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sábado, 22 de octubre de 2016

EL MIEDO, EL PÁNICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO PRIMERA PARTE

EL MIEDO, EL PÁNICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO
(Publicado originalmente 15 de marzo de 2014)

PRIMERA PARTE: Introducción general al tema




Pues aquí estamos, prestos a abordar y pelar esta "patata caliente", porque como ya he comentado, una cosa es dar la opinión personal sobre un tema (algo que por supuesto todo el mundo está en su derecho aunque pueda estar equivocado) y otra bien distinta desarrollarlo adecuadamente y explicarlo de forma clara para no confundir y que pueda aportar información y conocimiento, y el miedo no es precisamente un tema nada fácil de abordar como se ha podido constatar, ya que hay muchos prejuicios e ideas equivocadas al respecto "Del miedo, el estudio de la supervivencia y otras cuestiones..." .No obstante habrá que intentarlo, y como acostumbro y se puede ver en este blog por otros trabajos que he desarrollado como por ejemplo los de psicología de la supervivencia "ESTUDIOS PSICOLOGÍA Y SUPERVIVENCIA", aparte de las experiencias, análisis y estudios propios de un servidor, procuraré que todo esté contrastado por quienes profesionalmente se dedican al estudio de estas cuestiones, y si cabe en este caso aún más, recurriré abundantemente a citas literales de dichos autores para evitar todo tipo de duda o suspicacia innecesariamente sobre la información aquí vertida.

Cuando mostré mis primeros trabajos sobre psicología de la supervivencia y desarrollé la A.C.S. (Actitud Correcta de Supervivencia), una de las cuestiones que acertadamente se planteó fue si debajo de todo eso que comentaba en realidad no se escondería una sola causa, EL MIEDO. Mi respuesta sin dudarlo lo más mínimo, fue que si, pero considero que hay matices y mi respuesta concreta fue esta:


"Efectivamente, el miedo siempre está en el origen de muchos de los comportamientos erráticos y absurdos que tenemos las personas. He dedicado muchas horas a estudiar y entender el miedo y, la realidad es que las personas no son conscientes hasta que punto el miedo condiciona sus vidas, oculto casi siempre bajo mil razones exculpatorias para poder justificar nuestros actos y que en nuestro consciente no parezcamos unos cobardes. Pero no puedes explicar unos modos de comportamiento reduciéndolos al miedo, no puedes decir: "lo mejor para sobrevivir es controlar el miedo"; aunque sea una gran verdad, es demasiado abstracto. Bueno, puedes hacerlo, pero en la práctica no te entenderán, no sabrán realmente lo que tienen que hacer. De ahí que considero que el mejor camino para combatir el miedo es el conocimiento".

Y es que uno de los primeros y grandes errores de algunas de las personas que frecuentan este tipo de foros relacionados con el estudio de la supervivencia es creer que para no tener miedo y combatirlo, ¡basta "con decirlo"! Veamos lo que podemos encontrar al respecto en la obra de ocho tomos que forma parte de mi biblioteca sobre el tema "Enciclopedia Práctica de Psicología":


"NO BASTA CON NO QUERER": El sujeto fóbico huye o evita el objeto o la situación fobógena, y su conducta se refuerza al disminuir el temor y, por lo tanto, la ansiedad que lleva aparejada. Esto explica que las fobias se mantienen porque los comportamientos que se emiten son reforzantes. Cuantas más veces se reproduce una situación, más condicionada es la respuesta.Por otra parte, hay que tener en cuenta que la respuesta de temor va acompañada del incremento de ciertas funciones del sistema nervioso visceral, como el aumento de la respiración, del ritmo cardiáco y de la transpiración, o una tensión muscular generalizada.Al fóbico no le basta con racionalizar lo ilógico e irracional de su temor, pues, cuando se halla ante el estímulo fóbico, su organismo responde ante el mismo con esta serie de cambios, independientemente de la "voluntad" del sujeto. A este no le basta con decir "no quiero tener miedo" para controlar sus respuestas autónomas".



Como vemos para poder no tener miedo es necesario algo más que el deseo, simplemente y al igual que con tantas otras cuestiones es necesario un trabajo adecuado a la tarea acometida, es necesario "hacer algo", ya en su momento en la Parte V: ENTRENAMIENTO de la A.C.S di unas orientaciones al respecto de como poder trabajar en ese sentido . Para ello, para ese trabajo adecuado, vamos entonces primero que nada a a ir acotando términos y que tengamos claros los conceptos y sepamos de que estamos hablando, porque por decirlo de algún modo claro, difícilmente podremos reparar el motor de un coche si no sabemos sus elementos y como funcionan, y por lo tanto confundimos unas piezas con otras, malamente vamos a llegar a la tienda de recambios y le podremos solicitar a quien nos atienda que nos de aquello que necesitamos si no lo sabemos, ni sabemos explicarlo y confundimos los términos, algo que en el tema que nos ocupa es bastante frecuente como queda reflejado en no pocas opiniones que se pueden encontrar en diversos foros.



Entonces, ¿qué es el miedo? ¿es un estorbo? ¿una ayuda? ¿algo simplemente de lo que mejor tratar de prescindir? ¿Qué función tiene, si es que tiene alguna aparte de según parece por las opiniones de muchos tocarnos los "cataplines"? Y lo qué creo es más importante si es que fuera así, ¿sirve para algo su estudio y comprensión en supervivencia?  Uno de los más recientes descubrimientos en Neurociencia es el descubrimiento de lo que se ha dado en llamar “El circuito del miedo”, en los estudios publicados en la revista Nature El equipo del neurobiólogo David J. Anderson, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), y el del profesor Andreas Lüthi, del Friedrich Miescher Institute (FMI), han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronales en la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedo. El neurocientífico Wulf Haubensak, miembro del equipo de CalTech, además de explicar en qué consiste el hallazgo responde en la entrevista a cuestiones interesantes para lo que nos ocupa:


"Pregunta: ¿Qué es el miedo?Respuesta: Podría decirte que, desde un punto de vista neurocientífico, el miedo es un estado emocional del cerebro provocado por un estímulo que predice el peligro y activa comportamientos defensivos. Pero "conoces" mejor lo que es cuando lo experimentas. Es el estado más intenso en el que pueden entrar tu mente y tu cuerpo y solo tiene una meta: tu supervivencia".

Vaya, hay que ver que cosas dice este señor, dice que es algo cuya gran finalidad es nuestra supervivencia, no sé, no se yo si creérmelo... A ver que dice mi enciclopedia a la que hacía alusión antes:


"Todos los individuos han tenido en alguna ocasión una sensación de miedo. El temor es un componente del sentimiento humano, que tiene conexión directa con el comportamiento, lo interfiere y lo condiciona. El miedo actúa como elemento educador y constituye uno de los condicionamientos primeros en el aprendizaje del hombre. A medida que percibe avisos y experimenta los resultados negativos de algunas de sus acciones, se instaura en el sujeto una sensación de temor que será la responsable de que tome algunas precauciones en su vida habitual. En el adulto, un cierto grado de miedo se considera completamente normal. Los miedos o temores normales constituyen las señales de alarma que , mediante un nivel tolerable de ansiedad, producen modificaciones en la conducta tendentes a la evitación de situaciones presumiblemente peligrosas".

Bueno, seguimos avanzando, vemos que el miedo es un estado emocional centrado en nuestra supervivencia y que para ello dispara alarmas con la función de que evitemos situaciones potenciales de peligro para las personas. Interesante, a ver que dice en otra de mis enciclopedias, en este caso "La Psicología que nos ayuda a vivir: Enciclopedia para superar las dificultades del día a día" escrita con la colaboración de 40 prestigiosos psicólogos y reconocidos especialistas como Luis Rojas Marcos, Javier Urra, Enrique Echeburúa... Una maravilla en 1069 páginas (si, todo un ladrillo...):


"El miedo es una emoción que juega una función protectora tanto en los animales como en los humanos. Es una respuesta ante una señal de amenaza que hace que la persona sea capaz de disponerse a afrontar un posible peligro de la forma más adaptativa para ella. Las maneras de afrontar una situación o circunstancia temida son muy variadas (huir, enfrentarse, camuflarse...) La sensación de amenaza dispara una respuesta fisiológica de carácter instintivo que trata de preservar al individuo frente a una situación de peligro. Para ello dispone de mecanismos de vigilancia que se activan y que en buena medida han sido legados filogenéticamente para facilitar la supervivencia. El instinto de conservación está vinculado a la emoción de miedo, porque está alerta de la existencia de un peligro para la supervivencia de un organismo. Por tanto, el miedo es una emoción positiva que facilita la adaptación al medio en el que un individuo se desenvuelve".
 

Pienso que no son necesarios más ejemplos para saber lo que es el miedo, definitivamente los sesudos señores psicólogos, médicos y neurocientíficos están de acuerdo en que el miedo es un estado emocional centrado en nuestra supervivencia y que para ello dispara alarmas con la función de que evitemos situaciones potenciales de peligro para nosotros y que es algo positivo e imprescindible para nuestra supervivencia. Ahora, si no lo hacíamos con anterioridad, ya podemos empezar a entender frases como esta: “EN LA MONTAÑA HAY QUE TENER MIEDO, NO TERROR. EL MIEDO ES IMPORTANTE PARA SOBREVIVIR” ,y digo empezar, porque aún queda explicar en esta cita que es el terror, la manifestación desmedida del miedo, todo a su tiempo... Queda claro que esta frase se debe tomar literalmente y que está correctamente redactada, y lo que es más importante, expresando una idea correcta . Una cosa es lo que a nosotros nos parezca y otra lo que haya de verdad detrás de un tema concreto, una cosa es como decía antes nuestro derecho a opinar, incluso aunque nos equivoquemos, algo de lo que creo vehementemente nadie nos debe privar y otra bien distinta que pretendamos tener la razón a toda costa y querer desacreditar a los demás (quedando nosotros en evidencia...) cuando no tenemos ni base ni fundamento en lo que decimos.
Como conclusión, y enfocada en lo que nos ocupa que es el estudio y la aplicación en la supervivencia, debemos tener claro que si no tenemos miedo cuando por ejemplo salimos a la montaña, si no tememos en nada de lo que hacemos, no seremos conscientes de que puede haber un peligro para nosotros o quienes nos acompañan y nosotros o otra persona puede perder la vida o sufrir lamentables lesiones o situaciones. Una cosa es ser valiente y otra bien distinta ser un inconsciente y un irresponsable y además de dar ejemplo predicarlo a los demás. En medios públicos y de fácil acceso como son las redes sociales y los foros nunca sabemos quien puede estar detrás, debemos ser responsables y cuidar nuestras palabras y el sentido de lo que decimos, de ahí la cita de Tomás de Aquino que encabezaba la anterior publicación relacionada con el tema "Del miedo, el estudio de la supervivencia y otras cuestiones..." y que alguno no entendería a santo de que venía (por cierto, lo de a santo nunca mejor dicho)  “El sabio cuida muy bien de las palabras en cuanto expresan propiedades de las cosas, no en sí mismas consideradas” .

Y de momento nada más, en próximas partes continuaremos desgranando este tema, saludos.

DEL MIEDO, EL ESTUDIO DE LA SUPERVIVENCIA Y OTRAS CUESTIONES...

DEL MIEDO, EL ESTUDIO DE LA SUPERVIVENCIA
 Y OTRAS CUESTIONES... “QUE DAN MIEDO...”

(Publicado originalmente 14 de marzo de 2014)


“El sabio cuida muy bien de las palabras en cuanto expresan propiedades de las cosas, no en sí mismas consideradas” Tomás de Aquino"


 No deja de causarme cierto estupor, que en las discusiones que pueden surgir en los foros de supervivencia sobre los más variopintos temas, se acostumbre a dar validez absoluta a lo que no son en la mayoría de las ocasiones sino meras opiniones personales que no tienen detrás ningún fundamento sustentado por estudios y/o análisis serios que provengan de una base contrastada y rigurosa en conocimientos y ciencias reputadas y autorizadas. Si bien este planteamiento puede resultar “exagerado” a ojos de muchos cuando abordamos temas como el de construcción de refugios, manejo de herramientas y otros similares, nadie lo considera así a la hora de en situaciones de supervivencia abordar por ejemplo la preparación de agua para su consumo o el conocimiento de las propiedades que tienen ciertas plantas, y es que simplemente ignorar estas cuestiones bien conocidas por estudios científicos y experiencias contrastadas sabemos que pueden tener un desenlace fatal.

 La pregunta es entonces ¿Acaso no debería hacerse esto mismo en el estudio de las cuestiones que atañen al comportamiento humano y el estudio de la mente si hay detrás ya unas ciencias como son la psicología, la medicina y las modernas neurociencias que tienen la suficiente base como para respaldar en la mayoría de los casos lo que se pueda tratar de analizar en cuestiones como la que nos atañe de la supervivencia, o por el contrario cualquiera puede llegar y en base a su criterio personal decir lo que le plazca y quedarse tan ancho porque “como es su vivencia” el ya tiene “su opinión“ y a ver quien es “el guapo” que se atreve a llevarle la contraria? La pregunta correctamente planteada como es el caso creo que se contesta por si sola y evidentemente la respuesta es “que si”.


 Sin embargo en la práctica en una gran mayoría de esas discusiones a las que hago referencia en los foros nos encontramos con que la respuesta es “que no”, que la realidad es como dice menganito o fulanito porque lo dicen ellos aunque no nos den la más mínima base de estudio para sustentar lo que dicen con carácter de dogma. Ciertamente la cosa es de traca, pero como digo así se repite constantemente  y personas que no tiene un mínimo de preparación en determinadas cuestiones no dudan en “sentar cátedra” en una clara muestra de irresponsabilidad porque no olvidemos que estamos abordando el estudio de en muchas ocasiones temas relacionados con que las personas “vivan o mueran” como son los de “Supervivencia”.

 Esto viene a colación de que a consecuencia de las muertes de cinco montañeros en un mismo fin de semana, un veterano montañero que lleva toda una vida en la montaña y cuya dilatada trayectoria le convierte en una de las voces más autorizadas para valorar el auge de las actividades deportivas relacionadas con la montaña y sus consecuencias, dijo en una entrevista con motivo de dichas muertes esta acertada frase que se debe tomar literalmente y que algunos no han entendido “EN LA MONTAÑA HAY QUE TENER MIEDO, NO TERROR. EL MIEDO ES IMPORTANTE PARA SOBREVIVIR”  y que además se han atrevido a cuestionar sin conocimiento de causa, y es que el estudio del miedo y todo lo que ello conlleva es un asunto mucho más complejo de lo que en un principio podría parecer y que además para mayor complicación arrastra un montón de tópicos y prejuicios que instalados en el acervo popular a lo largo de los años no hacen sino confundir aún más sobre el asunto a quienes tratan de abordar cuestiones relacionadas con él en el tema en concreto de la “Supervivencia” que es el que nos ocupa.

 Ocurre que el miedo “no está bien visto”, decir que se tiene miedo no queda bien a la hora de relacionarse con los demás, socialmente no está aceptado y se recurren las más de las veces a rodeos inverosímiles o aceptados eufemismos para evitar la “palabra maldita”, y es que se tiene la creencia errónea de que tener miedo es algo negativo y por lo tanto algo que se debería evitar y sobre todo esconder a toda costa, nadie puede saber “que tenemos miedo”, y por supuesto si además “somos unos tipos duros, nosotros nunca tenemos miedo”, bueno si acaso algo de respeto... 

  Así que una vez echa esta aclaración, que aunque larga, visto lo visto está claro que era necesaria, voy a ocuparme de hacer una introducción sobre lo que es el miedo bajo las premisas de la psicología, la medicina y la neurociencia que ya llevan muchos, pero que muchas décadas estudiando al “bicho” y que, al menos en lo fundamental, lo tienen bastante “fichado”. Os dejo como avance una cita de la Wikipedia (por aquello de que está al alcance de todos ya que para el trabajo que voy a desarrollar recurriré principalmente a mis enciclopedias y libros sobre psicología), ya que entiendo que a mí, se me pueda cuestionar, pero a sesudos psicólogos, médicos y neurocientíficos que han dedicado mucho tiempo al tema no sé, pienso que no se debería cuando han llegado a un consenso sobre el tema (y además a veces por diversos caminos) y nos dicen que el miedo es algo sano y bueno desde el punto de vista de la supervivencia:
 “El miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.” 
 Y es que hay que saber diferenciar lo que es el miedo normal y beneficioso como “herramienta” de autoprotección que nos ayuda a evitar situaciones comprometidas para nuestra integridad y supervivencia de lo que es el miedo exacerbado que deviene en terror o pánico y conductas patológicas como lo son las fóbicas o neuróticas y que a todas luces si se deben suprimir y evitar.

 Y una última observación puesto que este post no versa sólo sobre el miedo y versa además sobre el modo en que se debería afrontar de forma rigurosa el estudio de según que materias en el estudio de la supervivencia. ¿Alguien se ha preguntado qué lleva en numerosas ocasiones a muchos de los usuarios a enfrascarse en tremendas discusiones donde incluso se suele llegar al insulto, a la descalificación sin fundamento, y al no reconocer lo evidente como si fuera la vida en ello? ¿Que hay detrás de esa posturas numantinas que ya quisieran para si los auténticos ciudadanos de Numancia? Si, lo sé, mi afición por la psicología me lleva a ocuparme de determinados asuntos que no se quieren ver, a casi nadie le suele gustar dedicarse a estudiar “las miserias humanas”. 


 Si echamos un vistazo a la reconocida teoría de “la Pirámide de las necesidades de Maslow” veremos que los seres humanos tenemos necesidades de orden inferior que son las físicas y de seguridad y necesidades de orden superior, que son las sociales, de estima y de autorrealización. Cuando se soluciona las necesidades básicas de alimentación, vestido y abrigo, el hombre desea amigos, y se torna social y grupal buscando el reconocimiento social y el respeto de sus amigos, y así realizar su independencia y competencia, busca satisfacer necesidades de estatus y autoestima. En las necesidades sociales el hombre tiene la necesidad de relacionarse de agruparse formal o informalmente, de sentirse uno mismo requerido. Estas tienen relación con la necesidad de compañía del ser humano, con su aspecto afectivo y su participación social. Dentro de estas necesidades tenemos la de comunicarse con otras personas, la de establecer amistad con ellas, la de manifestar y recibir afecto, la de vivir en comunidad, la de pertenecer a un grupo y sentirse aceptado dentro de él, entre otras.

 Para las necesidades de estima, también conocidas como las necesidades del ego o de la autoestima, existe la necesidad común de toda persona de sentirse apreciado, tener prestigio y destacar dentro de su grupo social, de igual manera se incluyen la autovaloración y el respeto a sí mismo. Es necesario recibir reconocimiento de los demás, de lo contrario se frustran los esfuerzos de esta índole de generar sentimientos de prestigio de confianza en uno mismo, proyectándose al medio en que interactúa.

 Creo que iréis viendo por donde van los tiros que envío, detrás de esto está la enorme aceptación y uso de las redes sociales de hoy en día. Una reciente investigación de la Universidad de York de Toronto concluye que los usuarios que más usan Facebook son los más narcisistas. Sin entrar en los juicios de valores y análisis sociológicos de dicho estudio, podemos encontrar una evidencia: las redes sociales van de la mano de la vanidad. Las redes sociales y particularmente los foros, sirven para mucho, poder compartir y adquirir conocimientos con tanta facilidad es algo muy loable, pero hay que aceptar que la vanidad influye en el comportamiento. No dudamos en exhibir nuestras vidas, publicar nuestros perfiles o, simplemente, divertirnos en frente de todos, a través del ordenador o del teléfono móvil, porque lo que esperamos es recibir reconocimiento e interacción por parte de los demás. ¿Ésto es necesariamente negativo? No, por supuesto que no, como digo es algo necesario y consustancial al ser humano, pero siempre y cuando como en tantas otras cosas no caigamos en el exceso (al igual que veremos en el miedo) y busquemos alimentar ciegamente nuestro ego en modos y maneras que en no pocas ocasiones rozan el esperpento.


Saludos.

Trabajos relacionados y continuación del presente:

domingo, 18 de septiembre de 2016

ACS Parte IV: TENSIONES

A.C.S.

(ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA)
Parte IV: TENSIONES




 En la tercera parte del estudio de la A.C.S., terminábamos así: 
“¿Cuales son esas tensiones físicas y mentales comunes que afectan a la capacidad de enfrentarse con una situación de supervivencia? Dolor, frío, calor, sed, hambre, fatiga, aburrimiento, soledad...” 

 Vamos a acercarnos entonces a estas tensiones, a estos grandes enemigos de la supervivencia, para comprender mejor en que forma trabajaremos llegado el caso sobre ellas, aún teniendo claro que cada una de ellas merecería un exhaustivo trabajo. Pero nos servirá para entender mejor el porqué de los desafortunados hechos acaecidos en las reseñas que vimos en el anterior capítulo sobre Ed Wardle, Chris McCandless, y Carl McCunn, así como en cualquier otra situación de supervivencia.

 Aunque antes me gustaría hacer una aclaración. Cuando por primera vez presenté este tema en un foro, alguien me planteó y creo que con acierto, si el miedo sería un factor más a añadir a estas tensiones o sería un factor que los englobaría a todos. Efectivamente, el miedo siempre está en el origen de muchos de los comportamientos erráticos y absurdos que tenemos las personas. He dedicado muchas horas a estudiar y entender el miedo y, la realidad es que las personas no son conscientes hasta que punto el miedo condiciona sus vidas, oculto casi siempre bajo mil razones exculpatorias para poder justificar nuestros actos y que en nuestro consciente no parezcamos "unos cobardes". Pero explicar unos modos de comportamiento reduciéndolos al miedo, decir: "lo mejor para sobrevivir es controlar el miedo"; aunque sea una gran verdad, es demasiado abstracto. En la práctica no se entenderá, no se sabrá realmente lo que se tiene que hacer. De ahí que considero que el mejor camino para combatir el miedo es el conocimiento. Suelo afirmar que en general, "la ignorancia lleva al miedo, y el miedo lleva al caos". Por eso estudiamos, nos preparamos y nos prevenimos buscando "la verdad" en la supervivencia, porque cuanto más conocimiento fiable y contrastado tengamos sobre que ocurre en el proceso de la supervivencia, tanto en el aspecto físico como psicológico, menos miedo tendremos y más probabilidad tendremos de sobrevivir :idea: . Otra cosa sería hacer un trabajo desde un punto de vista teórico de lo que es el miedo, ¡un gran aliado! :shock: y de lo que realmente es un peligro cuando comienza a hacer aparición y dejamos que sea nuestro único dueño, ¡el pánico! Pero ahora sigamos con las tensiones habituales en supervivencia.


- Dolor: El dolor es la forma que tiene el cuerpo de expresar que hay una lesión. Esto en si mismo no es perjudicial, pero evidentemente resulta molesto. A veces no percibimos el dolor si nuestra mente está ocupada en otros temas, pero si no hacemos nada al respecto, el dolor nos acabará doblegando y nos puede debilitar la voluntad de sobrevivir. Sin embargo, se puede llegar a soportar el dolor si: 

. Se comprende su origen y naturaleza. 
. Se reconoce como algo que se puede soportar. 
. Nos concentramos en las actividades que tenemos que hacer y seguimos ocupados. 
. Nos enorgullecemos de la capacidad de soportarlo. 
. Tenemos una preparación previa con una mentalización adecuada. 

 Hay que tener así mismo en cuenta que el umbral del dolor no es el mismo para todas las personas. La misma lesión de entrada para algunos será insoportable y otros podrán asumirla sin que les suponga un lastre excesivo. Esto que ocurre en todas las tensiones, en esta en concreto quizá es menos evidente y hay que valorarlo convenientemente si estamos en grupo para evitar conflictos y sufrimientos suplementarios. Se sabe que la preparación psicológica aumenta el umbral del dolor, o sea, que un dolor que para una persona anteriormente podía ser insoportable puede llegar a ser tolerable, de ese tema hablaremos cuando abordemos el entrenamiento en su capítulo correspondiente de la A.C.S.

- Calor: Una exposición prolongada y no habitual al calor produce debilidad. Sin embargo, el cuerpo puede adaptarse con bastante éxito a temperaturas elevadas. La circulación sanguínea, el cuerpo, el corazón y las glándulas sudoríparas tardan de dos a seis días en adaptarse un clima caluroso. Cuando no tengamos más remedio que exponernos al sol directamente en un clima caluroso, hay que cubrirse la cabeza. En este sentido seamos siempre previsores y anticipemos el taparnos incluso antes de que sea realmente necesario, si esperamos a sentirnos incómodos ya será tarde, procuraremos si es necesario hacer un gorro de "fortuna" con alguna prenda u otro material que nos pueda servir para tal fin. Si llevamos crema protectora, podemos ir sin mangas y sin perneras, si no mejor ir cubiertos para evitar quemaduras y no olvidar echar protector en la cara y en el cuello. Si la situación lo permite, es mejor no realizar esfuerzos durante las horas de máximo calor. 

- Frío: Que decir del frío y la hipotermia, la conocida "muerte dulce", aunque es un apartado que en general es de los que más se tiene en cuenta por la mayoría de personas en todas sus actividades, tengo pendiente un post para abordar este tema con mayor detalle y comentar algunas peculiaridades que no son tan comúnmente conocidas, sobre todo para quienes se inician en el estudio de estas materias (en su momento lo enlazaré aquí).

- Sed: Dos de los problemas más graves de la supervivencia son la sed y la deshidratación. La sed, aunque no sea extrema, puede limitar la capacidad de raciocinio y llevarnos a tomar decisiones equivocadas (y lo digo por experiencia propia). Hay que beber en abundancia donde haya una provisión suficiente, sobre todo si ingerimos alimentos. Si el suministro de agua es reducido, hay que reducir la ingesta de alimentos. El cuerpo necesita una mayor cantidad de agua para transportar los desechos alimentarios ya que cierta cantidad de agua es absorbida en el intestino delgado, aproximadamente la equivalente a la aportada por la bilis y el jugo pancreático. La principal función del colon es absorber agua y reducir los desechos a consistencia semisólida, lo que origina que el cuerpo se deshidrate con más rapidez. Casi todas las etapas de deshidratación se pueden revertir bebiendo agua en cantidad suficiente. 

- Hambre: Un deseo de comer no satisfecho afecta a la actitud, a la moral y al deseo de sobrevivir. Si este estado no cambia, aparecen los siguientes síntomas de desnutrición: pérdida de peso, debilidad, mareos, pérdida del conocimiento al ponerse de pie apresuradamente, velocidad cardíaca más lenta, mayor sensibilidad al frío y aumento de la sed. En muchas zonas pueden encontrarse gran cantidad de vegetales o animales que quizá no haya considerado como alimentos (sobre todo los primeros donde la inercia de la costumbre nos puede llevar obsesivamente a buscar la carne la-cruda-realidad-f6/la-debilidad-de-la-carne-t66/ ) . Para sobrevivir, es preciso vencer los prejuicios alimentarios e ingerir cualquier cosa que sea comestible psicologia-f5/que-asco-de-vida-t172/ . Y no debemos olvidar que lo peor son los primeros dos o tres días, ya que según recientes estudios, el cuerpo tiene un dispositivo automático para suprimir el apetito. Es un compuesto llamado quetona, para la descomposición de los productos de los ácidos grasos. Cuando se ayuna, el cuerpo aumenta la producción de quetonas, que se libran en la corriente sanguínea. A medida que aumenta la cantidad de quetonas disminuye el apetito. 


- Fatiga: Sentirse cansado también reduce la capacidad mental, hace que estemos menos atentos y mostremos indiferencia. El esfuerzo excesivo causa fatiga, pero también indefensión, falta de objetivos, insatisfacción, frustración, apatía y aburrimiento. El descanso, evidentemente, es el medio principal de vencer la fatiga causada por una actividad física excesiva. Es posible detectar el momento en que alcanzaremos este estado que afectará a nuestra capacidad mental y física. La fatiga causada por una actitud mental negativa puede ser vencida a veces con un cambio de actividad, con la realización de un ejercicio suave o conversando con los demás compañeros. Tampoco podemos dejar de ser previsores en este aspecto y debemos tener en nuestra vida cotidiana una preparación física razonable que nos permita abordar con ciertas garantías los esfuerzos necesarios en una situación imprevista de supervivencia. No, no se trata de estar preparados para correr “La Marathon”, sobre ese tema hablaremos también cuando abordemos el entrenamiento y su planificación para la supervivencia en esta serie de trabajos sobre la A.C.S. Así mismo dentro de este apartado podemos incluir la fatiga por no dormir. La fatiga no es lo mismo que la somnolencia. Por lo general, la somnolencia es la sensación de una necesidad de dormir, mientras que la fatiga es una falta de energía y de motivación. La somnolencia y la apatía (un sentimiento de no importar qué nos suceda) pueden ser síntomas que acompañan a la fatiga. Algo que habitualmente no veo comentar es que nunca debemos descuidar el dormir un mínimo razonable de tiempo (el número de horas depende de cada persona en concreto), puesto que al hacerlo no sólo descansamos físicamente, sino mentalmente, una persona que permaneciera tumbada durante varios días sin realizar ningún tipo de actividad física y limitándose a descansar el cuerpo, acabará irremediablemente teniendo problemas graves y enfermando. Recuerdo al respecto unas pruebas que hicieron en el ejército de Israel donde tuvieron durante varios días a algunos de sus pilotos de combate sentados en los cazas sin permitirles dormir para ver cuanto tiempo podían ser operativos de forma razonable antes de tener problemas serios. Se consideró que entorno a los tres días (una vez más el 3) era el tiempo prudencial en que podían estar continuamente de servicio antes de empezar a tener incluso alucinaciones donde veían ya lo que no había en el cielo si tenían que volar en esas condiciones :? . La fatiga puede por tanto ser una respuesta normal e importante al esfuerzo físico, al estrés emocional, al aburrimiento o a la falta de sueño.

- Aburrimiento: La reiteración y la uniformidad son dos factores causantes del aburrimiento. Con el aburrimiento viene la falta de interés, las sensaciones de tensión y la ansiedad o depresión. Sobre todo cuando no vemos la luz al final del túnel y nos sentimos frustrados por ello. Para vencer el aburrimiento, tengamos siempre cual es nuestro objetivo LA SUPERVIVENCIA, y observemos cómo las tareas que realizamos encajan en el plan general. Aquí la iniciativa de la que hablamos en LA FLEXIBILIDAD resulta una gran aliado, busquemos soluciones y trabajemos en ellas, no nos dejemos arrastrar por el aburrimiento a un pozo cada vez más hondo :( 

- Soledad: Esta es una tensión que casi todo el mundo tiene en cuenta, pero que casi nadie entiende en su auténtica naturaleza. No deja de provocarme un sentimiento de estupor el ver como en algunos foros hay quien presume de “su gran capacidad para vivir solo”. Gran ignorancia demuestran quienes hablan de ese modo, pues están teorizando y realmente desconocen lo que es verse sometido a la presión en aumento constante para el común de los mortales de que pasen los días y estemos solos y sin nadie a nuestro lado con quien compartir nuestras cargas. Es muy bonito y hasta gratificante marcharse unos días por ahí uno solo y cuando nos apetezca volver al “rebaño”, pero eso no es la “soledad en supervivencia”, una soledad forzada e impuesta por accidente o por ignorancia, por una circustancia imprevista y no deseada, y de la que trataremos de escapar a toda costa porque nos devorará desde dentro como un parásito. Sentirse aislado, y especialmente bajo condiciones que hacen peligrar nuestra vida, suele provocar un motivo de tensión y una sensación, que puede conducir a la aparición de sentimientos de indefensión y desesperación. La autosuficiencia desempeña aquí un papel fundamental a la hora de superar estos sentimientos. 

   Una de las mejores recreaciones de lo que es el problema de la soledad
  en una situación de supervivencia la podemos ver en la película Naúfrago


 Una vez más, para todo esto, el entrenamiento previo es fundamental. Si durante nuestra vida hemos desarrollado la autosuficiencia, si hemos aprendido a manejarnos por nosotros mismos, a sentirnos cómodos cuando estamos solos forzadamente, y a aceptar nuevos entornos y enfrentarnos con nuevos problemas. Aquí gozamos de cierta ventaja quienes tenemos formación militar, instruidos para ser activos, para planificar y para pensar con un propósito deliberado, para tener iniciativa. Importantes medidas para contrarrestar la soledad que no obstante cualquier persona puede adquirir. Con práctica se puede aumentar la autosuficiencia, es decir la capacidad de funcionar de forma completamente autónoma. Así en una situación de supervivencia, cada día tendremos oportunidades de hacerlo. Tomar nuestras propias decisiones y depender de nosotros mismos, explorar nuevas situaciones y solucionar nuevos problemas. Aprender a aceptar la realidad de nuevas situaciones o de emergencias y, en consecuencia, tomar las acciones adecuadas. Este es uno de los requerimientos psicológicos más importantes para la supervivencia. No apoltronarse y no obsesionarse con ideas negativas. Una técnica que personalmente he desarrollado con éxito para no caer en las obsesiones consiste en la "distracción" (un tema que también abordaremos más a fondo en la siguiente parte). Cuando nos viene a la cabeza repetidamente una misma idea negativa hay que procurar centrase en una actividad que nos distraiga en vez de luchar contra ello para no retroalimentar el pensamiento. Así que sobre todo ¡Manteneros ocupados! 

continuará...

Saludos.

sábado, 22 de octubre de 2016

EL MIEDO, EL PANICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO SEGUNDA PARTE

EL MIEDO, EL PANICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO
(Publicado originalmente 1 de juno de 2014)

SEGUNDA PARTE: Respuestas fisiológicas



 Vimos que el miedo es un estado emocional centrado en nuestra supervivencia y para ello dispara alarmas con la función de que evitemos situaciones potenciales de peligro para nosotros y que es algo positivo e imprescindible para nuestra supervivencia . Ante esto, la pregunta en este caso sería ¿y dónde está entonces el problema si es algo tan bueno? Pues por desgracia, como ocurre en otras muchas facetas de nuestro comportamiento, en el exceso, el exceso de miedo lleva a una perdida del autocontrol y a unas limitaciones en nuestro comportamiento que conocemos como ATAQUES DE PÁNICO.

Pero antes de entrar a fondo debo hacer una aclaración, este trabajo no se centra en los ataques de pánico patológicos o fobias en base a "miedos irreales" como pueden ser la Agorafobia ("irreales" entre comillas porque por desgracia para quien lo padece es algo muy real), de hecho este tipo de fobias son tan altamente incapacitantes que resultaría muy extraño, por ejemplo, que alguien con este tipo de problema saliera a disfrutar de la naturaleza alejado de la civilización y de su zona de confort donde considera que puede ser rápidamente auxiliada, ese tipo de problemas requieren de un tipo de tratamiento personalizado y un seguimiento que queda muy distante para este medio y por tanto lejos del propósito de este trabajo. Se centra, como no puede ser de otro modo, en esas situaciones de supervivencia donde si existen peligros reales que van a provocar en nosotros una respuesta fisiológica y emocional y en comprender lo que nos está ocurriendo en esos momentos para afrontarlas y tratar de conseguir que nuestro comportamiento sea lo más adecuado posible para permitir nuestra supervivencia.

¿Cómo funciona entonces el mecanismo del miedo para que devengue en pánico? Veamos como la respuesta normal se convierte en la repuesta excesiva o anormal. El miedo está caracterizado por una serie de respuestas internas una vez que percibimos sensorialmente una posible amenaza. Básicamente, es un proceso hormonal en cadena una vez que la información llega a la amígdala, entre esta, el hipotálamo, la pituitaria y la glándula suprarrenal segregando principalmente cortisol y adrenalina y a su vez de las neuronas simpáticas liberamos noradrenalina. Cuando estos llegan al torrente sanguíneo, el corazón y el sistema nervioso simpático, el organismo está listo para responder a la amenaza.


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El desastre del Love Parade o tragedia de Duisburgo tuvo lugar el 24 de julio de 2010, cuando 21 personas fallecieron durante una estampida humana en Duisburgo

 Un aspecto interesante asimismo de este proceso es que la amídgdala no sólo informa al hipotálamo del posible peligro, sino que también informa al cortex prefrontal que es la estructura encargada de examinar la amenaza y decidir si efectivamente se está ante una señal de peligro y qué tipo de respuesta llevar a cabo. Este proceso puede ocurrir al mismo tiempo que tiene lugar la activación del hipotálamo, por lo que es posible que nuestro organismo esté examinando toda la información para saber que hacer mientras genera las primeras respuestas ante la amenaza. Es como vemos un proceso también muy complejo a nivel fisiológico.

Las respuestas que se producen por el aporte hormonal son en general por todos bien conocidas y algunas de ellas inmediatas, taquicardia, hiperventilación, rigidez muscular, sudoración... Pero incluso hasta aquí podríamos decir que aún todo va dentro de lo normal y además aconsejable para que nuestra respuesta sea lo más eficiente posible, el problema suele aparecer inevitablemente cuando se prolonga en el tiempo excesivamente esta respuesta y tenemos una "inundación" hormonal en nuestro organismo, entonces pueden comenzar la sensación de ahogo, vómitos, descontrol del esfínter, hormigueos, entumecimientos, cambios en la temperatura, mareos, visión borrosa, visión de puntitos, visión de "túnel", anulación auditiva, distorsión temporal, y parálisis, con como podemos fácilmente imaginar, posibles consecuencias desastrosas para nuestra mejor respuesta de supervivencia.

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Estampida de Camboya 2010, con al menos 378 muertos y 755 heridos. Sigue en el misterio qué causó el pánico en la multitud. Testigos dicen que todos estaban caminando, cuando de un momento a otro la gente comenzó a correr

Esto es así porque con el aumento de la respiración para obtener más oxígeno, se puede provocar sensación de falta de aliento, o de axfisia y ahogo, opresión en el pecho y reacciones similares. Porque con el incremento del ritmo cardiaco para que a su vez ese oxígeno en la sangre llegue más rápidamente a los tejidos, se puede provocar taquicardia y que a su vez esa sangre sea retirada de los lugares menos necesarios y llevada a donde más se necesite, se retira de la piel, dedos y otras zonas, lo que provoca palidez, dedos fríos, entumecimiento, hormigueos, etc. y se dirige a los músculos porque se supone que es donde más se puede necesitar, tanto para pelear como para huir, lo que por contra dependiendo de la situación, tiene el gran inconveniente de que nos puede dejar con una disminución notable en nuestras habilidades motoras finas. Así mismo como consecuencia de ello disminuye el aporte de oxígeno al cerebro, con la posible consecuencia de que en minutos se tengan mareos, visión borrosa o/y de efecto túnel, pérdida de la noción del tiempo, confusión y otras respuestas que tampoco deberían ser las más aconsejables en cuanto la percepción de lo que realmente está ocurriendo. Con el aumento de la excesiva sudoración, además del enfriamiento excesivo del cuerpo que esto con lleva, podemos tener hiperhidrosis y sudor frío, principalmente en la frente y las palmas de las manos, lo que en el caso de las manos otra vez puede repercutir en una dificultad añadida para el manejo de herramientas necesarias para superar la situación afrontada. La disminución de la actividad de sistema digestivo para concentrar energía en la respuesta muscular, provoca pesadez de estómago, náuseas, vómitos, etc. y al tensarse los grupos musculares en preparación de la huida o la lucha, podemos padecer sacudidas, espasmos y sobre todo temblores. También es común, que a consecuencia de esta preparación fisiológica, el cuerpo se vuelva más insensible al dolor y no seamos conscientes de los posibles daños que estemos sufriendo.



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Como conclusión, en el aspecto fisiológico podríamos decir, que entrando en pánico se liberan un exceso de hormonas que de no ser usadas hacen que el organismo se inunde y dejen al sujeto, excesivamente alterado, desconcertado y a menudo paralizado en la misma boca del lobo. Si nos encontramos en una situación de peligro, el miedo nos desborda y no actuamos, el pánico irá en aumento dejándonos absolutamente "fuera de combate". Entender este aspecto es por lo tanto parte esencial en la preparación de la supervivencia en cualquier aspecto que esta se de, y siendo conscientes del mismo y de los problemas que de estas situaciones bajo intenso estrés se pueden derivar, habremos de buscar la instrucción y adiestramiento adecuado para poder afrontarlas convenientemente y así poder minimizar sino de forma absoluta, si en la mayor medida posible sus posibles efectos adversos (ni que decir tiene que estas respuestas son totalmente distintas en función de cada persona y sus particulares características). Comprender que el miedo es una manifestación natural y que no es para nada negativo sentir temor, es un primer paso muy importante en la dirección correcta.
Saludos.

domingo, 18 de septiembre de 2016

ACS Parte V: ENTRENAMIENTO

A.C.S.

(ACTITUD CORRECTA de SUPERVIVENCIA)
Parte V: ENTRENAMIENTO



Y llegó el momento de ponerse “manos a la obra”. Es evidente que desde el punto de vista práctico esta parte es la más importante (también la más “densa”), pero se que sin los anteriores capítulos de la A.C.S., no tendría el aprovechamiento pertinente por parte de quien desee aplicarla, no estarían claros los conceptos ni los objetivos perseguidos, por lo que recomiendo a quien llegue hasta este capítulo sin haberlos estudiado en el orden correspondiente, que posponga el estudio de este hasta haberlo hecho. Mi objetivo desde el principio ha sido ir más allá de una mera introducción a la psicología de la supervivencia para concienciar de lo importante de la A.C.S. y poder entender como afrontar las situaciones de supervivencia, por lo tanto todos los capítulos constituyen un todo inseparable que deben ser estudiados en orden. Así mismo debo decir que muchas de las ideas y modos de operar que recomendaré, han sido desarrollados por mí a través de los muchos años de estudio que he dedicado a los temas psicológicos, como métodos adecuados para hacer frente a los problemas planteados, lo que no quiere decir que no haya otros, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”. 

***


Pienso que a estas alturas del estudio sobre la A.C.S. nadie dudará de porqué esta constituye la base principal desde donde se construye la pirámide de la supervivencia sobre la que se asientan luego el “Conocimiento” y finalmente el “Kit”. La personalidad desempeña un papel fundamental en la supervivencia. De hecho, puede tener más relación con la supervivencia que el peligro, el tiempo, el terreno o incluso la misma naturaleza de la emergencia. Por ejemplo, la posibilidad de que la fatiga entorpezca o agudice la mente, de que merme o instensifique la capacidad de adoptar las oportunas acciones de supervivencia, o de que disminuya o aumente la determinación de continuar depende más, hasta cierto punto, de la persona que de la situación concreta. Las siguientes cualidades personales son especialmente importantes para la supervivencia: 
.Ser capaz de tomar decisiones. 
.Ser capaz de improvisar. 
.Ser capaz de vivir solo. 
.Ser capaz de adaptarse a la situación: extraer algo positivo de algo negativo. 
.Permanecer frío, tranquilo y reposado. 
.Confiar en lo bueno, pero estar preparado para lo peor. 
.Tener paciencia. 
.Estar preparado para enfrentarse a lo peor que pueda suceder. 
.Ser capaz de comprender a otras personas; es decir, entender y predecir lo que harán los demás. 
.Conocer de donde proceden los miedos y preocupaciones, y saber qué hacer para controlarlos. 

 Es cierto sin embargo, que los mecanismos que generan estas actividades mentales, a día de hoy todavía están lejos de ser comprendidos por completo. ¿Pero, cómo podemos trabajar previamente estas cualidades personales?¿Cómo entrenar para mejorar en el control de las emociones y tensiones que acompañan a toda situación de supervivencia? Veamos algunos conceptos sobre el pensamiento, sobre esas ideas que “tenemos en nuestra cabeza”. Se considera al pensamiento como algo intangible y alejado de lo material, y es una idea equivocada que condiciona toda una forma de actuar al respecto. El pensamiento no deja de ser una forma de trasmisión de energía, si en nuestra mente focalizamos una idea constantemente, osea, alimentamos reiteradamente de energía una zona donde se puede almacenar, la hacemos más fuerte, hacemos más potente esa idea. Aunque esto que voy a decir ahora es de perogrullo, no se es consciente de que lo mismo ocurre en el caso que nos ocupa, y es que comunmente todos sabemos que cuanto más tiempo cargamos una batería, más tiempo necesitaremos para vaciarla, pero solemos desconocer que lo mismo ocurre con el pensamiento al que consideramos “algo invisible y no palpable”. De ahí tenemos que en algunas ocasiones será una tarea ardua y difícil el desprendernos de algunas ideas que convertimos en obsesiones llegando en algunos casos incluso a la patología. Al respecto hay una fábula de autor anónimo que ilustra perféctamente este hecho: 

LOS DOS LOBOS 
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas. 
El dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros. 
"Uno es Malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.. 
"El otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe." 
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?” 
El viejo Cherokee respondió, "Aquél al que tú alimentes" . 


Aquí es donde entra en juego la "distracción” a la que hacía mención al final del anterior capítulo. Debemos alimentarnos con otras ideas correctas y agradables para nosotros que nos alejen de entrar en una dinámica de pensamiento negativa que nos arrastrará en la dirección equivocada y hará que seamos presa de un miedo excesivo, ya que el pánico acabará con la capacidad de tomar decisiones correctas. Cuando Carl McCunn pensaba en suicidarse: “Me siento miserable. Los últimos tres días me he despertado con escalofríos. No puedo soportarlo mucho más. No puedo evitar pensar en la bala”. Es evidente que ya había alimentado e intoxicado su mente durante largo tiempo con ideas negativas de las que no pudo desprenderse; se trata de no sucumbir, no importa la idea o ideas a las que recurramos para contrarrestarlas y alimentar nuestra voluntad de sobrevivir. Desde la familia, a la religión o lo mucho que nos gustaría volver para hacer ese viaje que sí teníamos planeado. Y aquí es donde sí debemos reincidir en esos pensamientos positivos y agradables, que acompañados con la actividad, el permanecer ocupados nos motivarán en la dirección adecuada. 

 En la misma línea, para trabajar previamente, para entrenar nuestra mente, tenemos la “reprogramación mental”. Como decía anteriormente, a día de hoy aún no hay un consenso sobre la materia y son muchas las teorías que tratan de explicar el funcionamiento de nuestra mente. Soy de la opinión de que nuestro pensamiento trabaja en base a un “ordenador”, y que consta de los elementos que toda computadora tiene para serlo: energía, dispositivos de Entrada/Salida, unidad de almacenamiento, memoria y C.P.U. (Unidad central de Procesamiento). Entrar a explicar en detalle la analogía correspondiente entre “nuestros componentes” y los de una computadora es algo que está fuera del objeto de este estudio, ya de por sí largo y que aún lo haría más innecesariamente. Lo que nos interesa para nuestros fines es el concepto, el “modus operandi”, y entender que de la manera que un ordenador trabaja con la información, con la programación que le introducimos, y de este modo nos da un resultado, así lo hacemos nosotros. La información que introducimos desde el principio y a lo largo de nuestra vida es la que condiciona nuestro comportamiento con el paso de los años. Nada de lo que hagamos a posteriori es fruto del azar, sino que es fruto de nuestra propia programación adquirida. Tenemos por lo tanto la posibilidad, si somos conscientes del funcionamiento de nuestra mente, de reprogramarla, de sustituir la programación no adecuada que nos lleva a desarrollar conductas no adecuadas en todo tipo de situación, y como en el caso que nos ocupa, en las situaciones de supervivencia. Siempre teniendo en cuenta que lo que son programaciones ya adquiridas y reforzadas a lo largo de muchos años no siempre será tarea sencilla el borrarlas para sustituirlas por otras apropiadas a nuestros fines, y eso incluso contando con que no sean patologías. 

 Así mismo que de la misma manera que no todos los ordenadores son iguales porque no tienen los mismos modelos de componentes, y que sus componentes pueden estar construidos por distintos fabricantes, en el caso de las personas ocurre lo mismo y están “fabricadas” con diferencias sustanciales en función de su origen genético, de lo que sus padres les hayan “aportado”. La genética precondiciona al individuo a la hora de desarrollarse psicológicamente e interviene inevitablemente en la formación de la personalidad que se desarrolla a lo largo de nuestra vida en conjunción con nuestra educación y aprendizaje. Del mismo modo que físicamente estamos condicionados por nuestro cuerpo a la hora de acometer una actividad como pueda ser correr o levantar un peso, en el aspecto psicológico y mental es lo mismo. Cada uno de nosotros tenemos unas características fisiológicas determinadas en el aspecto mental que hacen que el resultado no sea exactamente el mismo a la hora de vernos expuestos a las mismas situaciones. Dicho de otro modo, aún programando la misma información en todos nosotros, al ser los ordenadores distintos en sus componentes los resultados nunca pueden ser exactamente iguales. Por lo que es cuestión tanto de aprendizaje como de genética, resultando fundamental el que dediquemos tiempo a conocer nuestras capacidades personales y sobre todo nuestras limitaciones para trabajar en la medida de lo posible en su eliminación o atenuación.
 

 Un ejemplo, si tenemos miedo a dormir solos en la oscuridad, en función de nuestro grado de miedo deberemos hacer un trabajo progresivo de adaptación a este tipo de situaciones. Podemos empezar por hacerlo en principio acompañados y durante cortos instantes de tiempo que iremos incrementando y comenzando así mismo por lugares cercanos de nuestra confianza para ir entrando poco a poco cada vez más en terreno desconocido, y pasar a hacer los ejercicios en un momento dado en solitario (para comprender mejor que es el miedo, los mecanismos del miedo y como nos afectan se puede consultar este trabajo EL MIEDO, EL PÁNICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO). Con un trabajo perseverante sobre el tema iremos sustituyendo la programación anterior, la anterior información negativa almacenada en nuestra memoria, con la nueva, pasando a tener una nueva información positiva que nos de la confianza necesaria para afrontar ese tipo de situaciones. Por lo explicado antes, por las características propias de personalidad de cada uno de nosotros, este tipo de reprogramación puede llevar desde semanas hasta años en función de la firmeza de la “impronta” que tengamos en un aspecto determinado, pero está claro que nunca será lo mismo afrontar una situación de supervivencia con un pánico exagerado a la oscuridad que hacerlo una vez que hemos trabajo y entrenado nuestra mente al respecto. 

continuará...

Saludos.