El siempre fundamental entrenamiento de endurecimiento con mochila de toda unidad militar que se precie...
Por cuestiones de espacio he decidido dividir el entrenamiento en dos partes. En esta segunda parte veremos el entrenamiento físico como complemento al entrenamiento psicológico, un refuerzo muy útil a la hora de prepararnos para afrontar con mejores garantías las duras condiciones que se dan en la supervivencia. Como ya mencioné anteriormente, a la hora de realizar una preparación física con vista principalmente al endurecimiento psicológico, no es cuestión de correr maratones, aunque el fondo físico es fundamental, a diferencia de la maratón no necesitaremos correr y en este caso las herramientas que utilizaremos como base y que a más de uno le sonará, son la mochila y la montaña. En este sentido quizá haya que vencer algún prejuicio (especialmente quienes se acercan al mundo de la supervivencia deportiva por primera vez), y aunque la nuestra no sea una preparación con orientación militar, la mochila utilizada en marchas de entrenamiento en montaña, es un elemento al alcance de la mayoría de nosotros y que permite de forma sencilla y efectiva regular la “carga” de esfuerzo a que nos sometemos y hacer por lo tanto un trabajo progresivo. ¡Que a nadie se le ocurra meter en su primer día de entrenamiento 25 kilos en la mochila y afrontar un desnivel de 600 m.!
Prácticamente todas las fuerzas especiales del mundo, sean Boinas Verdes, Rangers, SAS. etc. usan las marchas con mochila para desgastar a los candidatos tanto física como mentalmente. ¿Dónde está la explicación? Veamos lo que nos dicen en el manual “En forma para el combate” que es una guía para el entrenamiento para candidatos al SAS: “El factor que detiene a la mayoría de los candidatos para la selección del SAS es el malestar agudo que sienten cuando caminan largas distancias campo a través cargando una mochila muy pesada. Esto es irritante para el personal del Training Wing, pues el ejercicio con la mochila debe ser parte esencial del acondicionamiento físico y psicológico de cualquier candidato a la selección -después de todo, ¡así es como se ponen a prueba! La diferencia entre correr y caminar cargando con una mochila radica en el efecto que cada actividad tiene sobre el cuerpo. Cuando corres, sentirás que quieres detenerte porque te quedas sin aliento y tus piernas están cansadas. Cuando caminas con una mochila, es todo tu cuerpo el que se esfuerza y es tu mente la que te dice que pares: la diferencia entre los que pasan la selección y los que no radica en si son capaces de convencerse para continuar en estas circustancias. Todo el entrenamiento con la mochila que hagas antes de la selección te ayudará, pero si no haces ninguno no tendrás probabilidades de pasar.”
Evidentemente aquí no vamos a seguir fielmente el programa de entrenamiento del SAS, ni ningún otro militar, no es el propósito de este trabajo, aunque no cabe duda de que el que lo haga al completo tendrá una inmejorable base de preparación para afrontar una supervivencia. Para nuestro objetivo bastará sentar una base de trabajo a partir de la cual cada uno pueda progresar de la forma adecuada a sus posibilidades.
No se necesita un entrenamiento específico para moverse en montaña, cualquier persona sana que tolere el ejercicio físico por debajo de los 3000 m sobre el nivel del mar puede caminar por las montañas. Más allá de esta altitud se genera un entorno especialmente adverso para el organismo humano, y no sólo el peligro es el llamado “mal agudo de montaña”. Aunque hay que ser prudente porque muchos de estos peligros que cito a continuación también los tendremos por debajo de esta cota:
.Hipoxia e hipobaria.
.Bajas temperatuas que producen hipotermia y congelaciones.
.La radiación U.V. del sol es mucho más intensa, cada 300 m que subamos se incrementa un 4% su poder eritematoso.
.Posibilidad de llegar al agotamiento por el perfil y la larga duración de la actividad.
.Cambio radical en la dieta y alimentación tanto en cantidad como calidad, que puede dar lugar a deshidratación y otras carencias.
.Falta de infraestructuras higiénico-sanitarias que aumentan el riesgo de enfermedades.
.Aspectos psicológicos, que afectan al individuo inmerso en un contexto aislado y hostil, insólito y potencialmente peligroso. A esto hay que añadir el posible deterioro de las relaciones personales entre los distintos miembros del grupo.
Existen dos maneras de entrenarse con la mochila. Sesiones cortas, que generan fuerza y están ideadas para ayudarte a fortalecer los hombros, la espalda y los muslos durante las etapas iniciales de la preparación, y sesiones más prolongadas, de resistencia, en terreno montañoso. Para nuestro objetivo trabajaremos principalmente estas últimas, ya que la resistencia es la capacidad de realizar una actividad de larga duración sin pérdida de rendimiento. Se trata por tanto de nuestro mejor recurso para hacer frente a la fatiga. Pero no olvidaremos las primeras si en nuestro caso no estamos habituados a cargar con mochilas pesadas, para esto la idea que propongo es bien sencilla, y se trata de en salidas cortas de poco tiempo, en paseos, llevar una mochila pequeña, entorno a los 45 L. máximo, bien cargada aunque no la necesitemos, ni necesitemos el material que le metamos para nada. Tres sesiones mínimo a la semana de una hora con un peso de unos 7 kg. durante el primer mes que iremos aumentando hasta unos 10 kg. durante otros dos meses y subiendo el tiempo a las dos horas. No olvidar que esto es orientativo, cada uno que vaya adecuando la carga de trabajo a sus posibilidades en función de sus características físicas, edad y tiempo disponible. Si podemos salir 5 días a la semana, antes podremos pasar a la segunda fase. Como digo esto es el arranque para quien no esté habituado a llevar mochilas con carga. ¿Qué no podéis ir al monte a menudo? ¿Qué hay que ir de paseo con la señora y el niño a dar una vuelta al barrio por el parque o la playa? Pues mochila a la espalda y haremos el trabajo para empezar a prepararnos sin enterarnos. Otro truco que he empleado en alguna ocasión es ir a hacer la compra con la mochila a un “super” que quede relativamente cerca, andando por supuesto, y matamos dos pájaros de un tiro, entrenamos y ahorramos gasolina. Si, ya lo se, prejuicios, el que dirán... Vamos, que ya deberíamos ser mayores y no sólo en edad ;)
Y vamonos a la montaña a por la segunda parte del “plan mochilero”. Aquí ya tenemos que llevar una mochila grande, que parta entorno a los 65 L. y hasta los 100 L. máximo. Imprescindible tener nociones de como se debe escoger y portar. El peso entorno a los 12 kg. que iremos aumentando hasta mínimo los 17 kg. Y aunque en principio pueda no parecer que guarde mucha relación con lo que pretendemos, primero la seguridad, segundo la seguridad y tercero la seguridad. Considero imprescindible y vital para quien se adentre en la montaña tener la habilidad de orientarse, que no es casualidad sea otra vez además de la resistencia física y mental una de las cualidades consideradas vitales en las fuerzas especiales y de las que más se incide en su correcto aprendizaje y entrenamiento. Así que aquí también podemos aprovechar nuestras marchas en montaña para desarrollar esta otra faceta.
Otros factores que deben tener tenidos en cuenta, son:
.la finalidad de la salida, vamos a patear duro, aquí si vamos acompañados algo que por otra parte recomiendo, no está de más que nos acompañe alguien experimentado, y asegurarse de que todos quienes vayan estén en buena forma y que nadie tenga problemas médicos que puedan causar dificultades.
.Si no tenemos experiencia alguna en escalar o trepar, puede ser peligroso el cruzar por lugares llenos de rocas y peñascos. Escoge la zona de entrenamiento en función de tu experiencia y la de tus compañeros. No olvidar que la mayoría de accidentes y muertes en montaña se producen en la práctica del senderismo y el trekking por caídas. naturaleza-f8/seguridad-en-la-prctica-del-senderismo-y-el-trekking-ii-t94/
.Mapa y brújula, es vitál saber por donde estamos en la montaña y no perdernos, de lo contrario podemos poner en peligro nuestra vida.
.Nunca viajes solo. Si vas solo y te lesionas seriamente, no habrá nadie que pueda ayudarte.
.Comunica siempre a alguien, incluso por escrito, dónde planeas ir y dónde planeas finalizar. Acuerda con esta persona medidas de emergencia si no llegas en el momento previsto. Aún con la experiencia que tengo, en una de mis salidas hace unos meses, en el Desierto de Los Monegros y donde nunca había estado, me aseguré que en el hotel donde dejaba mi vehículo varios de los empleados supieran que volvería para cenar.
.No duermas en la montaña hasta que sepas exactamente lo que estás haciendo.
.Lleva siempre contigo un equipo de emergencia de primeros auxilios y un equipo de supervivencia. En esto último no voy a explicar nada porque seguro que ninguno fallareis, no creo que se os olvide... ¡Ni el cuchillo! :D
. Con todo y eso cuidado con las modas, que algunas pueden ser muy peligrosas :roll: psicologia-f5/el-gran-peligro-del-minimalismo-mal-entendido-t284/
Un buen manual para aspectos técnicos en estos menesteres, no tiene desperdicio, altamente recomendable. Si os decidís a tener uno en papel sobre el tema, este es un acierto seguro.
Bueno, ya tenemos el tema de la seguridad, previsión meteorológica, la mochila adecuada, y el equipo complementario adecuado en función de la época del año: ropa, ropa interior, camiseta, pantalón, jersey, chaqueta, gorro, impermeable, calzado, etc. Llegamos al punto de partida y nos ponemos en marcha campo a través. ¿Qué ritmo de pateo llevaremos? Vamos a ayudarnos de un método sencillo, la regla de Naismith. Este señor fué un escalador escocés del siglo XX que formuló una regla que decía que una persona con una condición física media cubría 1 km. cada 12 minutos, pero por cada curva de nivel recorrida (arriba o abajo) debías añadir 1 minuto. Esto significa que en terreno llano debes ser capaz de recorrer unos 5 km. en una hora. En ascenso, más de 600 m. al día de desnivel en general es mucho para una persona sin hábito o entrenamiento. Con entrenamiento, más de 1200 m. al día en recorridos de más de dos días también se considera excesivo. En descenso, si el cuerpo aguanta no hay problema en perder de golpe toda la altura que haga falta, pero si el terreno es accidentado o de cierta complejidad calcula al menos el mismo tiempo que el empleado para subir el mismo desnivel. Si el terreno es menos complejo que en el caso anterior, y físicamente vas bien, puedes calcular entre la mitad y la tercera parte de lo empleado en el ascenso, dependiendo de si vas a hacer o no una parada. Procuraremos mantener un ritmo constante y llevar una respiración sin dificultad, no debemos “ahogarnos”, por decirlo de alguna manera, aquello de que más vale “empezar como un viejo para terminar como un niño”.
Los obstáculos más obvios para el movimiento son las colinas y las montañas, cuando una colina está entre ti y tu objetivo, la mayoría de las veces es más rápido rodearla que cruzarla. Si tienes que ir hasta la cima, en lugar de caminar recto, es mejor que zigzaguees. De la misma manera, si llegas a un valle, suele ser más rápido atravesarlo si lo bordeamos por su parte más alta en lugar de bajar y subir por él. Hay que tener así mismo precaución con el paso de ríos y arrollos, buscar un puente o vado por el que sea seguro pasar y si no lo hay hay que cruzar por un tramo del río lento y nunca con el nivel del agua por encima de la rodilla. Evitar pantanos, peñascos, bosques densos y a ser posible usar siempre los caminos. Para pasar cercas, o muros, lanzar la mochila por encima y procurar no deteriorarlos. Sobre todo lo que es la técnica de caminar por la montaña habría mucho que explicar y detallar, así que prudencia sobre todo para quienes no tengan experiencia. A la montaña siempre se la debe tratar con el respeto que merece, y eso incluye a sus pobladores naturales, los animales, por supuesto. De estos últimos el tema que más preocupa a la mayoría es el de los perros pastores: zoologa-f34/perros-quotagresivos-quot-o-eso-dicen--t69/
En el caso que nos ocupa, nuestra actividad física dependerá en gran medida de nuestra resistencia aeróbica , pero el ejercicio puede transformarse un poco más anaeróbico cuando, por ejemplo, remontamos una buena cuesta sin bajar el ritmo, o empezamos a acusar la fatiga. ¿Cómo conocer nuestra capacidad de resistencia? La frecuencia cardiaca es el parámetro más sencillo, es decir, los latidos que da nuestro corazón por minuto. Interesa conocer nuestro mínimo y nuestro máximo:
.Frecuencia cardiaca minima: tomaremos el pulso nada más despertarnos, antes de levantarnos.
.Frecuencia cardiaca máxima: Se emplea una fórmula aproximativa, donde se reta a 220 la edad del sujeto en cuestión. Así por ejemplo, una persona de 30 años tendría teóricamente una frecuencia cardiaca máxima de 190 pulsaciones por minuto.
La frecuencia cardiaca en general disminuye con el entrenamiento, y los expertos establecen una frecuencia cardiaca idónea para trabajar la resistencia, desde el punto de vista del entrenamiento:
A) Aeróbica:
.Suave: 120-140 pulsaciones por minuto.
.Medio: 140-160 pulsaciones por minuto.
B) Anaeróbica: a partir de 160 pulsaciones por minuto.
Hay que tener en cuenta que estos datos son meramente de referencia e indicados para personas sanas y deberán decrecer en el caso de personas de edad avanzada. En este último caso, el de las personas de edad avanzada, hay que además tener unas precauciones especiales con movimientos, y sobre todo en el caso de una mochila muy cargada, de alto impacto. El cuerpo más joven tolera mejor los errores biomecánicos, cuanta más edad se tenga, más cuidado se deberá tener de tratar el cuerpo "como un coche antiguo", para no encontrarnos con la desagradable sorpresa de romperlo, y es bastante más fácil de lo que pueda parecer a simple vista si seguimos llevando una inercia y costumbres a lo largo de los años de hacer siempre lo mismo, con las mismas cargas e intensidad, sin reparar en ello. La mayoría de las lesiones crónicas que se ven en los deportistas mayores son el resultado de una mala mecánica corporal o actividades inadecuadas después de largos periodos de inactividad o el extremo contrario de hacerlo excesivamente sin periodos intercalados de descanso adecuado, tan inapropiado puede ser no hacer nada en mucho tiempo y luego darse un día la gran paliza, como el todos los días no parar o emprender una nueva jornada de esfuerzos sin un periodo de recuperación de por medio...
Empezaremos la segunda fase, o fase de resistencia, con sesiones de dos horas durante el primer mes y unos 12 kg. de peso. para luego en los siguientes meses ir aumentando progresivamente hasta llegar a los 17 kg. y las 4 horas, pero no por ello descuidaremos el seguir haciendo sesiones del tipo de las de la primera fase para mantener una cierta regularidad. Es evidente que salvo que tengamos mucho tiempo libre deberemos echarle imaginación para mantener una constancia en el entrenamiento. Además, el sobreentrenamiento no nos aportará el beneficio esperado. Si no intercalamos descansos precisos para la recuperación entre sesiones, el cuerpo no superará la fatiga acumulada, con lo que el rendimiento empeorará, hasta el punto de que nos podemos ver obligados a abandonar completamente el entrenamiento por un tiempo. Como decía, esto no es una preparación para entrar en ningún cuerpo militar, la prueba final de la fase de selección del SAS es una marcha de 64 km. Por las Black Mountains y las Brecons cargando con el arma, el equipo y la mochila de 25 kg. Dependiendo de las condiciones del tiempo, esta marcha debe completarse en unas 20 horas. El récord está en menos de 13 horas (a pesar de este logro extraordinario, como curiosidad deciros que el que lo logró suspendió el curso). Es evidente que esto está muy lejos de nuestras posibilidades de preparación por muchos motivos, pero al margen de los indiscutibles beneficios físicos, no resulta nada desdeñable el aporte de seguridad y autoconfianza que por lo explicado en este trabajo supone el entrenamiento en montaña con una gran mochila.
***
ANEXO:
Dejo también, por si alguien tiene la posibilidad, un ejemplo de un programa de entrenamiento para trekking orientado a optimizar la resistencia antes de una salida importante y que tiene en cuenta la “periodización”:
“Cuando entrenamos es frecuente que establezcamos una rutina semanal de entrenamiento, repitiendo la misma secuencia de ejercicios una y otra vez cada semana. Como dice Dieffenbach, "una vez que tu cuerpo está tolerando un nivel constante de esfuerzo, ya no se adapta más ni obtiene mejoras. Hacer lo mismo al mismo nivel todo el tiempo pone tu sistema en piloto automático y ya no puedes mejorar tu estado físico, tu fuerza o tu velocidad".
Para evitar esto tienes que desagregar tu programa de entrenamiento en segmentos de esfuerzo y descanso, una práctica llamada "periodización", usada por atletas olímpicos, que permite progresar cíclicamente hasta el nivel deseado. La "periodización" reconoce que el cuerpo tiene diferentes sistemas que necesitan fortalecerse, y que un sistema puede construirse sobre otro, como por ejemplo mejorar resistencia cardiovascular primero, luego añadir fuerza y más tarde mejorar en velocidad.
Digamos que tu gran ascenso es en 3 meses. Dieffenbach recomienda marcar el calendario con ciclos de 4 semanas. En las primeras 3 semanas, mantén tu ritmo cardíaco alrededor del 55% al 65 % de tu máximo.Incrementa la distancia cada semana, combinando caminatas cortas entre semana con caminatas largas los fines de semana, de entre 8-15 Km, y luego reduce tu ritmo la cuarta semana para recuperarte.
Para el segundo ciclo, tus caminatas de fin de semana pueden incrementarse a, digamos, 11, 15 y 18 Km, y tus ejercicios entre semana deberían ser más intensos (70-75% de tu ritmo cardíaco máximo); no olvides la semana de recuperación al final del ciclo. En el último ciclo, incrementa tu distancia nuevamente y añade más intensidad: colinas, una mochila más pesada, o un paso más rápido, dependiendo de para qué estás entrenando. Tu semana final de descanso termina siendo la semana previa a tu salida, así que llegarás fresco y fuerte al inicio de tu aventura.
Una regla común de Dieffenbach para prevenir lesiones: "no deberías incrementar tu volumen en más de 10% por semana".”
***
Y con esto pongo fin a esta serie de trabajos sobre la A.C.S. Espero que os sean de utilidad aunque no sea más que para que os planteéis cuestiones que en muchos casos no habíais hecho anteriormente, saludos.
BIBLIOGRAFÍA:
1.“Montañismo y trekking” (Manual completo) por Joaquín Colorado
6. CAPITULO 6 El entrenamiento psicológico de la A.C.S. PARTE II Técnica de endurecimiento psicológico, mental y físico, en base al trabajo con la mochila en montaña: El presente trabajo.
Y llegó el momento de ponerse “manos a la obra”. Es evidente que desde el punto de vista práctico esta parte es la más importante (también la más “densa”), pero se que sin los anteriores capítulos de la A.C.S., no tendría el aprovechamiento pertinente por parte de quien desee aplicarla, no estarían claros los conceptos ni los objetivos perseguidos, por lo que recomiendo a quien llegue hasta este capítulo sin haberlos estudiado en el orden correspondiente, que posponga el estudio de este hasta haberlo hecho. Mi objetivo desde el principio ha sido ir más allá de una mera introducción a la psicología de la supervivencia para concienciar de lo importante de la A.C.S. y poder entender como afrontar las situaciones de supervivencia, por lo tanto todos los capítulos constituyen un todo inseparable que deben ser estudiados en orden. Así mismo debo decir que muchas de las ideas y modos de operar que recomendaré, han sido desarrollados por mí a través de los muchos años de estudio que he dedicado a los temas psicológicos, como métodos adecuados para hacer frente a los problemas planteados, lo que no quiere decir que no haya otros, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”.
***
Pienso que a estas alturas del estudio sobre la A.C.S. nadie dudará de porqué esta constituye la base principal desde donde se construye la pirámide de la supervivencia sobre la que se asientan luego el “Conocimiento” y finalmente el “Kit”. La personalidad desempeña un papel fundamental en la supervivencia. De hecho, puede tener más relación con la supervivencia que el peligro, el tiempo, el terreno o incluso la misma naturaleza de la emergencia. Por ejemplo, la posibilidad de que la fatiga entorpezca o agudice la mente, de que merme o instensifique la capacidad de adoptar las oportunas acciones de supervivencia, o de que disminuya o aumente la determinación de continuar depende más, hasta cierto punto, de la persona que de la situación concreta. Las siguientes cualidades personales son especialmente importantes para la supervivencia:
.Ser capaz de tomar decisiones.
.Ser capaz de improvisar.
.Ser capaz de vivir solo.
.Ser capaz de adaptarse a la situación: extraer algo positivo de algo negativo.
.Permanecer frío, tranquilo y reposado.
.Confiar en lo bueno, pero estar preparado para lo peor.
.Tener paciencia.
.Estar preparado para enfrentarse a lo peor que pueda suceder.
.Ser capaz de comprender a otras personas; es decir, entender y predecir lo que harán los demás.
.Conocer de donde proceden los miedos y preocupaciones, y saber qué hacer para controlarlos.
Es cierto sin embargo, que los mecanismos que generan estas actividades mentales, a día de hoy todavía están lejos de ser comprendidos por completo. ¿Pero, cómo podemos trabajar previamente estas cualidades personales?¿Cómo entrenar para mejorar en el control de las emociones y tensiones que acompañan a toda situación de supervivencia? Veamos algunos conceptos sobre el pensamiento, sobre esas ideas que “tenemos en nuestra cabeza”. Se considera al pensamiento como algo intangible y alejado de lo material, y es una idea equivocada que condiciona toda una forma de actuar al respecto. El pensamiento no deja de ser una forma de trasmisión de energía, si en nuestra mente focalizamos una idea constantemente, osea, alimentamos reiteradamente de energía una zona donde se puede almacenar, la hacemos más fuerte, hacemos más potente esa idea. Aunque esto que voy a decir ahora es de perogrullo, no se es consciente de que lo mismo ocurre en el caso que nos ocupa, y es que comunmente todos sabemos que cuanto más tiempo cargamos una batería, más tiempo necesitaremos para vaciarla, pero solemos desconocer que lo mismo ocurre con el pensamiento al que consideramos “algo invisible y no palpable”. De ahí tenemos que en algunas ocasiones será una tarea ardua y difícil el desprendernos de algunas ideas que convertimos en obsesiones llegando en algunos casos incluso a la patología. Al respecto hay una fábula de autor anónimo que ilustra perféctamente este hecho:
LOS DOS LOBOS
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
El dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros.
"Uno es Malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego..
"El otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe."
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió, "Aquél al que tú alimentes" .
Aquí es donde entra en juego la "distracción” a la que hacía mención al final del anterior capítulo. Debemos alimentarnos con otras ideas correctas y agradables para nosotros que nos alejen de entrar en una dinámica de pensamiento negativa que nos arrastrará en la dirección equivocada y hará que seamos presa de un miedo excesivo, ya que el pánico acabará con la capacidad de tomar decisiones correctas. Cuando Carl McCunn pensaba en suicidarse: “Me siento miserable. Los últimos tres días me he despertado con escalofríos. No puedo soportarlo mucho más. No puedo evitar pensar en la bala”. Es evidente que ya había alimentado e intoxicado su mente durante largo tiempo con ideas negativas de las que no pudo desprenderse; se trata de no sucumbir, no importa la idea o ideas a las que recurramos para contrarrestarlas y alimentar nuestra voluntad de sobrevivir. Desde la familia, a la religión o lo mucho que nos gustaría volver para hacer ese viaje que sí teníamos planeado. Y aquí es donde sí debemos reincidir en esos pensamientos positivos y agradables, que acompañados con la actividad, el permanecer ocupados nos motivarán en la dirección adecuada.
En la misma línea, para trabajar previamente, para entrenar nuestra mente, tenemos la “reprogramación mental”. Como decía anteriormente, a día de hoy aún no hay un consenso sobre la materia y son muchas las teorías que tratan de explicar el funcionamiento de nuestra mente. Soy de la opinión de que nuestro pensamiento trabaja en base a un “ordenador”, y que consta de los elementos que toda computadora tiene para serlo: energía, dispositivos de Entrada/Salida, unidad de almacenamiento, memoria y C.P.U. (Unidad central de Procesamiento). Entrar a explicar en detalle la analogía correspondiente entre “nuestros componentes” y los de una computadora es algo que está fuera del objeto de este estudio, ya de por sí largo y que aún lo haría más innecesariamente. Lo que nos interesa para nuestros fines es el concepto, el “modus operandi”, y entender que de la manera que un ordenador trabaja con la información, con la programación que le introducimos, y de este modo nos da un resultado, así lo hacemos nosotros. La información que introducimos desde el principio y a lo largo de nuestra vida es la que condiciona nuestro comportamiento con el paso de los años. Nada de lo que hagamos a posteriori es fruto del azar, sino que es fruto de nuestra propia programación adquirida. Tenemos por lo tanto la posibilidad, si somos conscientes del funcionamiento de nuestra mente, de reprogramarla, de sustituir la programación no adecuada que nos lleva a desarrollar conductas no adecuadas en todo tipo de situación, y como en el caso que nos ocupa, en las situaciones de supervivencia. Siempre teniendo en cuenta que lo que son programaciones ya adquiridas y reforzadas a lo largo de muchos años no siempre será tarea sencilla el borrarlas para sustituirlas por otras apropiadas a nuestros fines, y eso incluso contando con que no sean patologías.
Así mismo que de la misma manera que no todos los ordenadores son iguales porque no tienen los mismos modelos de componentes, y que sus componentes pueden estar construidos por distintos fabricantes, en el caso de las personas ocurre lo mismo y están “fabricadas” con diferencias sustanciales en función de su origen genético, de lo que sus padres les hayan “aportado”. La genética precondiciona al individuo a la hora de desarrollarse psicológicamente e interviene inevitablemente en la formación de la personalidad que se desarrolla a lo largo de nuestra vida en conjunción con nuestra educación y aprendizaje. Del mismo modo que físicamente estamos condicionados por nuestro cuerpo a la hora de acometer una actividad como pueda ser correr o levantar un peso, en el aspecto psicológico y mental es lo mismo. Cada uno de nosotros tenemos unas características fisiológicas determinadas en el aspecto mental que hacen que el resultado no sea exactamente el mismo a la hora de vernos expuestos a las mismas situaciones. Dicho de otro modo, aún programando la misma información en todos nosotros, al ser los ordenadores distintos en sus componentes los resultados nunca pueden ser exactamente iguales. Por lo que es cuestión tanto de aprendizaje como de genética, resultando fundamental el que dediquemos tiempo a conocer nuestras capacidades personales y sobre todo nuestras limitaciones para trabajar en la medida de lo posible en su eliminación o atenuación.
Un ejemplo, si tenemos miedo a dormir solos en la oscuridad, en función de nuestro grado de miedo deberemos hacer un trabajo progresivo de adaptación a este tipo de situaciones. Podemos empezar por hacerlo en principio acompañados y durante cortos instantes de tiempo que iremos incrementando y comenzando así mismo por lugares cercanos de nuestra confianza para ir entrando poco a poco cada vez más en terreno desconocido, y pasar a hacer los ejercicios en un momento dado en solitario (para comprender mejor que es el miedo, los mecanismos del miedo y como nos afectan se puede consultar este trabajo EL MIEDO, EL PÁNICO Y COMO TRATAR DE AFRONTARLO). Con un trabajo perseverante sobre el tema iremos sustituyendo la programación anterior, la anterior información negativa almacenada en nuestra memoria, con la nueva, pasando a tener una nueva información positiva que nos de la confianza necesaria para afrontar ese tipo de situaciones. Por lo explicado antes, por las características propias de personalidad de cada uno de nosotros, este tipo de reprogramación puede llevar desde semanas hasta años en función de la firmeza de la “impronta” que tengamos en un aspecto determinado, pero está claro que nunca será lo mismo afrontar una situación de supervivencia con un pánico exagerado a la oscuridad que hacerlo una vez que hemos trabajo y entrenado nuestra mente al respecto.
En la tercera parte del estudio de la A.C.S., terminábamos así:
“¿Cuales son esas tensiones físicas y mentales comunes que afectan a la capacidad de enfrentarse con una situación de supervivencia? Dolor, frío, calor, sed, hambre, fatiga, aburrimiento, soledad...”
Vamos a acercarnos entonces a estas tensiones, a estos grandes enemigos de la supervivencia, para comprender mejor en que forma trabajaremos llegado el caso sobre ellas, aún teniendo claro que cada una de ellas merecería un exhaustivo trabajo. Pero nos servirá para entender mejor el porqué de los desafortunados hechos acaecidos en las reseñas que vimos en el anterior capítulo sobre Ed Wardle, Chris McCandless, y Carl McCunn, así como en cualquier otra situación de supervivencia.
Aunque antes me gustaría hacer una aclaración. Cuando por primera vez presenté este tema en un foro, alguien me planteó y creo que con acierto, si el miedo sería un factor más a añadir a estas tensiones o sería un factor que los englobaría a todos. Efectivamente, el miedo siempre está en el origen de muchos de los comportamientos erráticos y absurdos que tenemos las personas. He dedicado muchas horas a estudiar y entender el miedo y, la realidad es que las personas no son conscientes hasta que punto el miedo condiciona sus vidas, oculto casi siempre bajo mil razones exculpatorias para poder justificar nuestros actos y que en nuestro consciente no parezcamos "unos cobardes". Pero explicar unos modos de comportamiento reduciéndolos al miedo, decir: "lo mejor para sobrevivir es controlar el miedo"; aunque sea una gran verdad, es demasiado abstracto. En la práctica no se entenderá, no se sabrá realmente lo que se tiene que hacer. De ahí que considero que el mejor camino para combatir el miedo es el conocimiento. Suelo afirmar que en general, "la ignorancia lleva al miedo, y el miedo lleva al caos". Por eso estudiamos, nos preparamos y nos prevenimos buscando "la verdad" en la supervivencia, porque cuanto más conocimiento fiable y contrastado tengamos sobre que ocurre en el proceso de la supervivencia, tanto en el aspecto físico como psicológico, menos miedo tendremos y más probabilidad tendremos de sobrevivir :idea: . Otra cosa sería hacer un trabajo desde un punto de vista teórico de lo que es el miedo, ¡un gran aliado! :shock: y de lo que realmente es un peligro cuando comienza a hacer aparición y dejamos que sea nuestro único dueño, ¡el pánico! Pero ahora sigamos con las tensiones habituales en supervivencia.
- Dolor: El dolor es la forma que tiene el cuerpo de expresar que hay una lesión. Esto en si mismo no es perjudicial, pero evidentemente resulta molesto. A veces no percibimos el dolor si nuestra mente está ocupada en otros temas, pero si no hacemos nada al respecto, el dolor nos acabará doblegando y nos puede debilitar la voluntad de sobrevivir. Sin embargo, se puede llegar a soportar el dolor si:
. Se comprende su origen y naturaleza.
. Se reconoce como algo que se puede soportar.
. Nos concentramos en las actividades que tenemos que hacer y seguimos ocupados.
. Nos enorgullecemos de la capacidad de soportarlo.
. Tenemos una preparación previa con una mentalización adecuada.
Hay que tener así mismo en cuenta que el umbral del dolor no es el mismo para todas las personas. La misma lesión de entrada para algunos será insoportable y otros podrán asumirla sin que les suponga un lastre excesivo. Esto que ocurre en todas las tensiones, en esta en concreto quizá es menos evidente y hay que valorarlo convenientemente si estamos en grupo para evitar conflictos y sufrimientos suplementarios. Se sabe que la preparación psicológica aumenta el umbral del dolor, o sea, que un dolor que para una persona anteriormente podía ser insoportable puede llegar a ser tolerable, de ese tema hablaremos cuando abordemos el entrenamiento en su capítulo correspondiente de la A.C.S.
- Calor: Una exposición prolongada y no habitual al calor produce debilidad. Sin embargo, el cuerpo puede adaptarse con bastante éxito a temperaturas elevadas. La circulación sanguínea, el cuerpo, el corazón y las glándulas sudoríparas tardan de dos a seis días en adaptarse un clima caluroso. Cuando no tengamos más remedio que exponernos al sol directamente en un clima caluroso, hay que cubrirse la cabeza. En este sentido seamos siempre previsores y anticipemos el taparnos incluso antes de que sea realmente necesario, si esperamos a sentirnos incómodos ya será tarde, procuraremos si es necesario hacer un gorro de "fortuna" con alguna prenda u otro material que nos pueda servir para tal fin. Si llevamos crema protectora, podemos ir sin mangas y sin perneras, si no mejor ir cubiertos para evitar quemaduras y no olvidar echar protector en la cara y en el cuello. Si la situación lo permite, es mejor no realizar esfuerzos durante las horas de máximo calor.
- Frío: Que decir del frío y la hipotermia, la conocida "muerte dulce", aunque es un apartado que en general es de los que más se tiene en cuenta por la mayoría de personas en todas sus actividades, tengo pendiente un post para abordar este tema con mayor detalle y comentar algunas peculiaridades que no son tan comúnmente conocidas, sobre todo para quienes se inician en el estudio de estas materias (en su momento lo enlazaré aquí).
- Sed: Dos de los problemas más graves de la supervivencia son la sed y la deshidratación. La sed, aunque no sea extrema, puede limitar la capacidad de raciocinio y llevarnos a tomar decisiones equivocadas (y lo digo por experiencia propia). Hay que beber en abundancia donde haya una provisión suficiente, sobre todo si ingerimos alimentos. Si el suministro de agua es reducido, hay que reducir la ingesta de alimentos. El cuerpo necesita una mayor cantidad de agua para transportar los desechos alimentarios ya que cierta cantidad de agua es absorbida en el intestino delgado, aproximadamente la equivalente a la aportada por la bilis y el jugo pancreático. La principal función del colon es absorber agua y reducir los desechos a consistencia semisólida, lo que origina que el cuerpo se deshidrate con más rapidez. Casi todas las etapas de deshidratación se pueden revertir bebiendo agua en cantidad suficiente.
- Hambre: Un deseo de comer no satisfecho afecta a la actitud, a la moral y al deseo de sobrevivir. Si este estado no cambia, aparecen los siguientes síntomas de desnutrición: pérdida de peso, debilidad, mareos, pérdida del conocimiento al ponerse de pie apresuradamente, velocidad cardíaca más lenta, mayor sensibilidad al frío y aumento de la sed. En muchas zonas pueden encontrarse gran cantidad de vegetales o animales que quizá no haya considerado como alimentos (sobre todo los primeros donde la inercia de la costumbre nos puede llevar obsesivamente a buscar la carne la-cruda-realidad-f6/la-debilidad-de-la-carne-t66/ ) . Para sobrevivir, es preciso vencer los prejuicios alimentarios e ingerir cualquier cosa que sea comestible psicologia-f5/que-asco-de-vida-t172/ . Y no debemos olvidar que lo peor son los primeros dos o tres días, ya que según recientes estudios, el cuerpo tiene un dispositivo automático para suprimir el apetito. Es un compuesto llamado quetona, para la descomposición de los productos de los ácidos grasos. Cuando se ayuna, el cuerpo aumenta la producción de quetonas, que se libran en la corriente sanguínea. A medida que aumenta la cantidad de quetonas disminuye el apetito.
- Fatiga: Sentirse cansado también reduce la capacidad mental, hace que estemos menos atentos y mostremos indiferencia. El esfuerzo excesivo causa fatiga, pero también indefensión, falta de objetivos, insatisfacción, frustración, apatía y aburrimiento. El descanso, evidentemente, es el medio principal de vencer la fatiga causada por una actividad física excesiva. Es posible detectar el momento en que alcanzaremos este estado que afectará a nuestra capacidad mental y física. La fatiga causada por una actitud mental negativa puede ser vencida a veces con un cambio de actividad, con la realización de un ejercicio suave o conversando con los demás compañeros. Tampoco podemos dejar de ser previsores en este aspecto y debemos tener en nuestra vida cotidiana una preparación física razonable que nos permita abordar con ciertas garantías los esfuerzos necesarios en una situación imprevista de supervivencia. No, no se trata de estar preparados para correr “La Marathon”, sobre ese tema hablaremos también cuando abordemos el entrenamiento y su planificación para la supervivencia en esta serie de trabajos sobre la A.C.S. Así mismo dentro de este apartado podemos incluir la fatiga por no dormir. La fatiga no es lo mismo que la somnolencia. Por lo general, la somnolencia es la sensación de una necesidad de dormir, mientras que la fatiga es una falta de energía y de motivación. La somnolencia y la apatía (un sentimiento de no importar qué nos suceda) pueden ser síntomas que acompañan a la fatiga. Algo que habitualmente no veo comentar es que nunca debemos descuidar el dormir un mínimo razonable de tiempo (el número de horas depende de cada persona en concreto), puesto que al hacerlo no sólo descansamos físicamente, sino mentalmente, una persona que permaneciera tumbada durante varios días sin realizar ningún tipo de actividad física y limitándose a descansar el cuerpo, acabará irremediablemente teniendo problemas graves y enfermando. Recuerdo al respecto unas pruebas que hicieron en el ejército de Israel donde tuvieron durante varios días a algunos de sus pilotos de combate sentados en los cazas sin permitirles dormir para ver cuanto tiempo podían ser operativos de forma razonable antes de tener problemas serios. Se consideró que entorno a los tres días (una vez más el 3) era el tiempo prudencial en que podían estar continuamente de servicio antes de empezar a tener incluso alucinaciones donde veían ya lo que no había en el cielo si tenían que volar en esas condiciones :? . La fatiga puede por tanto ser una respuesta normal e importante al esfuerzo físico, al estrés emocional, al aburrimiento o a la falta de sueño.
- Aburrimiento: La reiteración y la uniformidad son dos factores causantes del aburrimiento. Con el aburrimiento viene la falta de interés, las sensaciones de tensión y la ansiedad o depresión. Sobre todo cuando no vemos la luz al final del túnel y nos sentimos frustrados por ello. Para vencer el aburrimiento, tengamos siempre cual es nuestro objetivo LA SUPERVIVENCIA, y observemos cómo las tareas que realizamos encajan en el plan general. Aquí la iniciativa de la que hablamos en LA FLEXIBILIDAD resulta una gran aliado, busquemos soluciones y trabajemos en ellas, no nos dejemos arrastrar por el aburrimiento a un pozo cada vez más hondo :(
- Soledad: Esta es una tensión que casi todo el mundo tiene en cuenta, pero que casi nadie entiende en su auténtica naturaleza. No deja de provocarme un sentimiento de estupor el ver como en algunos foros hay quien presume de “su gran capacidad para vivir solo”. Gran ignorancia demuestran quienes hablan de ese modo, pues están teorizando y realmente desconocen lo que es verse sometido a la presión en aumento constante para el común de los mortales de que pasen los días y estemos solos y sin nadie a nuestro lado con quien compartir nuestras cargas. Es muy bonito y hasta gratificante marcharse unos días por ahí uno solo y cuando nos apetezca volver al “rebaño”, pero eso no es la “soledad en supervivencia”, una soledad forzada e impuesta por accidente o por ignorancia, por una circustancia imprevista y no deseada, y de la que trataremos de escapar a toda costa porque nos devorará desde dentro como un parásito. Sentirse aislado, y especialmente bajo condiciones que hacen peligrar nuestra vida, suele provocar un motivo de tensión y una sensación, que puede conducir a la aparición de sentimientos de indefensión y desesperación. La autosuficiencia desempeña aquí un papel fundamental a la hora de superar estos sentimientos.
Una de las mejores recreaciones de lo que es el problema de la soledad
en una situación de supervivencia la podemos ver en la película Naúfrago
Una vez más, para todo esto, el entrenamiento previo es fundamental. Si durante nuestra vida hemos desarrollado la autosuficiencia, si hemos aprendido a manejarnos por nosotros mismos, a sentirnos cómodos cuando estamos solos forzadamente, y a aceptar nuevos entornos y enfrentarnos con nuevos problemas. Aquí gozamos de cierta ventaja quienes tenemos formación militar, instruidos para ser activos, para planificar y para pensar con un propósito deliberado, para tener iniciativa. Importantes medidas para contrarrestar la soledad que no obstante cualquier persona puede adquirir. Con práctica se puede aumentar la autosuficiencia, es decir la capacidad de funcionar de forma completamente autónoma. Así en una situación de supervivencia, cada día tendremos oportunidades de hacerlo. Tomar nuestras propias decisiones y depender de nosotros mismos, explorar nuevas situaciones y solucionar nuevos problemas. Aprender a aceptar la realidad de nuevas situaciones o de emergencias y, en consecuencia, tomar las acciones adecuadas. Este es uno de los requerimientos psicológicos más importantes para la supervivencia. No apoltronarse y no obsesionarse con ideas negativas. Una técnica que personalmente he desarrollado con éxito para no caer en las obsesiones consiste en la "distracción" (un tema que también abordaremos más a fondo en la siguiente parte). Cuando nos viene a la cabeza repetidamente una misma idea negativa hay que procurar centrase en una actividad que nos distraiga en vez de luchar contra ello para no retroalimentar el pensamiento. Así que sobre todo ¡Manteneros ocupados!
Sobrevivir en un territorio alejado de la civilización requiere de una preparación psicológica que va más allá de saber hacer fuego o poner trampas para cazar.
Desmenuzando el concepto de la Actitud Correcta de Supervivencia vimos en la segunda parte una de las dos patas fundamentales, la flexibilidad, y dejamos para esta tercera parte la voluntad de vivir. Hay que tener claro no obstante que ambas cualidades van entrelazadas y son inseparables, ninguna es más importante que la otra y las dos interaccionan en la A.C.S. para sacarnos adelante cuando luchamos por sobrevivir.
Si preguntáramos a alguien antes de emprender una aventura a un lugar inhóspito, si está seguro de querer vivir, de tener voluntad para vivir, nos dirá que si le estamos tomando el pelo o que si estamos locos. Pero la realidad nos enseña que cuando las situaciones empiezan a ir realmente cuesta abajo es más fácil perder esa voluntad de vivir de lo que en un principio se podría pensar. Cuando se trata de la motivación para vivir dos de los peligros más graves para la supervivencia son el deseo de comodidad y una actitud pasiva. Se debe reconocer que estos peligros representan actitudes que siguen pautas de menor resistencia, que anulan el esfuerzo o el deseo de enfrentarse al estrés y que consiguen que la principal preocupación sea esa situación concreta, en lugar del problema general de supervivencia.
Para superar el primer peligro, el deseo de comodidad, se necesita cambiar el ideal de “bienestar”. Y la clave del cambio es totalmente obvia: comparar la incomodidad actual con la que se tendrá si no corregimos esta situación. La incomodidad que se sufre al comienzo es un problema temporal y si nos quedamos en ella con toda probabilidad continuará indefinidamente e irá aumentando de intensidad. Conocer el grado de incomodidad que se es capaz de soportar y comprender ese deseo de bienestar nos ayudarán a continuar. Siempre tenemos que tener presente que la comodidad no es en absoluto esencial y que esta es un factor subjetivo en gran medida. No cabe duda que, para el hombre moderno y aburguesado del “primer mundo”, el bienestar es un modelo muy alejado de lo que sería una situación de supervivencia imprevista en la que peligrara su vida, al no tener a mano abundantemente los elementos básicos para la vida a los que está acostumbrado en su vida cotidiana.
Para evitar el segundo peligro, la actitud pasiva, se debe conocer que es lo que la provoca. Algunos estados físicos contribuyen a fomentar la actitud pasiva, como el agotamiento provocado por una prolongada exposición al frío, la deshidratación, la fatiga, la debilidad por la falta de alimentación, y las enfermedades. Estos estados se deben combatir con planificaciones adecuadas y con decisiones sensatas. La falta de voluntad de sobrevivir puede también dar como resultado una actitud pasiva. El letargo, el entumecimiento mental y la indiferencia van surgiendo sin que nos demos cuenta, pero de repente tomarán posesión de nosotros y nos dejarán absolutamente indefensos.
Son tristemente conocidos varios casos de aventureros que nos pueden servir de ejemplo para ver como se puede desembocar en un resultado fatal si no se atajan a tiempo este tipo de actitudes opuestas a la A.C.S. Entre los más célebres tenemos los de Ed Wardle, Chris McCandless, y Carl McCunn, especialmente los dos últimos que acabaron con el resultado de la muerte de ambos.
Ed Wardle, director de reportajes de aventura de Channel 4 y colaborador de National Geographic, cuando se propuso cumplir con un reto aventurero para su propio programa en Channel 4 'Alone in the wild': pasar tres meses luchando contra la naturaleza en el difícil terreno del Yukon, en el extremo noroeste de Canadá y territorio integrante del majestuoso conjunto que conforman las Montañas Rocosas.
Pues bien, la convicción duró siete semanas. Y es que pasado ese tiempo, 50 días, Wardle era encontrado en mitad de los bosques en estado de inanición para ser recogido en helicóptero y trasladado a la ya añorada civilización.
Es interesante la declaración del director de Media Watch, John Beyer, ha asegurado al rotativo 'Daily Mail' que para "enviar a gente a este tipo de expedición, ellos deben estar realmente seguros de que estén a la altura y tienen las habilidades necesarias para sobrevivir".
Ed Wardle durante sus "correrías..."
Christopher Johnson McCandless fue un estadounidense que murió de inanición cerca del Parque Nacional Denali, después de vivir en solitario en medio de la tundra de Alaska, con escasa comida y equipo, por casi 4 meses.
El 6 de septiembre de 1992, dos excursionistas y un grupo de los cazadores de alces encontró esta nota en la puerta del autobús:
“S.O.S., necesito su ayuda. Estoy herido, cerca de morir, y demasiado débil para hacer una caminata. Estoy completamente solo, no es ningún chiste. En el nombre de Dios, por favor permanezcan aquí para salvarme. Estoy recolectando bayas cerca de aquí y volveré esta tarde. Gracias, Chris McCandless. Agosto”
Era el 12 de agosto, día que escribió lo que se asume fueron sus palabras finales en su diario. Arrancó la página final del libro de memorias de Louis L’Amour, “Educación de un hombre errante”. En el otro lado de la página, Chris agregó, “he tenido una vida feliz y doy gracias al Señor. Adiós, bendiciones a todos”.
Su cuerpo se encontró en su saco de dormir dentro del autobús, con apenas 30 kilos de peso. Llevaba muerto más de dos semanas. Su causa oficial de muerte fue inanición.
El periodista, escritor y montañero estadounidense Jon Krakauer hizo de McCandless una figura heroica para muchos. En 2002, el autobús abandonado donde McCandless acampó se volvió un destino turístico. La película Into the Wild, (traducida al español como Hacia rutas salvajes) basada en el libro de Jon Krakauer, fue lanzada en septiembre de 2007 con aclamación de la crítica, entre ellos Roger Ebert.
Aunque Krakauer y sus lectores tienen una visión simpatizante con McCandless, algunos habitantes de Alaska mantienen una visión más bien negativa de McCandless y de aquellos que tiñen su vida como romántica. Debido al hecho que no tenía ningún mapa, McCandless estaba desinformado de la existencia de un vagón colgante a 400 metros donde no pudo cruzar el río Teklanika (dispositivo colgante de un cable de acero para cruzar el río usando poleas), y también de la existencia de cabañas abastecidas con suministros de emergencia 6 millas al sur del autobús, aunque estos últimos estaban destruidos y los suministros estropeados, probablemente por obra del propio McCandless, como se detalla en el documental de Lamothe.
El guardabosque Peter Christian, del Alaskan Park, escribió: “Estoy continuamente expuesto a lo que yo llamo el ‘Fenómeno McCandless’. Son casi siempre hombres jóvenes los que vienen a Alaska para desafiarse a sí mismos contra un paisaje desierto, donde el acceso es difícil y las posibilidades de rescate son prácticamente inexistentes. […] Cuando usted considera lo que hizo McCandless, desde mi perspectiva, se ve rápidamente que fue simplemente tonto, trágico, y desconsiderado. Primero, empleó muy poco tiempo en el aprendizaje de cómo era realmente la vida salvaje. Llegó al Stampede Trail incluso sin un mapa del área. Si él hubiera tenido un mapa podría haber salido sin dificultades.
Judith Kleinfeld escribió en Anchorage Daily News que “muchos habitantes de Alaska reaccionaron con rabia frente a su estupidez. Tendría que ser un completo idiota, afirman, para morirse de inanición en pleno verano a 20 millas de la carretera.”
Christopher Johnson McCandless en un autorretrato delante del autobús en donde se le encontró muerto y que convirtió en su refugio
En marzo de 1981, una avioneta dejó a Carl McCunn en un valle cualquiera en medio de la nada en Alaska. Cargado con 500 carretes, se disponía pasar el verano fotografiando la tundra y sus animales, totalmente sólo, hasta que lo vinieran a recoger. Sin embargo, cuando el frío llegó y el avión no aparecía, comenzó a dudar de si realmente había dejado claro que tenían que volver por él.
Los primeros meses fueron buenos. McCunn llegó cuando el invierno se estaba acabando y escribía con fascinación en su diario sobre el retorno de las aves acuáticas. Aunque reconocía que “los humanos estamos tan lejos de nuestro modo de vida moderno en un sitio como este”.
Sin embargo, a comienzos de agosto, el tono del diario comenzó a cambiar. McCunn empezaba a mostrarse cada vez más preocupado a medida que los víveres comenzaban a escasear y las temperaturas a bajar. Mientras, el otoño llenaba el valle de tonos amarillos y ocres, y no paraba de llover. “Creo que debería haber preparado mi vuelta con más previsión. Pronto lo averiguaré. Se acaban los guisantes. Puede ser que no duren más de dos semanas. El arroz se acabó ayer”.
McCunn comenzó a complementar su dieta con pescado y carne de pato. “No puedo olvidarme de los cartuchos que tiré hace un par de meses. Tenía cinco cajas y cada vez que las veía me sentía tan ridículo de haber traído tantas. Así que las tiré todas… al lago… menos una docena… realmente inteligente. ¿Quién iba a pensar que las iba a necesitar para evitar morirme de hambre?”
A mediados de agosto, McCunn comenzó a dedicar la mayor parte del tiempo a buscar comida. Sin rastro del avión, la angustia de McCunn crecía. “Por favor, no me dejéis aquí. No vine aquí para esto”. Según parece, en otra de sus estancias en la naturaleza, McCunn también había regresado más tarde de lo esperado, en esa ocasión su padre avisó a la policía, que comenzó a buscarlo. A su regreso McCunn pidió a su padre que no lo volviera hacer. Sin embargo, esta vez fueron sus amigos los que al comenzar a preocuparse pidieron a los “troopers” de Alaska (la policía del estado) que fueran a echar un vistazo para ver cómo estaba el fotógrafo.
Así lo hicieron. El “trooper” David Hamilton sobrevoló el campamento de McCunn. La primera vez, lo vio ondeando una bolsa roja. A la segunda pasada, lo vio saludando de manera desenfadada. Cuando pasó la tercera vez, McCunn se dio la vuelta y caminó hacia la tienda. Hamilton asumió que no pasaba nada. Sin embargo, lo que McCunn escribió en su diario era muy diferente. McCunn explicaba lo eufórico que estaba cuando avistó la avioneta. Aunque el mismo se dio cuenta que había enviado la señal equivocada al piloto. Que sus gestos se podían interpretar erróneamente. “Recuerdo haber saludado con mi mano derecha y alzar el puño moviéndolo cuando el avión pasó por segunda vez. Era un especie de hurra, como cuando tu equipo anota un tanto”. Se dio cuenta que la señal era similar a la de “todo está bien… ¡no esperes! Probablemente han pensado que era sólo un tipo raro. ¡Dios, no puedo creerlo!”.
En octubre la situación comenzaba a ser crítica, McCunn tenía que espabilarse para evitar que los lobos y zorros le robaran los conejos que quedaban atrapados en sus trampas. “Ha sido un día terrible. Las manos cada día están más congeladas. Me queda sólo una ración de guisantes. Sinceramente, empiezo a preocuparme por mi propia vida. Pero no me rendiré”.Para noviembre, se le acabó la comida. Sólo le quedaban unas especias. “Me siento muy depre. Aunque no estoy acabado del todo, ando muy cerca”. También anotó que estaba considerando la opción de intentar llegar hasta Fort Yukon caminando, unos 120 kilómetros de distancia. Escribe una carta a su padre, diciéndole como revelar sus carretes. Atrapa una ardilla “pero parece sólo una broma, incluso hasta cuando te comes los huesos”.A finales de noviembre, McCunn empezaba a tener mareos. “Me siento miserable. Los últimos tres días me he despertado con escalofríos. No puedo soportarlo mucho más. No puedo evitar pensar en la bala”. Usó el poco fuel que le quedaba para avivar el fuego por última vez. “Cuando las cenizas se enfríen, me enfriaré con ellas”.“Dios del Cielo amado, por favor, perdóname, mi debilidad y mis pecados. Por favor, cuida de mi familia”. Añadió una nota separada para pedir que sus cosas le fueran devueltas a su padre. Y daba instrucciones al que lo encontrara para que se quedara con su rifle y su escopeta. Esa era su voluntad. Firmaba con su nombre y adjuntaba su carnet de conducir de Alaska. “El de la identificación soy yo, por supuesto”. Con estas palabras, acababa el diario y la vida de Carl McCunn, ocho meses y medio después de haberse bajado del avión. “Dicen que no duele” y se pegó un tiro en la cabeza.
Murió con 35 años, en medio de la nada, junto a un lago sin nombre en un valle sin nombre. Según la descripción de su padre, era un joven extrovertido, de 1.80 metros de altura, unos 100 kilogramos de peso y de pelo rojizo, rubio.
Los “troopers” de Alaska encontraron su campamento el 2 de febrero del año siguiente. Cuando cortaron el material congelado de su tienda, encontraron su cuerpo en una cama que se había hecho el mismo. Junto a él, su diario, unas 100 hojas sueltas que comenzaban en letras mayúsculas claras con el maravilloso regreso de la vida al valle y que, poco a poco, se convirtió en una cruda crónica de esperanzas pérdidas, miedo y desesperación. El juez de instrucción, después de examinar el diario y teniendo en cuenta el testimonio de sus amigos, concluyó que McCunn no acabó de concretar los detalles para su recogida. Fue un error. Como también lo fue deshacerse de los cartuchos de forma prematura, quedarse en la zona hasta tan entrado el frío o hacer señales confusas e incorrectas al avión. El juez dictaminó que su muerte había sido un suicidio.
Debo decir que los casos anteriormente reseñados he procurado reducir los detalles superficiales al máximo para no hacer el post aún más largo. Un post sobre cada uno de ellos puede ser un trabajo interesante para ver aún más al detalle cada caso en cuestión. Sobre estos casos he tenido debates con compañeros en otros foros porque un servidor criticaba sus modos de actuar y para muchos son “ídolos”. Sobre el último en cuestión recuerdo en particular que ya había dicho que era un suicidio antes de tan siquiera saber que un juez ya lo había hecho después de estudiar el caso. Creo que en el contexto de este trabajo pocos podrán poner objeciones a estas conclusiones sobre tan disparatada manera de obrar. La mayoría de quienes leen una reseña sobre los desafortunados hechos aquí narrados no reparan en que principalmente lo que llevó al desastre a estos aventureros fueron cuestiones psicológicas que les hicieron tomar decisiones incorrectas, en los tres casos no supieron tener una A.C.S. La conclusión es clara, si dominar las técnicas es importante, igualmente lo es trabajar la actitud, la preparación mental para sobrevivir y prevalecer en caso de que nuestra vida peligre. Roy Burns (1), gran experto en supervivencia (y que entre otras muchas cosas ha trabajado profesionalmente como tal en U.S.A.) explica que desarrollar la voluntad de sobrevivir es un proceso continuo: "Debes ensayar tu voluntad de sobrevivir y tu voluntad de vencer cada día para ser eficaz".
Por lo tanto, es muy importante saber reconocer el comienzo de una actitud pasiva tanto en nosotros como en un compañero, tener el conocimiento para comprender lo que está ocurriendo o puede ocurrir, los primeros indicios son un aire de resignación, tranquilidad excesiva, falta de comunicación, pérdida de apetito y alejamiento del grupo. La mejor forma de enfrentarse a este tipo de actitud es contrarrestar las tensiones físicas y mentales que lo han producido.
¿Cuales son esas tensiones físicas y mentales comunes que afectan a la capacidad de enfrentarse con una situación de supervivencia? Dolor, frío, calor, sed, hambre, fatiga, aburrimiento, soledad... En la próxima parte trabajaremos sobre ello.
Saludos.
(1): Roy Burns http://www.laglobalsecurity.com/index.php/leadership