirtiéndose ellos mismos en caníbales. De tal modo que en el bote de Obed Hendricks descuartizaron el cuerpo de Lawson Thomas con semejante procedimiento al que algo más de cien años antes realizaron en el Nottingham Galley y de la manera que habitualmente hacían los marinos obligados a recurrir al canibalismo, comenzando por despojar al sujeto de las señales más obvias de su humanidad, cabeza, manos, pies y piel, para arrojarlas al mar.




   Después extraerían corazón, hígado y riñones, y empezarían a sacar la carne de la espina dorsal, las costillas y la pelvis. Posteriormente el capitán Pollard dijo que tras encender el fuego en la piedra plana que para ello llevaban en la embarcación, asaron los órganos y la carne y comenzaron a comer. Pero con lo que no contaban aquellos infortunados hombres es que aquellos primeros trozos de carne comidos después de tanto tiempo en que habían permanecido sus estómagos vacíos, no conseguían sino otra cosa que incrementar aún más su hambre, y cuanto más comían, más apetito tenían. Y es que los antropólogos y arqueólogos que han estudiado el fenómeno del canibalismo calculan que una persona adulta y de complexión normal puede proporcionar entorno a treinta kilos de carne, cosa que evidentemente no era el ya famélico cuerpo de Lawson Thomas que con desesperación aquellos hombres devoraban, y que distaba mucho de ser en el momento de su muerte un cuerpo normal. Autopsias realizadas a personas que han fallecido por inanición y deshidratación muestran que padecían una atrofia extrema del tejido muscular y ausencia total de grasa, así como una  gran reducción de los órganos internos, lo que perfectamente podía haber reducido la carne en el cuerpo de Lawson a algo menos de la mitad de esos habituales treinta kilos en un ser humano correctamente alimentado.



  El 23 de enero, dos días después, y trascurridos ya sesenta desde el naufragio, murió Charles Shorter, otro de los hombres de color del bote de Hendricks, y sus restos siguieron el mismo destino que los de Lawson Thomas acabando en el estómago de sus compañeros. Al respecto de que los primeros en fallecer por inanición entre los marinos del Essex fueran los hombres de color hay diversas teorías, una de las más aceptadas es que antes del hundimiento siguieran una dieta más pobre, pero también pudo contribuir decisivamente el que al parecer según estudios científicos recientes que compararon el porcentaje de grasa corporal entre distintos grupos étnicos, en los norteamericanos negros se llegó a la conclusión que suelen tener en sus cuerpos inferior porcentaje de grasa que sus compatriotas blancos. Y como es conocido la cantidad de grasa corporal es un aspecto muy influyente en la supervivencia a largo plazo en situaciones de carencia de alimentos, y aquellos (o aquellas, las mujeres suelen tener un porcentaje diez veces mayor que los hombres) que (por diversas cuestiones) en situaciones de inanición cuentan con menor cantidad parten con desventaja en este aspecto. 



  Mientras en los botes de Hendricks y Pollard se comían a un segundo compañero fallecido en cuatro días, cien millas más al sur, el bote de Owen Chase navegaba a la deriva en un mar en absoluta calma, pero como este contara, después de una semana alimentándose con sólo los aproximadamente cuarenta gramos de pan de galleta del autoimpuesto racionamiento, no tenían ya fuerzas ni para caminar y se movían apenas a gatas por la embarcación. Al morir Peterson, su tripulación había quedado reducida a tres hombres además de él, Benjamin Lawrence, Thoma Nickerson (ambos de Nantucket) e Isaac Cole de  Rochester, quienes continuamente lo interrogaban ansiosos sobre la posibilidad de tocar tierra. En aquellas circunstancias  Chase ya no era el mismo hombre de antes de verse sometido aquel tormento y había sufrido una curiosa transformación, en vez del exigente y disciplinado líder que anteriormente había sido, había dulcificado en gran medida el trato para con sus igualmente atormentados hombres, intentando en todo lo posible que estos no cayeran en el absoluto desánimo y la desesperación, diciéndoles por ejemplo que debían tener fe en Dios y que debían tener la solemne obligación de reconocer en sus calamidades una divinidad suprema, cuya misericordia podía librarles súbitamente del peligro, que se mantuvieran firmes contra todos los males y no desconfiaran débilmente de la providencia del Todopoderoso, entregándose a la desesperación.



   La capacidad de liderar con decisiones firmes y autoritarias combinada con la suficiente empatía para comprender a los demás, habitualmente no se encuentra en un mismo líder, pero Chase a sus veintitrés años estaba haciendo gala en gran medida de ese difícil equilibrio que tan ejemplarmente mostraría un mucho mayor Shackleton con casi el doble de edad unos años después en sus expediciones, que era capaz de cuidar con tal mimo a su gente que incluso su colaborador Frank Worsley llegó a contar de él "que a los ojos de hombres rudos a veces parecía tener un toque de mujer, incluso rayando en lo melindroso", y que sin embargo en otra ocasión cuando uno de los hombres protestó opinando que se estaban vulnerando sus libertades, Sackleton no dudó en poner fin a la insurrección tumbando al hombre de un puñetazo. El grumete Nickerson dijo de Chase que era un hombre excepcional y reconoció su gran ingenio para encontrar indicios de esperanza incluso en situaciones como aquella aparentemente desesperadas. 

 El 26 de enero observaron que se encontraban más de seiscientas millas al sur de la isla de Henderson y mil ochocientas al oeste de Valparaíso, y aquel día al encontrarse tan al sur comenzó a llover y se vieron bajo una lluvia muy fría que en sus condiciones de inanición y carencia de ropas adecuadas de abrigo amenazaba con matarlos de hipotermia, con lo que tomaron la decisión de tratar de volver al norte para acercarse de nuevo al ecuador. Pero aquella maniobra en su estado supuso un enorme esfuerzo de varias horas que acabó por dejarlos aún más agotados e inmovilizados tirados en el fondo de la embarcación.


  Mientras, moría otro hombre en el bote de Hendricks,  Isaiah Sheppard, el tercer afroamericano en siete días que sería usado como comida por el resto de los aún supervivientes, del mismo modo que le ocurriría al día siguiente al fallecer al único hombre de color que viajaba en el bote de Pollard, Samuel Red, quedando ya así en aquél momento sólo un hombre negro vivo de la tripulación del Essex, Willian Bond, que viajaba con Hendricks, aunque la noche siguiente, 29 de enero, las dos embarcaciones finalmente se separaron, no volviéndose a saber nunca más de ninguno de los hombres que iban en este último bote. Y para el 6 de febrero en el bote de Pollard ya no quedaba nada que comer de Samuel Reed, y sin nadie más muerto a quien comerse, el último acto de la tragedia estaba a punto de dar inicio cuando los cuatro hombres comenzaban a mirarse según uno de ellos "con pensamientos horribles en la mente, pero nos callamos". Hasta que el más joven, de dieciséis años, Charles Ramsdell se atrevió a decir en voz alta lo que todos pensaban, habría que echar a suertes a quien matar para que el resto pudiera sobrevivir.


 Echar a suertes en ese tipo de situación en que se carece de alimentos a quien comerse aún estando vivos, y por extraño que pueda parecer, era ya por entonces una costumbre comúnmente aceptada, y que es conocida como "la ley del mar", siendo el caso registrado más antiguo el de seis ingleses que perdidos en alta mar en la primera mitad del siglo XVII y después de diecisiete días, recurrieron a este método, aunque quizá el caso más conocido por dantesco sea el de la fragata de la marina francesa Méduse, encallada frente a la costa de Mauritania el 2 de julio de 1816, donde al menos 147 personas quedaron a la deriva en una balsa y todas ellas, salvo 15, murieron durante los 13 días que se tardó en rescatarlos. Pero no en todos los casos se ha recurrido a este tipo de solución extrema y a veces se han tomado otras soluciones diferentes e ingeniosas. Es por ejemplo el caso del bergantín Polly que desarbolado navegó a la deriva en 1811 durante ciento noventa y un días con el casco lleno de agua, donde aunque murieron algunos marineros debido al hambre y la exposición a los elementos, sus cuerpos no se utilizaron como alimento sino como cebo atando los trozos de cadáver a un sedal y usando la técnica de pesca del curricán, capturando de este modo los suficientes tiburones para alimentarse hasta que fueron rescatados. Si la tripulación del Essex hubiera tomado esta decisión con el primero de sus muertos, pudiera no haber llegado al momento en que se encontraban ahora, y aunque en un principio el capitán Pollard se negó, finalmente se rindió como el resto de los hombres "a la ley del mar".



 Si aquella situación había transformado a Chase en un líder enérgico y compasivo, muy a su pesar a Pollard lo había llevado a perder definitivamente el rumbo y toda confianza en si mismo y sus dotes como líder, así que procedieron al macabro ritual en que resultaron "agraciados" Owen Coffin como víctima y comida para el resto de sus compañeros, y como su ejecutor, su amigo y portavoz de la idea, Charles Ramsdell, quien en principio se negó a quitarle la vida, pero finalmente hubo de ceder. Coffin pronunció sus últimos deseos pidiéndole a Pollard que le diera un mensaje de despedida para su madre, y después de unos minutos de silencio y de tranquilizar a sus compañeros, apoyó su cabeza en la borda y Ramsdell de un disparo puso fin a su vida. Como luego contaría Pollard "Fue despachado pronto y no quedó nada de él".

 Mientras, ajenos a todo lo que les había ocurrido hasta ese momento a sus compañeros, el 8 de febrero en el bote de Chasse, Isaac Cole que llevaba ya un par de días entre delirios y convulsiones, a los cuarenta y tres días de haber zarpado de la isla Henderson, y setenta y ocho desde que abandonaran el Essex, falleció. Y al día siguiente, cuando Lawrence y Nickerson comenzaban a hacer los preparativos para sepultar sus restos, Chase les dijo que lo dejasen y según contó les habló del penoso asunto de conservar su cuerpo para alimentarse, a lo que estos no pusieron ningún reparo, y ante el temor de que la carne se pudiera estropear se dispusieron a usar su cuerpo para alimentarse, y antes de incluso encender el fuego, devoraron con ansia su corazón y unos trozos de carne, para luego el resto cortándola en tiras, parte asarla y otra parte ponerla a secar al sol. Pero a la mañana siguiente viendo que estas se habían tornado de color verdoso, las cocinaron inmediatamente, proporcionándoles alimento para una semana y así "poder estirar" todavía más el poco pan que aún les quedaba.



 El 11 de febrero, cinco días después de la ejecución de Owen y a los diecinueve años de edad, murió Barcillai Ray, siendo la séptima muerte a que asistían Pollard y Ramsdell en el plazo de mes y medio desde que partieron de la isla Henderson. Ahora se encontraban solos, sin más sustento que su cadáver y los huesos de Coffin y Reed, siendo el habitualmente negativo factor psicológico de presenciar las muertes de todos ellos uno más que sumar al hecho de comer sus cuerpos e incluso haber tenido que matar a uno de ellos. Pollard y Ramsdell habían sido arrastrados en aquella vorágine de intentar sobrevivir "a las profundidades pavorosas, donde extrañas formas del mundo primitivo se deslizaban ante sus ojos pasivos". Y tres días después, el 14 de febrero, CHase, Lawrence y Nickerson comieron lo último que les quedaba del cuerpo de Isaac Cole, llevaban una semana sobreviviendo a base de carne humana y una mayor ración diaria de galleta, lo que les había devuelto algunas fuerzas que les  había permitido poder navegar a voluntad, aún estando cubiertos de furúnculos y teniendo las piernas y los brazos hinchados por la acumulación de líquido a causa de la inanición. Llevaban varios días con vientos del oeste que les había permitido navegar unas trescientas millas en la dirección correcta, y si seguían así en cinco días podrían tener al alcance la salvación, pero sólo contaban ya con pan para tres días, podían morir cuando estaban tan cerca de conseguirlo.





 Nickerson parecía que definitivamente se había abandonado, y a las siete del día siguiente, mientras Chase dormía en el fondo de la embarcación, Lawrence que permanecía de pie apoyado en la espadilla y contemplando el horizonte, exclamó lo que tanto deseaban oír "¡Vela a la vista", a lo que Chase se levantó de inmediato pudiendo contemplar efectivamente una pequeña mancha marrón en el horizonte, y poco después hasta Nickerson se encontraba de pie a su lado. Durante las tres horas siguientes establecieron una desesperado intento por interceptar el barco que veían en el horizonte hasta que por fin alguien los vio y acercándose por detrás y poco a poco la ballenera les pudo dar alcance. Desde el alcázar alguien les preguntaba quienes eran, pero Chase aún era incapaz de pronunciar palabra. Finalmente, después de pasado el momento de la inicial y natural confusión, fueron rescatados ochenta y nueve días después de que desapareciera tragado por el mar el Essex.

 Y más de trescientas millas al sur, Pollard y Ramsdell, aún continuaron durante cinco días hacia el este, llegando el 23 de febrero enfrente de la costa de Chile. Hacía doce días que había muerto Ray y que habían consumido su últimos restos de carne. Ahora golpeaban incluso los huesos que tenían de sus restos contra la piedra que les había servido para hacer fuego para así poder comerse la médula que en estos había. Llenaban sus bolsillos con los huesos y chupaban la dulce médula de costillas y huesos de muslos, cuando de pronto oyeron voces y gritos, al tiempo que una gran sombra los tapaba, y al alzar sus ojos vieron unos atónitos rostros que los contemplaban. Lo que aquellos asombrados hombres contemplaron eran dos hombres "que eran poco más que huesos en una ballenera llena de huesos", y la historia que luego se contaría de barco en barco era "que los habían encontrado chupando los huesos de sus compañeros de rancho y se resistieron a que se los quitaran".




 Y aquí lo dejamos... Sin duda es esta del Essex y sus infortunados hombres una historia trágica a la par que apasionante y con un montón de enseñanzas. Os animo a que si queréis profundizar aún más en ella, además de la película leáis el libro en que se basa la misma y que me  ha servido como principal referencia bibliográfica para acercaros en cierto detalle esta historia, porque si la película está bien, el libro a mi modo de ver es simplemente magistral y no me resulta para nada sorprendente que en el año 2000 se le otorgara a su autor Nathaniel Philbrick el Premio Nacional del libro, es sin duda esta una gran obra plagada de "suculentos" detalles ;)





Saludos.


A LA PRIMERA PARTE: EN EL CORAZÓN DEL MAR (I), "La historia real que el escritor de Moby-Dick Herman Melville no se atrevió a contar"

A LA SEGUNDA PARTE: EN EL CORAZÓN DEL MAR (II), "La historia real que el escritor de Moby-Dick Herman Melville no se atrevió a contar" (y un liderazgo mal entendido)

A LA TERCERA PARTE: EN EL CORAZÓN DEL MAR (III), "La historia real que el escritor de Moby-Dick Herman Melville no se atrevió a contar" (En la isla)


A LA CUARTA PARTE: EN EL CORAZÓN DEL MAR (IV), "La historia real que el escritor de Moby-Dick Herman Melville no se atrevió a contar" (Y cuando el hambre enloquece a los hombres)



Bibliografía: 
En el corazón del mar - Nathaniel Philbrick (Seix Barral Colección: Biblioteca Formentor)
Wikipedia

domingo, 20 de mayo de 2018

NUEVOS CUCHILLOS STKK CUDEMAN "Cuando lo clásico se vuelve revolucionario"

 
NUEVOS 
CUCHILLOS STKK CUDEMAN

 "Cuando lo clásico se vuelve revolucionario"


  Cuando tuve conocimiento de que mi amigo Joan Sala tenía previsto diseñar un nuevo cuchillo de supervivencia me llevé una gran alegría, porque tenía claro que viniendo de él sería ante todo una estupenda y funcional herramienta que cumpliría con creces las principales necesidades que cualquier buen entendido en esta exigente materia multidisciplinar pudiera demandar. Con Joan, que es sin duda una de las personas mejor preparada y formada en este campo de nuestro país, mantengo desde ya hace años una estrecha relación en lo tocante a intercambiar puntos de vista y contrastar conocimientos en este "mundillo del survivalismo", y nos une además un sentimiento común en cuanto al rigor y la seriedad que son necesarios en el estudio de la supervivencia como disciplina por lo delicados de muchos de los aspectos que relacionados con la misma se tocan, independientemente de que pueda también tener su parte de entretenimiento como afición. Así que después de unos cuantos meses de espera y que el proyecto fuera cuajando, tenía ya ganas de poder finalmente disfrutar de tenerlos en mis manos, porque a medida que iba conociendo más detalles veía como digo que para nada iba a sentirme defraudado.


Los nuevos STKK, Operator, Recon y Scout, aún en sus fundas...



  Y es que de en su momento a Joan Sala, por necesidades profesionales cuando estuvo en misión en el Líbano formando parte de las tropas españolas de Operaciones Especiales desplegadas en dicho país, en concreto de su colaboración con el artesano Angel Corts a quien le hizo el encargo, nació ya uno de los más famosos cuchillos que ha dado la industria cuchillera española en los últimos años, el conocido como "Boina Verde Español", o simplemente Boina Verde, que aún a día de hoy fabrica la conocida marca española Cudeman, y efectivamente de ahí el nombre de esa herramienta, de que fuera un cuchillo diseñado con y para un Boina Verde del ejército español y sus entonces necesidades operativas, cosa que el mismo nos contó personalmente en alguna ocasión en el foro Todo Supervivencia con motivo del lanzamiento de la citada versión de Cudeman:
"El cuchillo de hoy, tiene cierta parte emocional para mi... Pues a pesar de no ser el que yo co-diseñe, juntamente con Angel Corts, si que me siento parte de la historia, y lo que está claro, es que seguramente sin el que aquí os escribe, nunca se hubiese hecho un Boina Verde, o al menos, no de la forma en que lo conocemos... 
Pongámonos en antecedentes... Año 2007... Mi equipo es puesto en alerta, para ir al conflicto del Líbano, en misión de FOE (Fuerza de Operaciones Especiales)... Y empezamos los preparativos... Yo, al ver que no tenia ninguna herramienta de corte que me satisficiese plenamente, me pongo en contacto con Angel Corts, que me diseña un cuchillo de combate multipropósito, que me gusto bastante la primera vez que lo vi...  
Establecidas las bases de lo que quería, nacía así el primer Boina Verde, un cuchillo que sin yo saberlo, marcaría un estilo de cuchillo a partir de la creación de este primer Boina Verde... Que aún conservo..." 

El primer y original Boina Verde que llevó Joan Sala en su despliegue en Líbano
 y fabricó el artesano Angel Corts.


  
Y aquí en su momento ya con su dueño "metido en faena"
 en su funda al cinto 
en tierras libanesas...
 Pero como es normal las personas con el paso del tiempo evolucionamos, y lo que ha nacido ahora unos cuantos años después del anterior diseño, y de los conocimientos y experiencias acumuladas desde entonces a día de hoy por Joan Sala, es otro diseño distinto y que además (eso si que para mi fue una sorpresa cuando me lo contó), nos ha llegado por triplicado en diferentes tamaños, lo que me parece todo un acierto a sumar a la ya de por si estupenda idea original del diseño base, y no son otra cosa que los S.T.K.K., o sea los Sala's Tactical Kitchen Knives, fabricados así mismo por la casa española Cudeman y que podemos ver ya fuera de sus fundas a continuación.



De arriba hacia abajo, Scout, Recon y Operator.
 El nuevo diseño como vemos es más limpio y puro de líneas, y además tiene una marcada personalidad porque se aleja de las modas hoy en día imperantes en los llamados cuchillos de supervivencia o/y bushcraft por varios importantes detalles, que a lo largo de la revisión veremos más a fondo, como son fundamentalmente la geometría de la hoja con su tipo de punta, vaciado completamente plano hasta el lomo, y el espesor de las mismas que es bastante contenido para sus tamaños, muy alejado de los enormes espesores tan demandados hoy en día en este tipo de cuchillos para los usos ya citados. Al punto de que para algunos aficionados a estas cuestiones su aspecto ha resultado cuando menos "chocante" (lo cierto es que alguno casi ha entrado en shock), de ahí la cita que he puesto en la cabecera "cuando lo clásico se vuelve revolucionario", porque lo que es indiscutible es que este tipo de forma en las hojas de los cuchillos vienen usándose tradicionalmente desde hace muchas épocas y para todo tipo de usos por su probada y contrastada eficacia, pero como ya he comentado en alguna otra entrada, las modas tiene un peso considerable en un gran número de usuarios y en algunas ocasiones incluso se imponen en algunos aspectos absolutamente secundarios como pueden ser los estéticos o de apariencia, a otros sin duda prioritarios como pueden ser los esencialmente funcionales (cuando evidentemente estamos hablando de herramientas), así que "vamos al lío".


 Como podemos ver por la anterior foto el acero empleado en estos modelos es el conocido N695 del fabricante sueco Böhler-Uddeholm del que ya os hablé con motivo de la revisión de la navaja NIETO CAMPAÑA 159-G "Lock-Back", o sea que lo dicho entonces y que igualmente podéis leer en el anterior enlace es aplicable ahora:
"es una aleación inoxidable principalmente al cromo el cual lleva en muy alta cantidad y considerado equivalente al 440C, según palabras del propio fabricante escandinavo es un acero "con alta dureza, resistencia al desgaste y buena resistencia a la corrosión en condiciones de templado y revenido", y por los aficionados este acero siempre ha sido considerado un buen acero general situado en la parte alta de la gama media, con buena retención, un acero bastante resistente al desgaste y a las manchas que se puede afilar igualmente con relativa facilidad. Si bien es cierto que este tipo de acero a día de hoy a quedado relegado a nivel internacional con la aparición de los nuevos "super aceros", sigue siendo por tanto "un acero libre de toda sospecha" de total confianza y calidad contrastada".
Esta hoja tiene pinta de que si es necesario, "hasta pincha mucho y bien" 

 Son enterizos, o sea que en ese sentido, la integridad estructural está sobradamente resuelta.


El acabado del cabo permite perfectamente "ser golpeado, o golpear".

  Y las dimensiones son del más pequeño al más grande, el Scout, 14 cm. de hoja y casi 13,5 de filo,  poco menos de 4 cm. de ancho máximo de pala que decrecen progresivamente hasta la sobresaliente punta, entorno a 4 mm. de espesor que igualmente decrecen progresivamente hacia la punta, y unos 12,5 cm. de cabo o mango en micarta verde con separadores en color naranja (un buen tamaño el cual por cierto si que es igual de longitud y en material en los tres modelos), longitud total 26,5 cm. y un peso en mi báscula de 286 gramos. Una herramienta que para su tamaño es ligera, principalmente debido a su contenido espesor que es el más delgado de los tres, y que podemos ver en un primer plano a continuación.



 El de tamaño intermedio es el Recon, 18 cm. de hoja y casi 17,5 de filo, poco más de 4 cm. de ancho máximo de pala que decrecen progresivamente hasta la sobresaliente punta, entorno a 5 mm. de espesor que igualmente decrecen progresivamente hacia la punta, y los citados 12,5 cm. de cabo o mango en micarta verde con separadores en color naranja, para una longitud total de 30,5 cm. y un peso en mi báscula de 358 gramos. Una herramienta que para su tamaño y longitud tiene igualmente un contenido peso, y que podemos ver también en un primer plano a continuación.


 Y finalmente el de mayor tamaño, el Operator, 22 cm. de hoja y algo más de 21 cm. de filo, poco más de 4,5 cm. de ancho máximo de pala que decrecen progresivamente hasta la sobresaliente punta, entorno a 5 mm. de espesor que igualmente decrecen progresivamente hacia la punta, y los citados 12,5 cm. de cabo o mango en micarta verde con separadores en color naranja, para una longitud total de 34,5 cm. y un peso en báscula de 415 gramos. Una herramienta que para su tamaño y longitud tiene como era de esperar un muy contenido peso, y que podemos ver igualmente en un primer plano a continuación.



  En las dos siguientes fotos podemos ver el Recon en vista cenital donde podemos apreciar el ya comentado detalle de como en las hojas de estos cuchillos los espesores decrecen progresivamente hacia la punta, algo que no necesariamente se contempla en todos los diseños y que en este caso les otorga unas mejores capacidades de penetración y de corte.



 Otro detalle importante es que los tres modelos están muy bien equilibrados cuando los tenemos en la mano, estando el Recon perfectamente equilibrado en el agarre sobre el dedo índice, y siendo el scout "un pelín culón" y por contra el Operator "algo cabezón", pero sin como digo sea apenas perceptible (hay que fijarse a conciencia) cuando los tenemos en la mano asidos "en su agarre normal", o sea el que vemos a continuación.



 Este es un aspecto funcionalmente importante porque hace que un cuchillo en la mano "se note más ligero" y su uso sea más descansado que cuando no está bien equilibrado, lo que unido a su mango bien resuelto anatómicamente y su contenido peso, las hace herramientas muy cómodas en su uso y manejo. Y ahora que entramos en los aspectos funcionales, vamos con más puntos destacables y muy bien resueltos, que todavía los hay. Otro de ellos es el fundamental aspecto de la seguridad y el que la mano no se nos pueda escapar fácilmente hacia el filo y tengamos un serio percance en nuestros dedos, tanto en operaciones de macheteo como de remate, y sobre todo en esté último uso donde se puede aplicar mucha fuerza al clavar cuando se usa la herramienta como por ejemplo podemos ver en la siguiente foto con el Operator, que por su longitud sería el más indicado de los tres para ello. 



 Pero el cuchillo tiene una guarda amplia y bien resuelta para que el agarre sea firme y la mano no escape ni nos hagamos daño al apoyar contra ella como vemos a continuación.



 En este detalle (para aquellos que aún tengan dudas), hay una diferencia decisiva de estos STKK con un cuchillo convencional de los diseñados exclusivamente para cocina o preparación de alimentos, puesto que esos cuchillos al contrario que este, no tienen también como en este caso entre sus cualidades remarcables las de supervivencia de tipo táctico (defensa o combate) y de remate en actividades de caza, y en "una puñalada bien dada" nuestra mano puede fácilmente acabar encima del filo de la hoja. Esto como ejemplo fácilmente constatable lo podemos ver en los clásicos y tradicionales cuchillos argentinos, donde el criollo y sobre todo el verijero pueden carecer totalmente de guarda por sus principales funciones para trabajo y preparación de viandas porque estas herramientas de corte si son en esencia lo que podemos considerar "cuchillos de cocina", y sin embargo el facón que ante todo es "un cuchillo de combate", suele incluso contar en muchos modelos con una guarda de tipo clásico como la que suelen tener también muchos de los bowies tradicionales, y es que como podemos ver a continuación, la diferencia "salta a la vista".

Facón

Criollo

 ¿Y el alineado "punta-mano" cuando tenemos el cuchillo asido? Pues este aspecto como podemos ver con el cuchillo colocado encima de la linea recta de la mesa y que desde el aspecto funcional tiene su importancia, también está adecuadamente contemplado, haciendo que sea más fácil "apuntar" de modo similar a como se haría con una clásica daga de filo recto que habitualmente en la práctica se han considerado las más eficientes para apuñalar, del mismo modo que podemos contemplar en los tradicionales cuchillos de hoja recta diseñados para remate en actividades de caza..


 Es decir, creo que queda sobradamente claro que una cosa es que los STKK sean en esencia unos estupendos "cuchillos de supervivencia, combate o caza", que por su morfología, carencia de guarda clásica y razonable peso, igualmente puedan ser realmente buenos en trabajos de preparación de alimentos y cocina, y otra muy distinta, es que sean "en esencia cuchillos de cocina". Son cuchillos que a diferencia de estos últimos si que pueden soportar un uso exigente en muy diversas tareas, y que "en una vuelta a los orígenes" priorizan el corte y la penetración por encima de otros aspectos tan de moda hoy en día como pueden ser los del "batoning" que luego los penalizan en otros aspectos esenciales en los que deberían ser una eficaz y polivalente herramienta, lo que no quiere decir que no tengan la robustez suficiente para en una emergencia soportar con la técnica adecuada incluso "tan infame práctica", como podemos ver en el siguiente vídeo a su diseñador explicar y demostrarnos incluso con una madera "tan dura de pelar" como es la de roble cuando está seca, y con el Operator, que por su mayor longitud es el menos indicado para estas tareas (a partir del minuto 4).



 Y en cuanto a las fundas comentar el también acierto de que desde el principio tengamos la opción de escoger en función de nuestras preferencias entre funda de cuero o Kydex.




 En mi caso tengo el Scout y el Recon con fundas de cuero y el Operator con funda de Kydex, esta última como podemos ver a continuación una funda muy bien realizada, con materiales de calidad y con buenos detalles funcionales, como por ejemplo el hecho de que venga el interior forrado para proteger la hoja del cuchillo.





 Aunque a mi modo de ver es excesivamente pesada comparada con las de cuero (280 gramos en mi báscula esta del Operator), siendo la única gran pega que me he encontrado en cuanto al diseño en general de estas herramientas (al menos para quienes el peso les pueda ser un factor prioritario a considerar), aunque al tener la opción como comentaba de poder también adquirirlo con la funda de cuero mucho más ligera, fundas estas igualmente de buena calidad y bien resueltas, ya que en los tres modelos cuentan con el importante detalle funcional y de seguridad de tener cordón fiador para atarlas a la pierna, así como con un tamaño sobradamente espacioso como para poder usarlas en una gran mayoría de anchos ceñidores militares, "quizá la pega, es menos pega". En ambos tipos de funda los ajustes son prefectos y sin holguras.




  Por último unas fotos compàrativas de tamaño, que siempre ayudan a hacerse una mejor idea, junto a un Fallkniven S1, un Cold Steel Master Hunter y un BAHCO Laplander (Mora Clipper).



 Y nada más (de momento), creo que estamos sin duda ante algunos de los mejores cuchillos multipropósito que se han diseñado a día de hoy para uso deportivo y profesional (lo que para mi por lo ya explicado sobre su autor no ha sido ninguna sorpresa), evidentemente cada uno condicionado por su tamaño más apropiado para unas tareas que otras (de ahí su respectivo y diferente nombre en cada caso), y no sería nada extraño que de modo similar al Boina Verde, y más allá de cuestionables modas, tópicos y prejuicios, en base a sus destacables y demostradas bondades funcionales, acaben con el tiempo convirtiéndose en todo un clásico de la cuchillería de nuestro país.





Saludos.