sábado, 22 de octubre de 2016

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS - CAPÍTULO III

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS
 "El renacido" (The Revenant) CAPÍTULO III

 Pese al lamentable estado en que quedó Glass tras el ataque de la osa el mayor Henry dispuso todo para que se le atendiera, se le cosieron las heridas y se hicieron vendajes con largas tiras de camisas lo mejor que se pudo. Después de valorar la situación mandó cortar unas ramas para hacer una camilla y llevar al herido entre varios hombres, debido a lo abrupto del terreno era la opción más aconsejable, pero llevar a un hombre en ese estado durante varios días a travé de un monte virgen y arbolado sin caminos acondicionados, cualquiera que fuera la distancia, era demasiado doloroso y les estaba llevando demasiado tiempo en un peligroso territorio en el que transitaban continuamente bandas de indios hostiles que en cualquier momento les podrían sorprender, lo que hacía que entre los hombres fuera aumentando la inquietud. Marchaban procurando seguir el cauce del río Grand para no perderse, ya que era la única ruta conocida por ellos en aquella zona al pie de las Montañas Rocosas, apenas aún explorada entonces por los pioneros, hasta que llegaron a un poblado bosque que tenía una cauce alimentado por un manantial, era el final del tercer día de marcha y era un buen sitio para acampar. Henry se veía enfrentado a dudas evidentes, pensó que podría perder a todos los hombres tratando de prolongar la vida de uno que ya estaba prácticamente muerto.


Mapa del recorrido del impresionante recorrido de Glass hasta Fort Kiowa







 Glass había perdió el conocimiento y Henry estaba ya convencido de que no sobreviviría a las heridas. Se cuenta que pidió dos voluntarios entre los hombres ofreciéndoles además unos bonos extras que pagaría la Rocky Mountain como compensación a quienes quedaran con Glass hasta que muriera, para luego enterrarlo. Finalmente Bridger y Fitzgerald aceptaron y el resto de la expedición siguió en dirección al Yellowstone. Pero después de algunos días de espera al lado del herido y viendo que Glass no moría, Fitzgerald convenció a Bridger de que cuanto más siguieran prolongando el marchar detrás de sus compañeros menos posibilidades tendrían de sobrevivir y más expuestos estarían a un posible ataque de los indios, y aunque habían comenzando a cavar su tumba, después de coger sus pertenencias y entre ellas su cuchillo y su rifle con el que se quedó Fitzgerald, se fueron y lo dejaron en la camilla al lado del manantial.

Las Montañas Rocosas

 Mención especial requiere el rifle de Glass, según se cuenta un "Angstadt" estilo "Bucks Co" fabricado por Jacob Angstadt en Kutztown, Pennsylvania y uno de los mejores rifles de la época, una auténtica pieza de artesanía que todo el mundo admiraba por su belleza y eficacia. La familia Angstadt de fabricantes de armas fue una famosa dinastía del condado de Berks, compuesta por diez artesanos que hicieron fusiles durante más de 100 años. Hubicados principalmente en Maxatawny, Greenwich, y los municipios a lo largo del pantano y la zona de Kutztown la familia estaba compuesta por: 1 de Adán. - 1740 -1812 1ra Pedro Angstadt. - 1738 - 1782 Peter Angstadt II - 1763 -1815 José Angstadt - 1765 - Jacob Angstadt - 1783 -1843 José Angstadt II - 1817-1872 Abraham Angstadt - 1784-1868 Peter Angstadt III - 1807-1870 Adam Angstadt II - 1821-1888 Aunque cada uno de los fabricantes de los Angstadt tenía su propio estilo, se pueden encontrar similitudes entre la mayoría de los rifles Angstadt y son fácilmente identificados después de su estudio. El bello y eficaz rifle de Glass y al que este tenía un cariño especial, podía valer perfectamente más del doble de lo que entonces costaba un buen caballo, no sería para nada extraño que entre los motivos que impulsaron a Glass a buscar a quienes le dejaron abandonado, además de por este hecho que indudablemente impulsaba su afán de venganza, estuviera también el recuperar su especial y más apreciada pertenencia, su rifle.





 Rifle "Angstadt" de la época de Hugh Glass fabricado por la prestigiosa familia de armeros 

Cuando Bridger y Fitzgerald alcanzaron a sus compañeros días después informaron a Henry de que habían tenido que irse al verse amenazados por un ataque de indios Arikaras y que Glass había muerto pese a que ellos no tenían certeza de este hecho. Y es que muy al contrario y según se sabe, a pesar de sus heridas, Glass recuperó la conciencia para encontrarse abandonado en tierras de lo que hoy es Dakota del Sur, sin armas ni equipo, con tremendos dolores a consecuencia de sus múltiples heridas, su pierna rota y sus heridas infectadas, y a más de 200 millas (320 km) del punto más cercano, el Fuerte Kiowa, en Missouri, aunque afortunadamente para él todavía estaban finalizando los últimos días del verano y las primeras nieves del invierno al menos tardarían un par de meses aún en aparecer. 



 Indios Lakota


  En uno de los más memorables viajes de supervivencia que se han conocido, Glass curó su propia pierna, envuelta con los vendajes que le habían puesto sus amigos encima de la herida que le ocasionó el oso, y comenzó a arrastrarse. Para evitar la gangrena, Glass puso sobre sus heridas una podredumbre de restos y dejó que los gusanos comieran la carne muerta. Decidió que seguir el río Grand sería demasiado peligroso a causa de la hostilidad de los indios y siguió por tierra hacia el Sur, hacia el río Cheyenne (marchaba en dirección opuesta al grupo de Henry y hacia donde iban Bridger y Fitzgerald), llevándole seis semanas alcanzarlo. Glass sobrevivió comiendo mayormente bayas silvestres y raíces, aunque también capturó una serpiente y en una ocasión incluso fue capaz de espantar dos lobos que comían un joven bisonte y así pudo comer carne. Al llegar al río Cheyenne, hizo una rudimentaria balsa y descendió por el río usando como referencia el prominente hito paisajístico de Thunder Butte. Era principios de octubre y las primeras heladas comenzaban a hacer las noches muy frías cuando por entonces alcanzó el río Missouri, siendo ayudado por indios Lakota, quienes le ayudaron con las heridas de la espalda que le había hecho la osa y le dejaron una pequeña canoa para continuar su viaje. A mediados de octubre de 1823, Hugh Glass entró renqueante en Fort Kiowa, tras haber recorrido más de 300 kilómetros. Después de recuperarse en buena medida, Glass se proponía continuar su búsqueda de Bridger y de Fitzgerald para vengarse, aquello aún no había terminado... 

Saludos.

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS - CAPÍTULO II

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS
 "El renacido" (The Revenant) CAPÍTULO II



 En 1822 el general William Henry Ashley y su socio Andrew Henry, fundadores de la la Rocky Mountain Fur Company, organizaron la famosa expedición conocida posteriormente como "Los cien de Ashley". Pusieron un anuncio en la «Missouri Gazette and Public Adviser» de San Luis, el conocido anuncio, insertado por el general William Henry Ashley y su socio Andrew Henry, era una llamada a:

" ... jóvenes emprendedores... para ascender el río Misuri hasta su fuente, donde serán empleados por uno, dos o tres años."
Entre los cien muchachos seleccionados se hallaban buena parte de los personajes que protagonizarían las legendarias hazañas de los hombres de la montaña que se ensalzaría después en la cultura popular estadounidense, y además de Glass, participaron en esa empresa otros destacados hombres de frontera como Jim Beckwourth, Thomas Fitzpatrick, David Jackson, John Fitzgerald, los cuatro hermanos Sublette, Jim Bridger, Kit Carson y Jedediah Smith, aunque Glass era lo bastante viejo en comparación con la mayoría de sus compañeros, sobre los 40 años por entonces, como para poder ser el padre de algunos hombres jóvenes como Jim Bridger, que aún empezaba su segundo año como cazador y tenía entorno a los 18 años de edad. Fue por tanto normal que desde el principio del viaje, Glass se mostrara como un experimentado explorador y cazador, siendo una de sus principales funciones el conseguir sustento para sus compañeros de expedición.

Recreación aproximada del aspecto que por entonces tendría Hugh Glass

 Uno de los grandes obstáculos que tenía la buena marcha de la empresa para la Rocky Mountain Fur Company y sus hombres en su propósito de introducirse ampliamente en el negocio de pieles proveyéndose en la región de las Montañas Rocosas, es que en su camino se encontraban algunas tribus indias del Norte de Missouri, que aún eran hostiles hacia los colonos, entre estas destacaban particularmente los Arikaras quienes al principio opusieron una gran resistencia a la colonización blanca. Los Arikaras, también conocidos como Sahnish o Ree, poblaban el curso superior del río Misuri, entre el río Cheyenne (Dakota del Sur) y Fort Berthold (Dakota del Norte). De costumbres más bien sedentarias, vivían en ciudades semipermanentes en casas cubiertas de tierra y eran considerados expertos cultivadores de maíz, calabaza, frijol y tabaco, aunque también cazaban uapitíes, ciervos, búfalos y con la piel de las nutrias acostumbraban a hacer gorros que era una prenda habitual en su indumentaria. La ubicación de sus pueblos fue un punto de referencia para el trueque, allí llegaban caballos del sur y armas desde el noreste, y el comercio se convirtió de este modo en algo habitual en su modo de vida y este era el principal punto en el que se basaba el plan de negocio de Henry, en respuesta a una ley de julio 1822 que prohibía la venta de alcohol a los indígenas, puesto que antes de ella, el comercio de pieles se había basado en que las tribus trampeaban y obtenían las pieles, que luego eran llevadas a los puestos de comercio en los que, cada vez con mayor frecuencia, los nativos ingerían licor, tanto como un medio real de intercambio como con el fin de que fueran dóciles y pudiesen ser engañados fácilmente.

Carta de Hugh Glass escrita para la familia de John Gardiner muerto en uno de los ataques de los Arikaras

 Fue en el transcurso de estas relaciones comerciales con los Arikara y estando acampados junto al río no muy lejos de uno de sus poblados, cuando la expedición comandada por Ashley y de la que formaba parte Glass, tuvo uno de los incidentes más sangrientos con ellos y que les depararía funestas consecuencias en el futuro a los nativos. Aunque Ashley había sido advertido por algún colaborador de la tribu de que algunos de los guerreros del pueblo planeaban atacarles, decidió hacer caso omiso de las advertencias y continuar los intercambios comerciales. Durante la noche, algunos guerreros Arikara se deslizaron a bordo del barco de Ashley y trataron de entrar en su camarote, aunque fueron expulsados sin conseguir su propósito. Pero otro de los hombres de Ashley, Aaron Stephens había desaparecido, siendo posteriormente informado por su compañero Edward Rose de que le habían dado muerte en la aldea. Aunque mediante un colaborador Arikara se intentó recuperar el cuerpo por medio de un trueque pagando el precio de un caballo, este regresó sin el cuerpo argumentando que el infortunado estaba descuartizado y era imposible reunir todas sus partes para completarlo. En ese momento cuando amanecía los guerreros Arikara finalmente les lanzaron un ataque frontal y aunque Ashley ordenó huir a bordo de los barcos más cercanos que estaban en la orilla para descender raudos el Missouri fuera del alcance de los indios, ya era demasiado tarde para algunos de los hombres y antes de que pudieran escapar todos, ya tenían numerosas bajas, al menos 14 hombres muertos y 11 heridos de los que al menos tres fallecerían posteriormente a causa de las graves heridas sufridas. Cuando consiguieron reagruparse después de la huida, enterraron los cuerpos de aquellos que recuperaron, y Hugh Glass, que había sido asimismo herido en una pierna, escribió una carta a la familia de John Gardiner, uno de los muertos en el enfrentamiento:
"Querido señor:
Mi deber doloroso es anunciarle la muerte de su hijo acontecida a manos de una tribu de nativos el 2 de junio muy temprano por la mañana. Vivió poco tiempo después de que le dispararon y me pidió que le informara de su triste destino. Lo trajimos a la nave cuando él murió. El señor Smith, un joven de nuestra compañía, se encargo de hacer la oración poderosa que nos conmovió mucho. Estoy convencido de que John murió en paz. Su cuerpo lo enterramos, junto al de otros compañeros, cerca de nuestro campamento y marcamos su tumba. Sus cosas se las enviaremos a usted. Los salvajes son enormemente traicioneros. Intercambiamos con ellos como amigos, pero después de gran tempestad de lluvia y truenos vinieron a nosotros antes de la luz y muchos fueron heridos. A mi me dispararon en la pierna. Ashley está obligado a permanecer en estos lugares hasta que los traidores sean castigados con razón.
Hugh Glass"



Indios Arikara danzando

 Así mismo, Ashley informó por correo a Fort Atkinson del enfrentamiento con los Arikara. El suceso fue también detalladamente contado en los periódicos en St. Louis y se demandó una operación de castigo contra los Arikara y a la par reabrir el comercio a lo largo del río Missouri. Por entonces el oficial al mando en Fort Atkinson era el coronel Henry Leavenworth, quien inmediatamente organizó la operación y comandó a 230 oficiales y soldados del Sexto de Infantería de EE.UU. hacia los pueblos Arikara. Este fue la primera misión que el Ejército de Estados Unidos realizó contra las tribus al oeste del Mississippi. Los soldados se embarcaron a lo largo del Missouri viajando en barcos. Hugh Glass todavía convaleciente de su encuentro con los Arikara, no participó en la operación de castigo. Una vez las tropas en destino, a lo largo de un día y medio de escaramuzas, y ataques usando casi en su totalidad la munición de dos cañones y un mortero, Leavenworth pidió un alto el fuego para pactar con los Arikara, pese a que sus oficiales pedían asaltar el pueblo. Esto desagradó a muchos de los soldados que eran partidarios de exterminarlos. Los Arikara aceptaron las condiciones del coronel y abandonaron sus aldeas durante la noche, y Leavenworth, dando por cumplida la misión, ordenó a sus tropas volver a Fort Atkinson. Una vez el ejército se marchó, algunos de los empleados de la Missouri Fur Company, compañía rival en la zona de la Rocky Mountain Fur Company, comenzaron a prender fuego a la aldea. Así los Arikara pasaron a ser un pueblo nómada. Además de la guerra, una epidemia de viruela en 1831 les redujo notablemente.


Hugh Glass sculpture by John Lopez en Hugh Glass Park



 Posteriormente, Glass viajó con un grupo de 13 hombres para relevar a los comerciantes de Fort Henry, en la desembocadura del río Yellowstone. La expedición, dirigida por Andrew Henry, tenía previsto remontar el río Misuri hasta el valle del río Grand, en la actual Dakota del Sur, y seguir después a través del valle del río Yellowstone, y en agosto de 1823, mientras exploraba cerca de las fuentes del río Grand, en el actual condado de Perkins, Glass fue sorprendido por una osa grizzly con sus dos cachorros, y antes de que pudiera disparar su fusil, la osa le atacó y le derribó al suelo. Glass se levantó, aunque el animal le atacó con sus zarpas una y otra vez mientras él se defendía con su cuchillo, consiguiendo finalmente matar a la osa con la ayuda de dos de sus compañeros, Fitzgerald y Bridger, pero quedando gravemente herido e impedido para caminar. El aspecto de Glass era penoso, cuero cabelludo, cara y pecho cortados por tremendos zarpazos, su mano, hombros y espalda mordidos, una pierna rota, y algún borbotón de sangre escapando por su garganta desgarrada... Cuando el resto de hombres llegaron al lugar y lo vieron, todos dieron por hecho que no tenía ninguna esperanza de vida y en breve moriría, pero lo que ninguno podía sospechar entonces es que "el viejo" como era llamado Glass por sus compañeros en una mezcla de afecto y respeto, sería también esta vez de forma increíble capaz de esquivar a la muerte.

Continuará...

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS - CAPÍTULO I

LA VERDADERA HISTORIA SOBRE LA VIDA DEL MÍTICO HUGH GLASS
 "El renacido" (The Revenant) CAPÍTULO I




 Se considera que Hugh Glass (c.1780-1833) nació en la zona de Filadelfia, actual estado de Pennsylvania, de origen irlandés o escoces (sino ambas cosas), aunque en honor a la verdad no es algo del todo aclarado en su historia que tiene algunos puntos oscuros en este aspecto donde una vez más se mezclan la realidad y las leyendas. En este sentido se cuenta que en los primeros años tuvo algunas experiencias como hombre de la mar, y que cuando contaba 35 años entre el 1817 y 1820, fue marinero o comandante de un navío estadounidense que fue capturado por el famoso pirata francés, Jean Lafitte. Cuando el temible pirata Lafitte finalmente abordó su nave y él y su tripulación fueron reducidos, se le dio la opción a Glass de unirse a ellos o morir. Y Glass que no estaba todavía por la labor de decir adiós definitivamente, eligió la piratería y participó de ese modo de vida durante al menos un año en la colonia de Campeachy, sita en la isla de Galveston y que posteriormente formaría parte del estado de Texas.



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 El puerto de Campeachy por aquél entonces estaba en territorio de los por entonces temidos indios Karankawa, desgraciadamente hoy día extintos (también llamados karankawan, carancahua, clamcoëhs y en su lengua, auia) y de quienes se decía eran caníbales. En 1768, un sacerdote español escribió un relato de las ceremonias rituales karankawa. Él retrató a los karankawa como que creían que el consumo de la carne del cautivo transferiría el poder y la fuerza a los que lo consumen. Los nativos ataban al prisionero en una estaca. Mientras bailan a su alrededor, cortaban un trozo de carne y lo asaban en frente de la víctima en una fogata preparada. Entonces ellos la devoraban. Sin embargo, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, un conquistador español que vivió entre los karankawa durante varios años en la década de 1530 no hizo mención de canibalismo. Por el contrario, Cabeza de Vaca reconoció que él y sus compañeros si se habían comido a sus propios muertos para mantenerse con vida después del naufragio en la bahía de Galveston. Los Karankawa (o posiblemente los atakapan) se sorprendieron con el canibalismo español, que les resultaba repugnante. La mayoría del canibalismo descrito fue tomado de segunda o tercera mano, por los que muchos de los declaradores no lo vieron por si mismos. Algunos autores han sugerido que se confundió a los Karankawa con los atakapa (atakapan o attakapan) tribus de la costa del Golfo, cuyas tierras se extendían desde la bahía de Galveston hasta el Bayou Teche y la bahía Vermilion, en Louisiana. Las personas atakapan eran conocidas por sus tatuajes en el cuerpo y el canibalismo por lo menos en algunas de sus sub-tribus. Entre el grupo de tribus que formaban el pueblo Karankawa (con un dialecto y una cultura similar) estaban los capoques (cocos), kohanis, kopanes, kronks y tribus carancaquacas, y habitaron la costa del golfo de Texas desde la bahía de Galveston, en la actual área del Gran Houston, hasta la bahía de Corpus Christi. Los Karankawa desempeñaron un papel fundamental en la temprana historia de Texas, pero finalmente la exposición a las nuevas enfermedades infecciosas, la pérdida de control sobre su territorio, el conflicto con los europeos recién llegados, y la guerra los llevó a la extinción antes de 1860.




 Por si todo esto fuera poco para Glass, la zona también estaba rodeado de aguas turbias donde los caimanes y las serpientes venenosas acechaban, y era casi imposible escapar. Así que parece ser que Glass no disfrutó demasiado la experiencia de ser un temible pirata, además de que se le consideraba por sus conocidos un hombre temeroso de Dios y no eran de su agrado los crueles asesinatos que se cometían a diario. Finalmente Glass y otro de sus compañeros piratas consiguieron escapar y marcharon hacia el norte llegando a las llanuras centrales de norteamérica, donde fueron capturados por una banda de indios Skidi, los llamados Lobos Pawnee, cuya práctica consistía en ofrecer un sacrificio humano para conseguir la fertilidad de la tierra y así abundantes cultivos, práctica de la que habían entrado a formar parte de modo poco conveniente para ellos.



 Cuando Glass daba por hecho que esta vez si había llegado su hora del mismo modo que antes le había llegado a su compañero, y dos de los indios se le acercaron comenzando a desnudarlo para el ritual de sacrificio y estando ya el jefe de la tribu listo para perforar su piel con una primera astilla, Glass sacó rápidamente de su ropa un paquete de bermellón, algo que era muy preciado por aquella tribu. Glass le dio el paquete al jefe, quien convencido de que era una señal de los dioses ordenó con gran respeto y afecto hacia él que lo dejaran vivir, además de aceptarlo y pasando a ser uno más como miembro de la tribu. Hugh Glass vivió como Pawnee durante varios años y en esa nueva forma de vida en la que también tuvo por esposa una mujer india, conoció que diferentes plantas e insectos eran comestibles, cultivó la tierra, e incluso formó parte de las luchas para defender dicha tribu. Todo ello sería un inestimable aprendizaje del modo de vida en un entorno natural y salvaje cuando dejando la tribu Pawnee se unió posteriormente al comercio de los tramperos de pieles, pero eso y lo que como consecuencia de su posterior vida fue una de las más grandes aventuras de la historia del "Salvaje Oeste", lo continuaremos viendo en el próximo capítulo.

Saludos.

A.C.S. Parte VI: ENTRENAMIENTO II

A.C.S.

(ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA)
Parte VI: ENTRENAMIENTO

El siempre fundamental entrenamiento de endurecimiento con mochila de toda unidad militar que se precie...


 Por cuestiones de espacio he decidido dividir el entrenamiento en dos partes. En esta segunda parte veremos el entrenamiento físico como complemento al entrenamiento psicológico, un refuerzo muy útil a la hora de prepararnos para afrontar con mejores garantías las duras condiciones que se dan en la supervivencia. Como ya mencioné anteriormente, a la hora de realizar una preparación física con vista principalmente al endurecimiento psicológico, no es cuestión de correr maratones, aunque el fondo físico es fundamental, a diferencia de la maratón no necesitaremos correr y en este caso las herramientas que utilizaremos como base y que a más de uno le sonará, son la mochila y la montaña. En este sentido quizá haya que vencer algún prejuicio (especialmente quienes se acercan al mundo de la supervivencia deportiva por primera vez), y aunque la nuestra no sea una preparación con orientación militar, la mochila utilizada en marchas de entrenamiento en montaña, es un elemento al alcance de la mayoría de nosotros y que permite de forma sencilla y efectiva regular la “carga” de esfuerzo a que nos sometemos y hacer por lo tanto un trabajo progresivo. ¡Que a nadie se le ocurra meter en su primer día de entrenamiento 25 kilos en la mochila y afrontar un desnivel de 600 m.!

 Prácticamente todas las fuerzas especiales del mundo, sean Boinas Verdes, Rangers, SAS. etc. usan las marchas con mochila para desgastar a los candidatos tanto física como mentalmente. ¿Dónde está la explicación? Veamos lo que nos dicen en el manual “En forma para el combate” que es una guía para el entrenamiento para candidatos al SAS: “El factor que detiene a la mayoría de los candidatos para la selección del SAS es el malestar agudo que sienten cuando caminan largas distancias campo a través cargando una mochila muy pesada. Esto es irritante para el personal del Training Wing, pues el ejercicio con la mochila debe ser parte esencial del acondicionamiento físico y psicológico de cualquier candidato a la selección -después de todo, ¡así es como se ponen a prueba! La diferencia entre correr y caminar cargando con una mochila radica en el efecto que cada actividad tiene sobre el cuerpo. Cuando corres, sentirás que quieres detenerte porque te quedas sin aliento y tus piernas están cansadas. Cuando caminas con una mochila, es todo tu cuerpo el que se esfuerza y es tu mente la que te dice que pares: la diferencia entre los que pasan la selección y los que no radica en si son capaces de convencerse para continuar en estas circustancias. Todo el entrenamiento con la mochila que hagas antes de la selección te ayudará, pero si no haces ninguno no tendrás probabilidades de pasar.” 

 Evidentemente aquí no vamos a seguir fielmente el programa de entrenamiento del SAS, ni ningún otro militar, no es el propósito de este trabajo, aunque no cabe duda de que el que lo haga al completo tendrá una inmejorable base de preparación para afrontar una supervivencia. Para nuestro objetivo bastará sentar una base de trabajo a partir de la cual cada uno pueda progresar de la forma adecuada a sus posibilidades.

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 No se necesita un entrenamiento específico para moverse en montaña, cualquier persona sana que tolere el ejercicio físico por debajo de los 3000 m sobre el nivel del mar puede caminar por las montañas. Más allá de esta altitud se genera un entorno especialmente adverso para el organismo humano, y no sólo el peligro es el llamado “mal agudo de montaña”. Aunque hay que ser prudente porque muchos de estos peligros que cito a continuación también los tendremos por debajo de esta cota: 
.Hipoxia e hipobaria. 
.Bajas temperatuas que producen hipotermia y congelaciones. 
.La radiación U.V. del sol es mucho más intensa, cada 300 m que subamos se incrementa un 4% su poder eritematoso. 
.Posibilidad de llegar al agotamiento por el perfil y la larga duración de la actividad. 
.Cambio radical en la dieta y alimentación tanto en cantidad como calidad, que puede dar lugar a deshidratación y otras carencias. 
.Falta de infraestructuras higiénico-sanitarias que aumentan el riesgo de enfermedades. 
.Aspectos psicológicos, que afectan al individuo inmerso en un contexto aislado y hostil, insólito y potencialmente peligroso. A esto hay que añadir el posible deterioro de las relaciones personales entre los distintos miembros del grupo. 

 Existen dos maneras de entrenarse con la mochila. Sesiones cortas, que generan fuerza y están ideadas para ayudarte a fortalecer los hombros, la espalda y los muslos durante las etapas iniciales de la preparación, y sesiones más prolongadas, de resistencia, en terreno montañoso. Para nuestro objetivo trabajaremos principalmente estas últimas, ya que la resistencia es la capacidad de realizar una actividad de larga duración sin pérdida de rendimiento. Se trata por tanto de nuestro mejor recurso para hacer frente a la fatiga. Pero no olvidaremos las primeras si en nuestro caso no estamos habituados a cargar con mochilas pesadas, para esto la idea que propongo es bien sencilla, y se trata de en salidas cortas de poco tiempo, en paseos, llevar una mochila pequeña, entorno a los 45 L. máximo, bien cargada aunque no la necesitemos, ni necesitemos el material que le metamos para nada. Tres sesiones mínimo a la semana de una hora con un peso de unos 7 kg. durante el primer mes que iremos aumentando hasta unos 10 kg. durante otros dos meses y subiendo el tiempo a las dos horas. No olvidar que esto es orientativo, cada uno que vaya adecuando la carga de trabajo a sus posibilidades en función de sus características físicas, edad y tiempo disponible. Si podemos salir 5 días a la semana, antes podremos pasar a la segunda fase. Como digo esto es el arranque para quien no esté habituado a llevar mochilas con carga. ¿Qué no podéis ir al monte a menudo? ¿Qué hay que ir de paseo con la señora y el niño a dar una vuelta al barrio por el parque o la playa? Pues mochila a la espalda y haremos el trabajo para empezar a prepararnos sin enterarnos. Otro truco que he empleado en alguna ocasión es ir a hacer la compra con la mochila a un “super” que quede relativamente cerca, andando por supuesto, y matamos dos pájaros de un tiro, entrenamos y ahorramos gasolina. Si, ya lo se, prejuicios, el que dirán... Vamos, que ya deberíamos ser mayores y no sólo en edad ;)

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 Y vamonos a la montaña a por la segunda parte del “plan mochilero”. Aquí ya tenemos que llevar una mochila grande, que parta entorno a los 65 L. y hasta los 100 L. máximo. Imprescindible tener nociones de como se debe escoger y portar. El peso entorno a los 12 kg. que iremos aumentando hasta mínimo los 17 kg. Y aunque en principio pueda no parecer que guarde mucha relación con lo que pretendemos, primero la seguridad, segundo la seguridad y tercero la seguridad. Considero imprescindible y vital para quien se adentre en la montaña tener la habilidad de orientarse, que no es casualidad sea otra vez además de la resistencia física y mental una de las cualidades consideradas vitales en las fuerzas especiales y de las que más se incide en su correcto aprendizaje y entrenamiento. Así que aquí también podemos aprovechar nuestras marchas en montaña para desarrollar esta otra faceta. 
Otros factores que deben tener tenidos en cuenta, son: 
.la finalidad de la salida, vamos a patear duro, aquí si vamos acompañados algo que por otra parte recomiendo, no está de más que nos acompañe alguien experimentado, y asegurarse de que todos quienes vayan estén en buena forma y que nadie tenga problemas médicos que puedan causar dificultades. 
.Si no tenemos experiencia alguna en escalar o trepar, puede ser peligroso el cruzar por lugares llenos de rocas y peñascos. Escoge la zona de entrenamiento en función de tu experiencia y la de tus compañeros. No olvidar que la mayoría de accidentes y muertes en montaña se producen en la práctica del senderismo y el trekking por caídas. naturaleza-f8/seguridad-en-la-prctica-del-senderismo-y-el-trekking-ii-t94/
.Mapa y brújula, es vitál saber por donde estamos en la montaña y no perdernos, de lo contrario podemos poner en peligro nuestra vida. 
.Nunca viajes solo. Si vas solo y te lesionas seriamente, no habrá nadie que pueda ayudarte. 
.Comunica siempre a alguien, incluso por escrito, dónde planeas ir y dónde planeas finalizar. Acuerda con esta persona medidas de emergencia si no llegas en el momento previsto. Aún con la experiencia que tengo, en una de mis salidas hace unos meses, en el Desierto de Los Monegros y donde nunca había estado, me aseguré que en el hotel donde dejaba mi vehículo varios de los empleados supieran que volvería para cenar. 
.No duermas en la montaña hasta que sepas exactamente lo que estás haciendo. 
.Lleva siempre contigo un equipo de emergencia de primeros auxilios y un equipo de supervivencia. En esto último no voy a explicar nada porque seguro que ninguno fallareis, no creo que se os olvide... ¡Ni el cuchillo! :D 
. Con todo y eso cuidado con las modas, que algunas pueden ser muy peligrosas  :roll: psicologia-f5/el-gran-peligro-del-minimalismo-mal-entendido-t284/

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Un buen manual para aspectos técnicos en estos menesteres, no tiene desperdicio, altamente recomendable. Si os decidís a tener uno en papel sobre el tema, este es un acierto seguro.

 Bueno, ya tenemos el tema de la seguridad, previsión meteorológica, la mochila adecuada, y el equipo complementario adecuado en función de la época del año: ropa, ropa interior, camiseta, pantalón, jersey, chaqueta, gorro, impermeable, calzado, etc. Llegamos al punto de partida y nos ponemos en marcha campo a través. ¿Qué ritmo de pateo llevaremos? Vamos a ayudarnos de un método sencillo, la regla de Naismith. Este señor fué un escalador escocés del siglo XX que formuló una regla que decía que una persona con una condición física media cubría 1 km. cada 12 minutos, pero por cada curva de nivel recorrida (arriba o abajo) debías añadir 1 minuto. Esto significa que en terreno llano debes ser capaz de recorrer unos 5 km. en una hora. En ascenso, más de 600 m. al día de desnivel en general es mucho para una persona sin hábito o entrenamiento. Con entrenamiento, más de 1200 m. al día en recorridos de más de dos días también se considera excesivo. En descenso, si el cuerpo aguanta no hay problema en perder de golpe toda la altura que haga falta, pero si el terreno es accidentado o de cierta complejidad calcula al menos el mismo tiempo que el empleado para subir el mismo desnivel. Si el terreno es menos complejo que en el caso anterior, y físicamente vas bien, puedes calcular entre la mitad y la tercera parte de lo empleado en el ascenso, dependiendo de si vas a hacer o no una parada. Procuraremos mantener un ritmo constante y llevar una respiración sin dificultad, no debemos “ahogarnos”, por decirlo de alguna manera, aquello de que más vale “empezar como un viejo para terminar como un niño”.

 Los obstáculos más obvios para el movimiento son las colinas y las montañas, cuando una colina está entre ti y tu objetivo, la mayoría de las veces es más rápido rodearla que cruzarla. Si tienes que ir hasta la cima, en lugar de caminar recto, es mejor que zigzaguees. De la misma manera, si llegas a un valle, suele ser más rápido atravesarlo si lo bordeamos por su parte más alta en lugar de bajar y subir por él. Hay que tener así mismo precaución con el paso de ríos y arrollos, buscar un puente o vado por el que sea seguro pasar y si no lo hay hay que cruzar por un tramo del río lento y nunca con el nivel del agua por encima de la rodilla. Evitar pantanos, peñascos, bosques densos y a ser posible usar siempre los caminos. Para pasar cercas, o muros, lanzar la mochila por encima y procurar no deteriorarlos. Sobre todo lo que es la técnica de caminar por la montaña habría mucho que explicar y detallar, así que prudencia sobre todo para quienes no tengan experiencia. A la montaña siempre se la debe tratar con el respeto que merece, y eso incluye a sus pobladores naturales, los animales, por supuesto. De estos últimos el tema que más preocupa a la mayoría es el de los perros pastores: zoologa-f34/perros-quotagresivos-quot-o-eso-dicen--t69/

 En el caso que nos ocupa, nuestra actividad física dependerá en gran medida de nuestra resistencia aeróbica , pero el ejercicio puede transformarse un poco más anaeróbico cuando, por ejemplo, remontamos una buena cuesta sin bajar el ritmo, o empezamos a acusar la fatiga. ¿Cómo conocer nuestra capacidad de resistencia? La frecuencia cardiaca es el parámetro más sencillo, es decir, los latidos que da nuestro corazón por minuto. Interesa conocer nuestro mínimo y nuestro máximo: 
.Frecuencia cardiaca minima: tomaremos el pulso nada más despertarnos, antes de levantarnos. 
.Frecuencia cardiaca máxima: Se emplea una fórmula aproximativa, donde se reta a 220 la edad del sujeto en cuestión. Así por ejemplo, una persona de 30 años tendría teóricamente una frecuencia cardiaca máxima de 190 pulsaciones por minuto. 

La frecuencia cardiaca en general disminuye con el entrenamiento, y los expertos establecen una frecuencia cardiaca idónea para trabajar la resistencia, desde el punto de vista del entrenamiento: 
A) Aeróbica: 
.Suave: 120-140 pulsaciones por minuto. 
.Medio: 140-160 pulsaciones por minuto. 
B) Anaeróbica: a partir de 160 pulsaciones por minuto. 

 Hay que tener en cuenta que estos datos son meramente de referencia e indicados para personas sanas y deberán decrecer en el caso de personas de edad avanzada. En este último caso, el de las personas de edad avanzada, hay que además tener unas precauciones especiales con movimientos, y sobre todo en el caso de una mochila muy cargada, de alto impacto. El cuerpo más joven tolera mejor los errores biomecánicos, cuanta más edad se tenga, más cuidado se deberá tener de tratar el cuerpo "como un coche antiguo", para no encontrarnos con la desagradable sorpresa de romperlo, y es bastante más fácil de lo que pueda parecer a simple vista si seguimos llevando una inercia y costumbres a lo largo de los años de hacer siempre lo mismo, con las mismas cargas e intensidad, sin reparar en ello. La mayoría de las lesiones crónicas que se ven en los deportistas mayores son el resultado de una mala mecánica corporal o actividades inadecuadas después de largos periodos de inactividad o el extremo contrario de hacerlo excesivamente sin periodos intercalados de descanso adecuado, tan inapropiado puede ser no hacer nada en mucho tiempo y luego darse un día la gran paliza, como el todos los días no parar o emprender una nueva jornada de esfuerzos sin un periodo de recuperación de por medio...  

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 Empezaremos la segunda fase, o fase de resistencia, con sesiones de dos horas durante el primer mes y unos 12 kg. de peso. para luego en los siguientes meses ir aumentando progresivamente hasta llegar a los 17 kg. y las 4 horas, pero no por ello descuidaremos el seguir haciendo sesiones del tipo de las de la primera fase para mantener una cierta regularidad. Es evidente que salvo que tengamos mucho tiempo libre deberemos echarle imaginación para mantener una constancia en el entrenamiento. Además, el sobreentrenamiento no nos aportará el beneficio esperado. Si no intercalamos descansos precisos para la recuperación entre sesiones, el cuerpo no superará la fatiga acumulada, con lo que el rendimiento empeorará, hasta el punto de que nos podemos ver obligados a abandonar completamente el entrenamiento por un tiempo. Como decía, esto no es una preparación para entrar en ningún cuerpo militar, la prueba final de la fase de selección del SAS es una marcha de 64 km. Por las Black Mountains y las Brecons cargando con el arma, el equipo y la mochila de 25 kg. Dependiendo de las condiciones del tiempo, esta marcha debe completarse en unas 20 horas. El récord está en menos de 13 horas (a pesar de este logro extraordinario, como curiosidad deciros que el que lo logró suspendió el curso). Es evidente que esto está muy lejos de nuestras posibilidades de preparación por muchos motivos, pero al margen de los indiscutibles beneficios físicos, no resulta nada desdeñable el aporte de seguridad y autoconfianza que por lo explicado en este trabajo supone el entrenamiento en montaña con una gran mochila. 

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ANEXO: 

 Dejo también, por si alguien tiene la posibilidad, un ejemplo de un programa de entrenamiento para trekking orientado a optimizar la resistencia antes de una salida importante y que tiene en cuenta la “periodización”: 
“Cuando entrenamos es frecuente que establezcamos una rutina semanal de entrenamiento, repitiendo la misma secuencia de ejercicios una y otra vez cada semana. Como dice Dieffenbach, "una vez que tu cuerpo está tolerando un nivel constante de esfuerzo, ya no se adapta más ni obtiene mejoras. Hacer lo mismo al mismo nivel todo el tiempo pone tu sistema en piloto automático y ya no puedes mejorar tu estado físico, tu fuerza o tu velocidad". 
Para evitar esto tienes que desagregar tu programa de entrenamiento en segmentos de esfuerzo y descanso, una práctica llamada "periodización", usada por atletas olímpicos, que permite progresar cíclicamente hasta el nivel deseado. La "periodización" reconoce que el cuerpo tiene diferentes sistemas que necesitan fortalecerse, y que un sistema puede construirse sobre otro, como por ejemplo mejorar resistencia cardiovascular primero, luego añadir fuerza y más tarde mejorar en velocidad. 
Digamos que tu gran ascenso es en 3 meses. Dieffenbach recomienda marcar el calendario con ciclos de 4 semanas. En las primeras 3 semanas, mantén tu ritmo cardíaco alrededor del 55% al 65 % de tu máximo.Incrementa la distancia cada semana, combinando caminatas cortas entre semana con caminatas largas los fines de semana, de entre 8-15 Km, y luego reduce tu ritmo la cuarta semana para recuperarte. 
Para el segundo ciclo, tus caminatas de fin de semana pueden incrementarse a, digamos, 11, 15 y 18 Km, y tus ejercicios entre semana deberían ser más intensos (70-75% de tu ritmo cardíaco máximo); no olvides la semana de recuperación al final del ciclo. En el último ciclo, incrementa tu distancia nuevamente y añade más intensidad: colinas, una mochila más pesada, o un paso más rápido, dependiendo de para qué estás entrenando. Tu semana final de descanso termina siendo la semana previa a tu salida, así que llegarás fresco y fuerte al inicio de tu aventura. 
Una regla común de Dieffenbach para prevenir lesiones: "no deberías incrementar tu volumen en más de 10% por semana".” 

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Y con esto pongo fin a esta serie de trabajos sobre la A.C.S. Espero que os sean de utilidad aunque no sea más que para que os planteéis cuestiones que en muchos casos no habíais hecho anteriormente, saludos.

BIBLIOGRAFÍA: 
1.“Montañismo y trekking” (Manual completo) por Joaquín Colorado 
2."En forma para el combate" Adrian Weale 
3."Fuerzas Especiales" Tom Clancy 
4. Tatoo Adventure Gear http://cl.tatoo.ws/posts?t=tip 
INDICE DE LOS TRABAJOS SOBRE LA A.C.S. (ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA): 
1. CAPITULO 1 Introducción a la A.C.S.
2. CAPITULO 2 La Flexibilidad como parte de la A.C.S.
3. CAPITULO 3 La Voluntad de Vivir como parte de la A.C.S.
4. CAPITULO 4 Las tensiones psicológicas y mentales en la A.C.S.
5. CAPITULO 5 El entrenamiento psicológico de la A.C.S. PARTE I Técnicas de mentalización spicológicas 
6. CAPITULO 6 El entrenamiento psicológico de la A.C.S. PARTE II Técnica de endurecimiento psicológico, mental y físico, en base al trabajo con la mochila en montaña: El presente trabajo.

domingo, 18 de septiembre de 2016

ACS Parte V: ENTRENAMIENTO

A.C.S.

(ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA)
Parte V: ENTRENAMIENTO



Y llegó el momento de ponerse “manos a la obra”. Es evidente que desde el punto de vista práctico esta parte es la más importante (también la más “densa”), pero se que sin los anteriores capítulos de la A.C.S., no tendría el aprovechamiento pertinente por parte de quien desee aplicarla, no estarían claros los conceptos ni los objetivos perseguidos, por lo que recomiendo a quien llegue hasta este capítulo sin haberlos estudiado en el orden correspondiente, que posponga el estudio de este hasta haberlo hecho. Mi objetivo desde el principio ha sido ir más allá de una mera introducción a la psicología de la supervivencia para concienciar de lo importante de la A.C.S. y poder entender como afrontar las situaciones de supervivencia, por lo tanto todos los capítulos constituyen un todo inseparable que deben ser estudiados en orden. Así mismo debo decir que muchas de las ideas y modos de operar que recomendaré, han sido desarrollados por mí a través de los muchos años de estudio que he dedicado a los temas psicológicos, como métodos adecuados para hacer frente a los problemas planteados, lo que no quiere decir que no haya otros, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”. 

***


Pienso que a estas alturas del estudio sobre la A.C.S. nadie dudará de porqué esta constituye la base principal desde donde se construye la pirámide de la supervivencia sobre la que se asientan luego el “Conocimiento” y finalmente el “Kit”. La personalidad desempeña un papel fundamental en la supervivencia. De hecho, puede tener más relación con la supervivencia que el peligro, el tiempo, el terreno o incluso la misma naturaleza de la emergencia. Por ejemplo, la posibilidad de que la fatiga entorpezca o agudice la mente, de que merme o instensifique la capacidad de adoptar las oportunas acciones de supervivencia, o de que disminuya o aumente la determinación de continuar depende más, hasta cierto punto, de la persona que de la situación concreta. Las siguientes cualidades personales son especialmente importantes para la supervivencia: 
.Ser capaz de tomar decisiones. 
.Ser capaz de improvisar. 
.Ser capaz de vivir solo. 
.Ser capaz de adaptarse a la situación: extraer algo positivo de algo negativo. 
.Permanecer frío, tranquilo y reposado. 
.Confiar en lo bueno, pero estar preparado para lo peor. 
.Tener paciencia. 
.Estar preparado para enfrentarse a lo peor que pueda suceder. 
.Ser capaz de comprender a otras personas; es decir, entender y predecir lo que harán los demás. 
.Conocer de donde proceden los miedos y preocupaciones, y saber qué hacer para controlarlos. 

 Es cierto sin embargo, que los mecanismos que generan estas actividades mentales, a día de hoy todavía están lejos de ser comprendidos por completo. ¿Pero, cómo podemos trabajar previamente estas cualidades personales?¿Cómo entrenar para mejorar en el control de las emociones y tensiones que acompañan a toda situación de supervivencia? Veamos algunos conceptos sobre el pensamiento, sobre esas ideas que “tenemos en nuestra cabeza”. Se considera al pensamiento como algo intangible y alejado de lo material, y es una idea equivocada que condiciona toda una forma de actuar al respecto. El pensamiento no deja de ser una forma de trasmisión de energía, si en nuestra mente focalizamos una idea constantemente, osea, alimentamos reiteradamente de energía una zona donde se puede almacenar, la hacemos más fuerte, hacemos más potente esa idea. Aunque esto que voy a decir ahora es de perogrullo, no se es consciente de que lo mismo ocurre en el caso que nos ocupa, y es que comunmente todos sabemos que cuanto más tiempo cargamos una batería, más tiempo necesitaremos para vaciarla, pero solemos desconocer que lo mismo ocurre con el pensamiento al que consideramos “algo invisible y no palpable”. De ahí tenemos que en algunas ocasiones será una tarea ardua y difícil el desprendernos de algunas ideas que convertimos en obsesiones llegando en algunos casos incluso a la patología. Al respecto hay una fábula de autor anónimo que ilustra perféctamente este hecho: 

LOS DOS LOBOS 
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas. 
El dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros. 
"Uno es Malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.. 
"El otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe." 
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?” 
El viejo Cherokee respondió, "Aquél al que tú alimentes" . 


Aquí es donde entra en juego la "distracción” a la que hacía mención al final del anterior capítulo. Debemos alimentarnos con otras ideas correctas y agradables para nosotros que nos alejen de entrar en una dinámica de pensamiento negativa que nos arrastrará en la dirección equivocada y hará que seamos presa de un miedo excesivo, ya que el pánico acabará con la capacidad de tomar decisiones correctas. Cuando Carl McCunn pensaba en suicidarse: “Me siento miserable. Los últimos tres días me he despertado con escalofríos. No puedo soportarlo mucho más. No puedo evitar pensar en la bala”. Es evidente que ya había alimentado e intoxicado su mente durante largo tiempo con ideas negativas de las que no pudo desprenderse; se trata de no sucumbir, no importa la idea o ideas a las que recurramos para contrarrestarlas y alimentar nuestra voluntad de sobrevivir. Desde la familia, a la religión o lo mucho que nos gustaría volver para hacer ese viaje que sí teníamos planeado. Y aquí es donde sí debemos reincidir en esos pensamientos positivos y agradables, que acompañados con la actividad, el permanecer ocupados nos motivarán en la dirección adecuada. 

 En la misma línea, para trabajar previamente, para entrenar nuestra mente, tenemos la “reprogramación mental”. Como decía anteriormente, a día de hoy aún no hay un consenso sobre la materia y son muchas las teorías que tratan de explicar el funcionamiento de nuestra mente. Soy de la opinión de que nuestro pensamiento trabaja en base a un “ordenador”, y que consta de los elementos que toda computadora tiene para serlo: energía, dispositivos de Entrada/Salida, unidad de almacenamiento, memoria y C.P.U. (Unidad central de Procesamiento). Entrar a explicar en detalle la analogía correspondiente entre “nuestros componentes” y los de una computadora es algo que está fuera del objeto de este estudio, ya de por sí largo y que aún lo haría más innecesariamente. Lo que nos interesa para nuestros fines es el concepto, el “modus operandi”, y entender que de la manera que un ordenador trabaja con la información, con la programación que le introducimos, y de este modo nos da un resultado, así lo hacemos nosotros. La información que introducimos desde el principio y a lo largo de nuestra vida es la que condiciona nuestro comportamiento con el paso de los años. Nada de lo que hagamos a posteriori es fruto del azar, sino que es fruto de nuestra propia programación adquirida. Tenemos por lo tanto la posibilidad, si somos conscientes del funcionamiento de nuestra mente, de reprogramarla, de sustituir la programación no adecuada que nos lleva a desarrollar conductas no adecuadas en todo tipo de situación, y como en el caso que nos ocupa, en las situaciones de supervivencia. Siempre teniendo en cuenta que lo que son programaciones ya adquiridas y reforzadas a lo largo de muchos años no siempre será tarea sencilla el borrarlas para sustituirlas por otras apropiadas a nuestros fines, y eso incluso contando con que no sean patologías. 

 Así mismo que de la misma manera que no todos los ordenadores son iguales porque no tienen los mismos modelos de componentes, y que sus componentes pueden estar construidos por distintos fabricantes, en el caso de las personas ocurre lo mismo y están “fabricadas” con diferencias sustanciales en función de su origen genético, de lo que sus padres les hayan “aportado”. La genética precondiciona al individuo a la hora de desarrollarse psicológicamente e interviene inevitablemente en la formación de la personalidad que se desarrolla a lo largo de nuestra vida en conjunción con nuestra educación y aprendizaje. Del mismo modo que físicamente estamos condicionados por nuestro cuerpo a la hora de acometer una actividad como pueda ser correr o levantar un peso, en el aspecto psicológico y mental es lo mismo. Cada uno de nosotros tenemos unas características fisiológicas determinadas en el aspecto mental que hacen que el resultado no sea exactamente el mismo a la hora de vernos expuestos a las mismas situaciones. Dicho de otro modo, aún programando la misma información en todos nosotros, al ser los ordenadores distintos en sus componentes los resultados nunca pueden ser exactamente iguales. Por lo que es cuestión tanto de aprendizaje como de genética, resultando fundamental el que dediquemos tiempo a conocer nuestras capacidades personales y sobre todo nuestras limitaciones para trabajar en la medida de lo posible en su eliminación o atenuación.
 

 Un ejemplo, si tenemos miedo a dormir solos en la oscuridad, en función de nuestro grado de miedo deberemos hacer un trabajo progresivo de adaptación a este tipo de situaciones. Podemos empezar por hacerlo en principio acompañados y durante cortos instantes de tiempo que iremos incrementando y comenzando así mismo por lugares cercanos de nuestra confianza para ir entrando poco a poco cada vez más en terreno desconocido, y pasar a hacer los ejercicios en un momento dado en solitario (para comprender mejor que es el miedo, los mecanismos del miedo y como nos afectan se puede consultar este trabajo EL MIEDO, EL PÁNICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO). Con un trabajo perseverante sobre el tema iremos sustituyendo la programación anterior, la anterior información negativa almacenada en nuestra memoria, con la nueva, pasando a tener una nueva información positiva que nos de la confianza necesaria para afrontar ese tipo de situaciones. Por lo explicado antes, por las características propias de personalidad de cada uno de nosotros, este tipo de reprogramación puede llevar desde semanas hasta años en función de la firmeza de la “impronta” que tengamos en un aspecto determinado, pero está claro que nunca será lo mismo afrontar una situación de supervivencia con un pánico exagerado a la oscuridad que hacerlo una vez que hemos trabajo y entrenado nuestra mente al respecto. 

continuará...

Saludos.